Desde el año 2013, en el que se batió el triste record del número de desempleados en España, con casi 6,3 millones de parados oficialmente reconocidos, la situación ha mejorado en términos generales, ya que esa cifra ha caído en más de un millón de personas. Sin embargo, esta mejora, significativa por sí sola, no impide que la mejora en el empleo se vea acompañada de puntos oscuros, como es el hecho de que hayan en España más de un millón doscientas mil personas que llevan más de cuatro años en paro, es decir, un 23,4% del total de parados. Lo cual es altamente preocupante si se tienen en cuenta dos circunstancias: por un lado, que 180.000 de ellos viven en hogares en los que no entra ningún tipo de ingreso reconocido; por otro que en el 2.011, el porcentaje de personas con 4 años o más en el paro no llegaba al 6%. Lo que significa esto es que la probabilidad de encontrar un trabajo disminuye drásticamente cuanto más tiempo se esté en situación de desempleo, ocurriendo además que el hecho de trabajar durante un corto periodo de tiempo a lo largo de estos cuatro años, no mejora significativamente la situación del trabajador a la hora de poder encontrar un trabajo en condiciones, pero lo saca de la estadística, lo que hace que este número pueda ser aún mayor.

En cuanto al perfil de este parado es otro dato que no da para tranquilizarse, suele corresponder a una persona de entre los 30 y los 54 años de edad (casi 800.000 personas del total), con un nivel de formación medio-bajo. La experiencia nos dice que sólo un crecimiento sostenido de la economía, y por tanto de la demanda de empleo, hará que disminuya este colectivo. De hecho, en la crisis de los noventa, sólo se apreció una disminución del paro de larga duración a partir de los dos años desde que comenzó el crecimiento del empleo.

En este sentido el FMI ya ha alertado de que España podría tener un bajo crecimiento potencial a medio plazo. El organismo internacional, alerta en su informe del 8 de junio que el crecimiento de la economía española empezará a ralentizarse a partir de este año, pasando del 3,1% del 2.015 y del 2.016 hasta el 1,8% que se estima que lo hará en el 2.020. Este informe señala que, aunque las reformas llevadas a cabo están rindiendo buenos frutos, las altas tasas de desempleo, la baja productividad y los altos niveles de deuda, lastrarán la recuperación económica al limitar el potencial de crecimiento.

¿Y cuáles son las medidas que se proponen? Para empezar más reformas estructurales, enfocadas hacia una nueva vuelta de tuerca a la reforma laboral: mayor liberalización del mercado de trabajo, mejoras en la productividad y políticas de empleo activas y coherentes. En este sentido un inciso: a pesar de que buena parte de nuestros parados de larga duración provienen del sector de la construcción, todavía encontramos entre las acciones formativas cursos de albañilería; son frecuentes los casos de Ayuntamientos que sólo buscan formar desde cero a un obrero para reparar algún elemento del patrimonio local.

En cuanto a la devaluación salarial que viene sufriendo España desde el inicio de la crisis, por fin existe un reconocimiento del error que el organismo internacional cometió con respecto a este tema. Los analistas del FMI por fin han reconocido que los salarios han estado cayendo desde el principio de crisis a pesar de que parecía lo contrario. El origen del error estuvo en que no tuvieron en cuenta que se estaba destruyendo empleo sobre todo en el espectro de población de salarios más bajos, lo que hacía que subiera la media, ocultando la rebaja real. La realidad fue que desde el 2.009, año en el que subieron los salarios un 2,4% en términos reales, y un año de subida mínima en 2.010, el resto de los años han sido de bajadas, algunas tan significativas como la del 2.012, con un 1,2%.

Sea como sea, lo cierto es que los datos de agosto de población activa nos hablan de 5.482.128 personas inscritas como demandantes de empleo, de las que se considera paradas a 4.120.304. Igualmente nos habla de un aumento del paro de 21.000 personas y de 134.289 bajas de cotizantes en la Seguridad Social. Por otro lado, casi el 94% de los contratos llevados a cabo en este mes han sido temporales, con lo que, si calculamos el índice de rotación laboral, que consiste en dividir el total de los contratos temporales entre el número de asalariados temporales, nos da la cifra, según Comisiones Obreras, de 4,7. Esto significa que cada asalariado temporal firma una media de casi 5 contratos al año. Ahora ya sabemos que más de 1,2 millones de trabajadores, ni eso.