A finales de agosto o principios de septiembre se espera la aprobación de la Ley General Tributaria, uno de cuyas novedades incluye la publicación del listado de morosos con la Agencia Tributaria. Si alguien espera verse en la foto, lamento decirle que los requisitos para ser incluido en tan exclusivo listado son muy exigentes, siendo el principal que la deuda supere el millón de euros, sin que se incluyan aquellas deudas y sanciones que se encuentren aplazadas o suspendidas.

Ya hace más de dos años que la publicación de la lista se prepara desde el Ministerio de Economía y Hacienda y, aunque el listado ha sido ya cerrado por Hacienda el 31 de julio, no se prevé su publicación hasta octubre, y como medida excepcional por la proximidad de elecciones, porque lo habitual será a fin de año. Lo que sí está previsto es la notificación previa a los incluidos en la lista tan pronto como esté aprobada la reforma de la Ley General Tributaria, es decir en septiembre, con lo que se abriría una ventana de tiempo para la regularización de las deudas antes de la publicación de la lista.

En el listado se incluirá el NIF, el nombre o razón social (dependiendo de si es persona física o empresa) y el importe de la deuda, referida siempre a tributos de titularidad estatal, y tras la comunicación al afectado y la apertura del correspondiente periodo de reclamaciones, el listado se publicará en la página de la Agencia Tributaria.

El director general de la Agencia Tributaria señaló que la lista de morosos podría estar formada por unos 2.000 contribuyentes. Por su parte, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ya aseguró hace un tiempo, cuando se difundieron los nombres de los españoles de la lista Falciani que «todo lo que está apareciendo es de la legislatura anterior, y, si les parece interesante, pues imagínense lo que hay ahora después de lo que se ha hecho en esta legislatura; lo que están viendo es como el aperitivo de lo que está en los ordenadores de la Agencia Tributaria». El ministro evitó cifrar el número de contribuyentes que aparecerán en la lista de morosos pero los españoles que figuraban en la lista Falciani eran 659 contribuyentes.

Lo cierto es que Hacienda nunca se prestó a publicar la famosa lista de presuntos defraudadores, aduciendo que se estaba trabajando en la elaboración de una lista propia dentro de la legalidad. De hecho, lo que se hizo fue, en una decisión muy criticada como “trato de favor”, notificar a 558 figurantes de la lista (el resto habían prescrito) para que regularizasen su situación fiscal, en lugar de abrir proceso de inspección. Sólo 306 notificados se acogieron a esa segunda oportunidad y presentaron declaraciones complementarias a las que se les impuso el recargo correspondiente a tributaciones fuera de plazo. Gracias al aviso de Hacienda, fueron automáticamente absueltos tras abonar las cuotas y evitaron así penas de prisión, al superar su deuda los 120.000 euros. De ese modo, la AEAT recaudó 260 millones de euros, de los cuales 200 fueron abonados por la familia Botín, con varios de sus miembros en la lista.

Con la modificación del artículo 95 de la Ley General Tributaria, que establece el «carácter reservado de los datos con trascendencia tributaria», el camino para la publicación de esta lista se verá allanado, quedando como posible fleco la Ley de Protección de Datos.

Paralelamente, el Gobierno también prepara el proyecto de Ley Orgánica por la que se podrán publicar parcialmente en el BOE sentencias firmes de defraudadores fiscales, con lo que sería un nuevo medio de publicación de empresas y particulares con deudas pendientes con la Administración.

Con estas dos publicaciones, tanto del listado de morosos, como el de los defraudadores con sentencia firme, se pretende dar un paso más en la lucha contra el fraude. Además, al dejar un plazo desde que tiene lugar la comunicación al afectado hasta la publicación de la lista, se abre la posibilidad de regularización de la situación del afectado antes de que se haga pública su deuda. Con esta medida el Gobierno espera, según palabras de Montoro “estimular la regularización voluntaria, se trata de que pague, no lo puedo decir más claro y más en plata”. Mi reflexión, a todo esto, es que se pretenda aumentar la recaudación por la vía de la vergüenza que pueda suponer ver tu nombre en una lista más allá de lo que se pueda hacer por los mecanismos legales con los que ya cuenta la Agencia Tributaria. Es decir, si las dudas tributarias ya está siendo investigadas por Hacienda, puesto que la publicación así lo atestigua, ¿puede realmente esta misma publicación hacer que los afectados regularicen su situación por un sentimiento de vergüenza?

Lo que está claro es que estas medidas enlazan directamente con el terremoto que supuso la publicación íntegra de la Lista Falciani por parte de buena parte de la prensa mundial. Gracias a esta publicación supimos que  la rama suiza del banco HSBC ayudó a clientes de la talla de Emilio Botín, Fernando Alonso y el Rey de Marruecos, Mohammed VI, a evadir impuestos y a esconder millones de euros en bienes. Al margen de evidenciar la procedencia ilícita d muchas de las fortunas recogidas en la lista.