La familia es lo primero. O al menos eso es lo que debería ser. En muchas ocasiones pasamos tanto tiempo en el trabajo, reuniones, eventos de la empresa…, que cuando queremos llegar a casa, ya es demasiado tarde para hacer los deberes con nuestros hijos, jugar un rato con ellos o cenar en familia, e incluso en ocasiones, para poder verles despiertos. Es una sensación como de que te estás perdiendo algo en la vida de tu familia.

Llevamos un horario de locos y en las grandes ciudades además hay que añadir los tiempos de desplazamiento, que no es poco. El caso es que al final, disfrutamos poco de nuestra familia. En muchas ocasiones, nos dejamos llevar por la rutina del día a día, sin pararnos a pensar que tal vez, si nos organizamos un poco mejor, tendremos tiempo para todo.

Hoy te quiero dejar algunas claves que espero que te sirvan para poder compaginar un poco mejor esos dos factores:

Organiza una noche en familia. No me digas que no puedes encontrar un sólo día en toda la semana para esto. Fíjate un día de la semana y no renuncies a él por nada. Cambia el resto de las cosas de tu agenda para respetar este día. Tanto si vais a salir como si os vais a quedar en casa, pasar tiempo juntos es lo que importa.

Prioriza. Haz un esfuerzo para establecer prioridades y escribirlas. Por ejemplo: lo primero es recoger a mi hijo los martes de su clase de baloncesto. Lo segundo es ir a todas las reuniones (incluidas cenas) que haya con el cliente X… Así, cuando tengas que tomar una decisión con respecto a tu familia o el trabajo, ya tienes unas pautas a seguir.

Pide permiso.  Cuando nos enfrentamos a un dilema entre trabajo o familia, consúltalo con ellos para que te ayuden a tomar la decisión. Si un día necesitas trabajar hasta tarde y por ese motivo te perderás el partido de baloncesto de tu hija, te sentirás mucho menos culpable si le explicas a tu familia el motivo y «te dan su permiso».

Haz una lista. Puede ser una buena idea que hagas una lista de cosas que hay que hacer para su familia diaria o semanal. De la misma forma que sabes lo que tienes que hacer en el trabajo, sabrás la importancia de tus compromisos familiares.

Establece reglas. De la misma forma que los niños tienen que cumplir unas normas, los padres deberían tener otras para cumplir con la familia. Pon unas normas que sean realistas y un castigo adecuado a ellas en caso de que no se cumplan.

Reevalua. Si tu trabajo tiene continuamente prioridad sobre tu familia, tal vez es hora de reevaluar tu situación. Tal vez no deberías haber aceptado ese último ascenso, o ese cambio de puesto que te obliga a viajar tanto….

Consigue que tu jefe se involucre. Haz saber a tu jefe que tu familia es muy importante para ti y que son lo primero en tu vida. Para esto, los jefes suelen ser más comprensivos de lo que piensas. Casi todo el mundo tiene obligaciones familiares con las que lidiar, y sólo se aprovechan de los trabajadores que se lo permiten.

Horario flexible. Si tienes la suerte de tener un trabajo que no requiere que tengas horas establecidas, tal vez puedas establecer un horario flexible. De esta manera puedes programar tu trabajo alrededor de tu familia en lugar de al revés. No debería importar a qué hora estás trabajando siempre que el trabajo esté hecho a tiempo.

Trabajar desde casa. No todas las empresas permiten hacerlo, pero si la tuya te da la posibilidad de trabajar, aunque sea algunos días de la semana desde casa, seguramente sea la mejor opción para no tener que renunciar a nada.

¿Cómo consigues organizarte para estar el tiempo suficiente con tu familia?