La muerte de Yuri Gagarin siempre ha estado rodeada de cierto misterio ya que falleció el 27 de marzo de 1968 en un sencillo vuelo de entrenamiento, algo francamente raro para el que fuese el primer astronauta de la historia. La versión oficial desde el Kremlin fue que el accidente se produjo a causa de una maniobra brusca que se tuvo que realizar al esquivar algún tipo de obstáculo. Y ya sabemos como son las versiones del Kremlim, de todo menos verdaderas. Hay quién dice que se subió al avión borracho ya que tenía problemas matrimoniales… y además era ruso. Quizás la versión más factible sea la de  Igor Kuznetsov, un coronel de la antigua fuerza armada soviética que tras una gran investigación llegó a la conclusión de que el accidente se debió a un ataque de pánico al advertir que un conducto de ventilación de la cabina estaba abierto.

Sea como fuere, los ataques de pánico existen y pueden causar graves problemas a la persona más preparadas en cualquier campo, por tanto ¿que no va a hacer con el resto de los mediocres mortales?

Hoy vamos a intentar analizar por qué caídas bursátiles como la del pasado Lunes (y quien sabe si hoy también) son hasta cierto punto normales y así evitar ataques de pánico que nos lleven a cometer locuras con nuestro dinero.

Estas cosas pasan.

Así es, aunque nos parezca extraño estas cosas pasan y forman parte de lo normal. Según comentaba recientemente Deutsche Bank, el mercado sufre de media una gran corrección cada 357 días y de la última pasaron cerca de 1.000 días.

Pasan tanto al alza como a la baja

El primer punto que iba a poner en este artículo es que «A la bolsa le cuesta más subir que bajar» ya que era la sensación que yo tenía, pero tras mirar los datos de los mayores movimientos del Dow Jones, la realidad dice justo lo contrario. Hay más grandes subidas que caídas. Esta es la tabla con mayores subidas/bajadas del Dow.

 

Las pérdidas duelen más que las ganancias.

Hay estudios que indican que, desde el punto de vista psicológico, perder duele el doble que ganar. Así que es normal que recordemos y vivamos más intensamente las caídas que las grandes ganancias. Por otro lado para los medios suelen dedicar más tiempo a los cracks que a los booms. El dramatismo vende más que el optimismo.

Las correcciones generalmente son breves.

Una corrección es algo más que un crash puntual pero también forma parte del comportamiento del mercado. Una reciente investigación de John Prestbo analizó el comportamiento del Dow entre 1945 y 2013 determinando que la corrección media duró apenas 71,6 días de negociación.

Pese a ser algo normal, sigue siendo impredecible.

Miento, son predecibles pero no sabemos cuando, así que de poco nos vale. Que la bolsa China estaba en niveles de burbuja creo que era intuído por todos, pero mientras duraba se podía hacer mucho dinero. El problema de las burbujas es que pueden durar muchos años y aunque tengas razón al diagnosticarla te puedes arruinar si vas contra la tendencia del mercado. Las predicciones solo sirven si son exactas en el tiempo.

Las correcciones son un buen recordatorio de que la bolsa es peligrosa

A veces un susto nos puede poner en alerta de los peligros que corremos al dejar nuestros ahorros en algo que no conocemos bien. Cada vez que haya una caída es el momento de replantearse por qué has invertido en bolsa,  si ese día has dormido mal ¿crees que merece  la pena?

A veces la culpa es del informático

Sé que es la escusa de siempre, pero cada vez son más frecuentes los flash crash provocados por los algoritmos de inversores de alta frecuencia. Como ejemplo extremo el producido el 6 de Mayo de 2010 cuando el Dow bajó un 9% en 20 minutos. Y lejos de protegernos de esta amenaza estamos más expuestos a ella.