Apenas han bastado unos días para que uno de los emblemas de la banca privada en España se desmorone. De ser considerada como la “mejor entidad de la banca privada de España” por la revista Capital en el 2014, el Banco Madrid ha pasado a ser intervenido por el Banco de España, su cúpula directiva ha dimitido en pleno y las sospechas por su involucración en operaciones de blanqueo de capitales cada vez son mayores. Por ahora los esfuerzos se han centrado en promover la calma entre los clientes y dar una imagen de estabilidad y solvencia, al tiempo que se desvincula la actividad de la matriz andorrana de la de la filial española.

Pero a pesar del intento de desvinculación, se cree que la trama para facilitar el blanqueo de capitales a clientes desplegada por gestores de la Banca Privada d’Andorra (BPA) tenía en España uno de los centros de operaciones. Tal y como señalan fuentes del FinCEN (organismo de lucha contra delitos financieros del Tesoro de Estados Unidos) fue a través de esta entidad mediante la cual Andrei Petrov, el capo de la mafia rusa detenido en Lloret de Mar en febrero de 2013, pudo lavar 56 millones. De hecho, según el organismo norteamericano, en la operativa de BPA, de la que no se escapan sus filiales española y panameña, era ofrecer cobertura a través de empresas pantalla para el lavado de capitales.

Pero no es ahora cuando se han destapado las sospechas sobre la entidad andorrana, ha contado entre sus clientes con la mafia rusa, el cártel de Sinaloa, Gao Ping y su entramado mafioso de blanqueo y de tráfico de personas, y la estrella de todos los blanqueos: la compañía estatal Petróleos de Venezuela, con 4.200 millones de euros como estimación de dinero aflorado, de los que 2.000 habrían sido canalizados a través del banco andorrano. ¡Ah! Y un ilustre más: el presunto ex “molt honorable” Jordi Pujol tuvo su fortuna en Banca Privada D’Andorra (BPA), que fue la responsable de custodiar el legado de la familia y que se negó a colaborar con la Justicia. Después, la filial española ayudó a al ex Presidente regularizar 3 millones de la fortuna oculta durante 34 años en Andorra, aprovechando la amnistía fiscal aprobada por Cristóbal Montoro en 2012.

Pero el informe presentado por FinCEN no se detiene ahí, habla de irregularidades llevadas a cabo en todos los lugares donde BPA tenía operatividad. Así, en Uruguay, en 2011, la filial de la andorrana fue multada por blanqueo de capitales y además perdió la licencia para operar. Igualmente, se habla de sobornos, pagos en negro, comisiones encubiertas, etc. con tal de dar servicio a la variopinta clientela de la entidad.

Banco Madrid, que gestiona más de 6.000 millones de euros en activos en un negocio con presencia en países con un trato fiscal singular, como son la propia Andorra, Suiza, Luxemburgo o Panamá, es una de las entidades más importantes de España en el negocio de las Sociedades de Inversión de Capital Variable (sicav), considerado el vehículo principal para repatriar capital oculto en el extranjero.

Tras la compra por parte de BPA hace cuatro años, la entidad comenzó un agresiva política de captación de clientes que incluso le llevó a publicitar depósitos remunerados al 5% de interés en el 2013, eso sí, sólo para clientes españoles con un alto patrimonio. Esta política, junto con la amnistía fiscal de Montoro del 2012, que pretendía repatriar capitales ofreciendo unas condiciones muy atractivas a los evasores, hicieron crecer el negocio de Banco Madrid de manera importante: una muestra de ello es el crecimiento experimentado en la gestión de sicav gestionadas por Banco Madrid, sólo en el último año: un 40% más de sociedades gestionadas y un incremento de capital del 44%. Así, llegaba a gestionar 88 sicav con un patrimonio de 855 millones de euros. Estas cifras, aunque aún lejanas de las de otros gestores, sí son un reflejo del crecimiento de la actividad de la entidad, el más elevado del sector en España.

A día de hoy, tras la intervención del Banco de España y la dimisión de su consejo de administración, la inquietud comienza a apoderarse de los clientes. Lo que no se sabe es si en esta inquietud tiene más que ver el temor por el futuro de sus inversiones o el que el Banco de España investigue precisamente estas inversiones. De este modo se está produciendo una discreta huida de los capitales gestionados por la entidad, eso sí, sin que de momento se estén acusando problemas de solvencia de la misma.

El caso es que más allá de la inspección que haga el Banco de España, el Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales (Sepblac), dependiente de Economía, va a “actuar de forma rápida y pronta”, según su portavoz, para analizar posibles delitos de lavado de dinero. Además Hacienda ha iniciado una inspección sobre Banco Madrid y sus clientes para saber si la entidad permitió la evasión de impuestos, fundamentalmente en los casos en que fue utilizada para regularizar fortunas ocultas al Fisco, algunas de ellas procedentes de su matriz andorrana. Con todo ello la entidad se enfrenta a una posible revocación de la licencia bancaria, ya que la ley de supervisión y solvencia de entidades determina que la autorización para operar será anulada «cuando carezca de procedimientos internos adecuados de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo».

En ese caso, los damnificados serán más los trabajadores que se quedarán en la calle que los clientes, cuyas inversiones no parecen peligrar por ahora. De hecho, una de las alternativas que se manejan es una venta troceada, por lo que la desinversión de Banco Madrid se haría de forma aislada y paralela. La entidad cuenta con un negocio de 6.000 millones, una quincena de sucursales y más de un centenar de trabajadores. Además, gestiona 88 sicav de grandes fortunas y administra fondos de inversión de Banco Valencia, BMN o Liberbank.