Manuel Alejandro Hidalgo Pérez es doctor en economía (su  CV es largo) y ejerce como  profesor de Economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla desde 1998. Además, no deja de investigar y aunque ha publicado artículos en diversos medios, últimamente lo hace desde VozPopuliAgendaPública. Debo aclarar que Manuel Alejandro es uno de los pocos economistas mediáticos que son difícil de etiquetar porque sus opiniones, siempre basadas en datos, pueden gustar -y disgustar- tanto a los del bando “liberal” como a los del “keynesiano”.

D- La primera pregunta que se me ocurre es una poco original y que seguro también te hacen tus alumnos: ¿Por qué si los datos macro mejoran, se crea empleo y estamos creciendo a tasas que rondan el 3% la sensación de gran parte de la población española es de estancamiento de la situación económica e incluso de empeoramiento?

M.A.- Ciertamente es una pregunta que me hacen a menudo. La razones son variadas, y por supuesto muchas más de las que a continuación comentaré, pero mi intuición es que se debe a las siguientes:

En primer lugar, como es habitual, la recuperación tarda en llegar al conjunto de la sociedad. Normalmente en una recuperación que sigue a una recesión tan intensa como la recientemente experimentada, suele alcanzarse después de fuertes sacrificios y varias etapas. Así, al inicio de la recesión lo que primero cae son los resultados de las empresas, y sólo a continuación, los costes laborales. A su vez, en las recuperaciones, son los costes laborales los últimos en mejorar y es por ello que la sensación de recuperación tarda más en llegar al común de los ciudadanos.

En segundo lugar, existe una cierta tendencia a extrapolar la experiencia reciente para crear las expectativas futuras. Las actuales sensaciones son aún negativas, ya que hemos sufrido una de las mayores y más grandes recesiones que conocemos en la historia reciente. Es normal que la gente tarde en confiar de nuevo en un sistema que durante un tiempo les ha fallado.

D- ¿Se puede hacer algo más para mejorar más y que todos lo notemos?

M.A.- La cuestión debiera ser si se puede hacer algo. En mi opinión no se ha hecho prácticamente nada. La culpa de la crisis no fue nacional pero sí el cómo nos afectó y el cómo nos sacará de ella. España es un país con enormes carencias estructurales. Nuestro «diseño» no es el óptimo para encarar no sólo la recesión sino especialmente la recuperación. Llevamos más de treinta años mostrando fuertes debilidades, que se traducen en escasas mejoras del bienestar, a través de salarios reales, que apenas si han crecido desde los noventa, o una productividad que permanece desde hace veinte años estancada.

D- ¿Es un riesgo real para la recuperación el cambio político o lo es más bien la posible ingobernabilidad que supone un sistema de 4 grandes partidos en lugar de dos?

M.A.-No lo tengo claro. Hasta hace poco consideraba que lo que le conviene a un país era una mayoría absoluta, ya que así se pueden implementar las reformas estructurales necesarias. La experiencia reciente con el aún actual gobierno del PP es la contraria. Cuatro años gobernando que casi no han servido para nada. La opción es que tras las elecciones generales exista la posibilidad de un gobierno de coalición o de acuerdos donde nuevos aires renovadores tengan la capacidad de influir en las decisiones del gobierno, para que adopte las medidas que realmente necesita nuestro país.

Dicho eso, cualquier “aire renovador» no me parece el adecuado. Lo último que necesita España en estos momentos son políticas que la alejen del crecimiento a largo plazo tan necesario para la mejora del bienestar de sus ciudadanos.

D- Saliendo de España, ¿alguna idea de cómo acabará lo de Grecia y de cómo debería acabar?

M.A.-Habrá acuerdo, Europa cederá, Grecia también. El euro se salvará, al menos, hasta la próxima crisis de confianza, y mientras tanto los ciudadanos griegos sufrirán la tardanza de dicho acuerdo.

D- En general he leído de ti opiniones bastante favorables a la política de los bancos centrales los últimos tiempos, ¿No temes que estén fomentando burbujas en los precios de algunos activos?

