Que la entrada en vigor del nuevo Real Decreto de Autoconsumo puede levantar muchas ampollas es algo que no duda nadie. Que posiblemente esa patata caliente esté esperando a que pasen las elecciones para entrar en vigor y que, por tanto no llegue a aplicarse, puede ser también posible. Que ya van dos años de reformas y sin aclararse, es algo seguro. Pero mientras eso ocurre o no, las acusaciones, los dimes y diretes, las conclusiones apresuradas y las declaraciones incendiarias se suceden entre el Ministerio de Industria, la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), la Asociación Española de la Industria Eléctrica (UNESA) o patronal de las grandes compañías del sector y toda una serie de invitados de tipo Geenpeace, Ecologistas en Acción, etc. que vienen animando el debate con estudios y opiniones desde que comenzó la tramitación de este Decreto hace ya dos años.

El último invitado a opinar sobre el tema Planetsave, una organización norteamericana que en el pasado mes de junio afirmó que de las sanciones previstas en el autoconsumo eléctrico se infería que era más grave para el Gobierno español el autoconsumo y almacenamiento de la energía solar que el derrame de residuos radiactivos. De hecho se prevén multas de hasta 60 millones de euros para el primero y sólo de 30 para el segundo de los supuestos.

Analizando un poco el decreto (el tercer borrador en dos años) en cuestión sorprende la similitud con el del 2013, que fue desestimado por las desaparecidas Comisión Nacional de la Energía y Comisión de Defensa de la Competencia y que calificaron al Peaje de Respaldo como “improcedente y discriminatorio”. En este nos encontramos con el concepto de “Cargos por otros servicios del sistema” que viene a ser prácticamente lo mismo.

La justificación que se da a la existencia de estos cargos o peajes, viene de la injusticia que supone para el Gobierno que un autoconsumidor conectado a la red no pague por los peajes de transporte y distribución, ni por los costes de los servicios que pagan los consumidores, de forma que el resto del mercado estaría financiando al autoconsumidor. Sólo una instalación no conectada a la red eléctrica no tendría que hacer frente a estos peajes o cargo, solo tendrá que pagar el coste de la inversión de la instalación. No pagaría ni el coste de la energía, ni el IVA, ni el impuesto de la electricidad, ni tampoco ningún otro tipo de costes. El resto de las instalaciones, siempre que estén conectadas a la red eléctrica, tendrían que hacer frente a estos costes adicionales.

Otro de los aspectos polémicos del borrador es el que hace referencia a la instalación de baterías para acumular los excedentes de producción, que se verán gravadas con un canon en función de la potencia, medida que ya ha sido calificada como disuasoria para la instalación de tales elementos. Los autoconsumidores no solo no podrán recurrir a baterías como la lanzada recientemente por la compañía estadounidense Tesla, sino que sufrirán una penalización para los sistemas de almacenamiento que ya incorporan los nuevos paneles solares. Solo podrán usar estos acumuladores los que no se conecten a la red eléctrica y dispongan por tanto de una instalación aislada.

Las respuestas y alegaciones al borrador no se están haciendo esperar. Como ejemplo las declaraciones de D. José Donoso, director general de la UNEF, que habla de la existencia de “una campaña ideológica contra la energía solar” y de “un lobby del sector energético, que tiene una posición dominante en el mercado”, lo cual no supone ninguna novedad. Se habla además de las consecuencias que podría llegar a ocasionar la puesta en marcha del Decreto: desde la eliminación de instalaciones de placas solares por parte de muchos autoconsumidores, que denuncian que saldrá más caro producir tu propia energía que comprarla a las compañías, hasta el nacimiento de un nuevo tipo de delincuente: el ladrón de sol.

Lo que sí es cierto es que en España, con una elevada insolación, un alto precio de la electricidad y el cada vez más bajo precio de la energía fotovoltaica, no haría falta ninguna prima o incentivo al autoconsumo, tan sólo evitar todo tipo de trabas. El actual proyecto del Gobierno grava de manera totalmente injustificada y desproporcionada la electricidad autoconsumida con mayores cargos que la energía que viene de la red eléctrica.

Resulta además chocante que, en contra de la tendencia general en otros países con más tradición de autoconsumo que el nuestro, los excedentes producidos en nuestras instalaciones, según el proyecto de normativa, se nos obligue a almacenarlos en baterías, gravadas con un canon, no lo olvidemos, o a verterlos en la red sin contraprestación económica a menos que el consumidor quiera convertirse en empresario. Una solución no contemplada por nuestra legislación es la que contempla el concepto del Balance Neto, que consiste en que la energía sobrante se inyecte a la red a cambio del derecho a consumir la electricidad equivalente cuando sea necesario (por ejemplo de noche). Este sistema abarata las instalaciones, ya que elimina del circuito las baterías para almacenar la energía sobrante. Unido a este concepto está el del Horizonte de Compensación, que es el tiempo durante el cual se puede compensar la energía sobrante de un determinado período de tiempo con la faltante de otro. Lo ideal es que este horizonte sea de un año, para compensar las variaciones de producción a lo largo del mismo. Por ejemplo, si tenemos una instalación fotovoltáica, lo lógico será que durante los meses de verano produzcamos más energía, que deberíamos poder volcar a la red sin problemas, creando un saldo energético positivo a nuestro favor que deberíamos poder compensar en los meses de invierno, en los que probablemente seamos deficitarios. Al final del ciclo anual obtendremos un saldo energético a favor o en contra.

El caso es que Europa, aunque esté más preocupada últimamente en otros temas, ha empezado a preguntar ya al Gobierno acerca de su postura respecto a las renovables. Después de convertirse nuestro país en una de las naciones punteras en este campo hasta hace unos años, la marcha atrás dada con el cambio de retribución de las energías renovables a partir del 2013 (que está dando lugar a una escalada de pleitos internacionales contra nuestro país) ha dado ahora lugar a un gran parón que está generando un retroceso del sector. Sin duda, una alegría para las grandes compañías eléctricas, que no saben quizás cómo expresar su agradecimiento por el respiro concedido si no es haciendo un hueco a algunos de nuestros expolíticos en sus consejos de administración.