Cuando en una reunión al máximo nivel de los líderes de la Eurozona se habla sin tapujos de la posibilidad de una salida de un miembro como ocurrió en julio, no hace falta mucho más para comprender que lo de la irreversibilidad del € es más una declaración de intenciones que una realidad contrastada. De hecho, cada vez hay más voces que ven a Grecia fuera de la Eurozona a pesar de haber salvado el último match-ball in extremis. Y no es cuestión de politiqueos, tengo la sensación que mucha gente de izquierdas que estaba a favor de la Grexit estos años ahora no la quiere porque gobierna Syriza y al revés, gente que apoyaba la permanencia de Grecia en la €zona a cualquier precio ahora quiere echarla precisamente porque gobierna la izquierda radical; y lo mismo pasa con la valoración de la gestión de Tsipras y de la forma de llevar las negociaciones, qué casualidad que las opiniones mayoritarias no dependen de hechos y resultados sino de la ideología previa de quien opina. Por suerte, aunque sean minoría, hay análisis medianamente objetivos de analistas de todas las tendencias que han conseguido superar sus filias y fobias y mirando las cifras ven pocas esperanzas en que el país heleno vuelva a las tendencias de 2014 de PIB subiendo, tasa de paro bajando y ciudadanos confiando en la salud de sus entidades financieras. La inestabilidad derivada de los retrasos y confrontaciones en las negociaciones entre el gobierno griego y sus socios provocó la retirada masiva y continuada de dinero de los bancos (en la actualidad BCE tiene más volumen de riesgo en la banca griega que depósitos privados hay en ellos) durante meses y llevó al corralito lo que unido al miedo a una salida del € han alejado la posibilidad de una recuperación ejerciendo una influencia negativa en el ahorro (¿Cuánto tardarán los griegos en volver a ingresar efectivo en los bancos?), en la inversión y en la confianza de ciudadanos, empresas e inversores extranjeros (de ahí que sea tan irreal la cifra de privatizaciones de 50 mil millones de € del último acuerdo de rescate).

Hablamos de democracia pero si aceptamos que un país dependa del dinero que les prestan otros países, al final la deuda vuelve esclavos hasta los gobiernos con más apoyo popular, ¿Qué más da el resultado de las próximas elecciones griegas si las líneas maestras políticas están ya marcadas por los acreedores? La soberanía está perdida y perdida con los votos mayoritarios del Parlamento griego que ha aceptado ya en 3 ocasiones diferentes y con distintas mayorías, recortar su autonomía a cambio de más fondos. Y el tercer rescate era inevitable pero la cifra podría haber sido mucho menor sin la caída en picado de la economía griega en estos meses que ha llevado a una mayor necesidad de fondos tanto para evitar la quiebra (se impagó al FMI y se estuvo a punto de impagar al BCE) como para recapitalizar a las entidades financieras y no tener que hacer una quita a los depósitos como en Chipre. Y las cuenta públicas griegas, con menores ingresos debido a la vuelta a la recesión, son tan delicadas que pocos dudan de la necesidad de una quita, algo que Alemania sólo ve factible si el país sale del €. Lo que tantas veces se hizo en el pasado como devaluar la divisa para así cargar a los acreedores extranjeros con el ajuste podría darse ahora con un Grexit pasando las deudas en € a neodracmas lo que supondría una quita quizás del 50% de la deuda externa.

Hay quien cree que para que esto no suceda se pueden eliminar los intereses por los créditos y alargar las devoluciones varias décadas y así evitar una quita oficial –aunque en la práctica lo sea- y mantener al país dentro de la €zona pero tiene desventajas como que por ejemplo el FMI no quiere plegarse a ello (porque sería injusto con otros acreedores por lo que sólo afectaría a la porción –eso sí, mayoritaria- que pone Europa) y que supondría pérdidas porque el MEDE –fondo de rescate permanente que emite deuda- para conseguir fondos, y por mucho aval que ofrezcan los estados, debe ofrecer algún interés a los inversores que si luego no se le cobra a Grecia, es dinero perdido. No digo que la Grexit sería fácil porque no hay nada preparado y queda la gran duda de cómo se asumirían las costosas pérdidas de BCE tanto directas como a través del Target2 pero por eso es necesario que se haga de forma ordenada y coordinada. Lo que está claro es que sólo medidas desesperadas y costosas para los diferentes erarios pueden evitar la salida de Grecia de la Eurozona en un futuro cercano y hay que plantearse si merece la pena. Mi opinión es que no.

Como llevo diciendo desde 2010 un grupo de amigos no se deshace porque uno se vaya, se deshace cuando unos prestan dinero a otros y le ponen condiciones sobre cómo debe gastarlo. Es la política de rescates iniciada hace 5 años el verdadero riesgo para la existencia de la Eurozona, no que se vaya un país que se ve como una excepción. Y es que lo es, ningún otro país de la Eurozona tiene unos números tan negativos. Cuando hace algunas semanas la Grexit parecía inevitable hubo contagio pero ni en las bolsas ni en los mercados de deuda hubo pánico. Es más, el € como divisa parecía no ver con malos ojos la salida del miembro más débil. Y siendo como es el segundo corralito que sucede en 2 años –algo que podía parecer impensable en nuestra área económica- no se ha detectado ninguna fuga de capitales en ningún otro país miembro. Creo es la mejor prueba de que la salida de Grecia es asumible.

¿Puede que ocurra la Grexit y empiecen a descontar que el siguiente será Portugal y luego España? Podría ser, nadie conoce el futuro pero no olvidemos que la vez que más cerca estuvo la Eurozona de estallar en pedazos fue en verano de 2012 y no fue por Grecia sino por la situación límite que alcanzó España tras el crash de Bankia. Y BCE se bastó para salvar aquello, ¿por qué va a ser más grave ahora la salida de un pequeño país y más si se hace de forma ordenada? Es cierto que hay un riesgo político: “si se va uno y le va bien, son votos para los anti-europeístas”. Cierto, pero es que humillar a un miembro para que se quede dentro y que le vaya mal, también son votos para los anti-europeístas. Al final son los errores de la Eurozona lo que dan apoyos a los que están en contra, y esos errores van más allá de Grecia dentro o fuera. Eso sí, Grecia sigue siendo el recuerdo permanente de esa ineficacia. Es cierto que su población no quiere salir del € y por eso han disculpado a Tsipras que aceptara un acuerdo para el Tercer Rescate tan malo, porque entienden que evitar la Grexit era lo más importante pero ¿Cuánto más tiempo seguirán pensando así con la economía empeorando y el sentimiento generalizado de que la culpa de la situación es de los socios europeos? Y aparte de Grecia, ¿Cuánto tardará en ganar las elecciones en otro país miembro un partido que abogue por salir del €, alguien puede asegurar que eso no pasará en alguno de los 19?