M.A.-Sí. Pero mi argumento, aunque resulte paradójico o contradictorio a veces, es que sin los Bancos Centrales ocurriría igualmente. Mi postura es sencilla, y creo que apoyada por la mayoría deeconomistas mucho más relevantes y capaces que yo. Los tipos son bajos no por la política monetaria, sino por los nuevos elementos que definen la economía global actual. Los Bancos centrales sencillamente no pueden obviar esta realidad a costa de generar una crisis de mayor calado a la observada recientemente. Por lo tanto éstos se encuentran en una difícil encrucijada. Mantener los tipos para no cercenar la recuperación o subirlos para evitar una nueva burbuja. Varios estudios indican que es preferible la primera opción, aunque no debe obviarse la segunda. Para ésta es preferible políticas tanto de los Bancos Centrales como de los Gobiernos, pero en ningún caso basadas en los tipos de interés y su manejo, sino de control y regulación.

D- La economía global parece que va bien pero las crisis son cíclicas y el riesgo de recesión siempre existe, ¿Qué gran economía te da más miedo: la Eurozona, Japón. China, los EUA?

M.A.- En estos momentos EEUU. No porque crea que vaya a vivir de forma inmediata una nueva recesión, sino porque los riesgos sistémicos que provengan de EEUU son mayores. China tiene, de momento, herramientas suficientes para hacer un aterrizaje suave. La Eurozona, con su QE de momento parece sortear la recesión, y Japón, bueno Japón es otra cosa.

Sí me preocupan especialmente los emergentes. Su posición es muy dependiente de la política monetaria de la Fed y puede ser el origen de una nueva fase en la reciente tumultuosa historia del capitalismo global.

D- Las malas noticias de grandes potencias emergentes como Brasil o Rusia ¿irán a más o son algo pasajero? ¿Cuál es tu opinión sobre el precio de las materias primas en general y del crudo en particular?

M.A.- En estos asuntos soy algo más lego que en los anteriores. De momento las crisis brasileña y rusa tienen más de elementos nacionales que globales. En el primer caso es el típico ejemplo de economía que se ajusta ante excesos pasados. El riesgo de subida de tipos de la FED de hace año y medio supuso un antes y un después en su coyuntura que todavía hoy le sigue afectando. Qué duda cabe también que la caída del precio del crudo y otras materias primas le ha afectado. Sin embargo, el problema de Brasil es más estructural de lo que parece, y debe encontrar el camino adecuado para realizar sus reformas.

Algo parecido le ocurre a Rusia, aunque agravado por su posicionamiento geopolítico en varias cuestiones, en especial Ucrania.

¿El efecto en los precios de las materias primas? No tengo clara la tendencia. La políticas monetarias realizadas deberían decirnos que nos esperan años de crecimiento. No obstante, la moderación del crecimiento chino y si éste va a ser o no compensado por otras potencias emergentes, nos diría que hay tendencia a la moderación de precios e incluso caída. Por otro lado, el fracking seguirá posiblemente ejerciendo un efecto claro sobre los precios. Pero como he dicho, para esto hay expertos que seguro tienen una opinión mucho más fundamentada que la mía.

D- ¿Cómo podremos sostener en Europa el Estado del Bienestar sin demasiados recortes con una población envejecida y una fuerza laboral menguante y con menores salarios?

M.A.-No podremos. Hay dos opciones, o creamos una Europa con más capacidad de crecimiento, especialmente en productividad, o recortamos Estado de Bienestar. Debemos elegir. No hay soluciones mágicas.

D- Volviendo a lo que más afecta a los españoles: ¿Cuánto tiempo crees que durará la política de tipos ultrabajos de BCE, seguiremos disfrutando mucho tiempo más un Euribor a 12 meses por debajo del 0.50%?

M.A.-No parece que mucho. Parece que por fin está llegando el crédito a las familias y empresas y que estas se están animando. Esto se muestra a las claras en un aumento en la demanda de dinero, lo que es muy buena noticia. Si las expectativas se consolidan veremos tasas de inflación positivas y cercanas al 2% no en mucho tiempo. Los tipos reaccionaran y el BCE deberá hacer lo propio. Este escenario no me incomoda. El riesgo es que el BCE no haga la lectura adecuada y en el tiempo adecuado.

D- ¿Y los créditos bancarios bajarán alguna vez a un nivel razonable? Porque salvo en las hipotecas a tipo variable sin suelo que se hicieron con diferenciales bajos hace años, apenas se están notando realmente esos tipos bajos.

M.A.-Esto me parece que es una cuestión más judicial o administrativa. Debe regularse por ley la absoluta eliminación de trabas para que los tipos de interés cuando bajen se trasladen directamente al ciudadano.

Me gustaría hacerte muchas más preguntas pero no quiero abusar más de ti ya que me gustaría que repitieras. Muchas gracias por tus respuestas