El Gobierno ya ha presentado los Presupuestos Generales para el 2016 (PDF). Dentro de las acusaciones de electoralismo vertidas, lo cierto es que la baza de utilizar mecanismos de gobierno para mejorar las previsiones de voto no sólo es lícita, sino recomendable; de tontos sería tener la oportunidad y no aprovecharla. Es por esto que se entiende que en un año de elecciones, muchas de las medidas propuestas busquen la captura de votos. Otra cosa bien distinta es presentar unos presupuestos realizables o no, y en este sentido el documento elaborado sí puede ser discutible, sobre todo si analizamos el grado de cumplimiento que los Presupuestos del 2015 están alcanzando.

En este sentido, las desviaciones observadas son más que preocupantes, y denotan una gran divergencia entre la realidad y lo que el Gobierno querría fuera la realidad. Sin ir más lejos, los ingresos por cotizaciones sociales se preveía que crecieran al 7%, y lo están haciendo al 1,3% en lo que va de año, a pesar de estar creando empleo a buen ritmo; la recaudación tributaria debería crecer al 5,4%, y está creciendo al 3,6%. La compensación a este desfase se está consiguiendo gracias a la reducción de las prestaciones por desempleo, que están dejando sin cobertura cada vez más a más familias, obligándoles a la indigencia, la caridad, la economía sumergida o a una mezcla de todas. También ha ayudado a cuadrar las cuentas el menor tipo de interés de la Deuda a lo largo de este año. Por otro lado, el hecho de que de las 17 Comunidades Autónomas, 11 no vayan a conseguir cumplir el objetivo de déficit, algunas de lejos, no hará sino ayudar a que el déficit quede lejos de las previsiones presupuestarias. En este sentido, el hecho de que este año tenga tantas citas con las urnas no ayuda precisamente a las restricciones de gastos.

En cuanto a los principales puntos de los nuevos presupuestos, podemos destacar los siguientes:

En definitiva, unos presupuestos calificados por el partido en el Gobierno como “adecuados a la realidad económica del país”, centrando sus declaraciones precisamente en la rebaja fiscal. En este sentido, el portavoz de Presupuestos del Grupo Parlamentario Popular, Jaime de Olano, ha señalado que ahora que la recuperación es ya una realidad el Gobierno puede «devolver a los españoles parte de esos esfuerzos realizados», agregando que “el 75% de los españoles pagarán menos IRPF en 2016 que en el 2011″.

El camino hasta su definitiva aprobación es todavía largo, ya que ahora se iniciarán las comparecencias de los altos cargos del Gobierno en el Congreso durante la tercera semana de agosto. Luego tendrá lugar el debate a la totalidad, que tendría lugar en un Pleno extraordinario los días 25 y 26 de agosto, y posteriormente se presentarían las enmiendas parciales, que serían debatidas primero en ponencia y después en comisión, para pasar a continuación al Pleno. Según estos cálculos, el proyecto de ley sería remitido al Senado a finales de septiembre para repetir toda la tramitación, en aras a que regresen al Congreso con tiempo de su aprobación definitiva antes de la convocatoria de las elecciones generales.