Antes de nada me gustaría hacer algunas reflexiones sobre la sorpresiva decisión del SNB (banco central suizo) de eliminar su tipo fijo de compra de euros que estableció hace años, en plena crisis de la deuda de la Eurozona, para evitar que el franco suizo se revaluara demasiado, medida que era defendida por ellos hasta hace un mes. Es difícil entender por qué toman una decisión que les hizo perder 60 mil millones de € en horas debido a la bajada del valor de su amplia cartera de divisas pero si lo hicieron, como parece, para evitar que ante las medidas de esta semana de BCE -que ampliarán los € en circulación- medio mundo cambiara sus € a francos suizos y eso obligara al SNB a aumentar sus reservas de € a un precio que no les gustaba, no sólo están especulando como haría cualquier otro gran inversor (bien con expectativas, bien con información privilegiada porque BCE se lo habría comunicado), además están ejerciendo una posición de dominio tal que se hace difícil mantener la confianza en una entidad pública que en horas ha provocado la quiebra de varios brókers de divisas ante la imposibilidad de sus clientes de asumir las garantías por las enormes pérdidas que su decisión provocó especialmente en los más apalancados (he leído casos de 800 mil € de pérdida para una cuenta de 10 mil) puesto que en un movimiento tan fuerte y tan rápido no se pudieron ejecutar stop-loss. Pero no sólo se han visto afectados los especuladores del fórex y muchas entidades financieras, miles de familias europeas tienen su hipoteca en francos suizos -150 mil hogares austriacos, 200 mil rumanos, 60 mil croatas etc.- y si todo esto beneficia al que tiene depósitos en francos al que los adeuda lo descalabra. Qué menos que si tenían pensado cambiar de opinión tras más de 3 años y medio, no lo hicieran de forma brusca y permitieran un movimiento limpio y ordenado.

Es un golpe a la credibilidad de un banco central que los pocos que han ganado con su decisión son precisamente los que se posicionaron contra el criterio oficial de dicho banco central, es decir, quien no se fió de él. Y puede que económicamente el SNB haya tomado una decisión inteligente –seguro tienen más datos que yo- pero de momento su bolsa se lo ha tomado muy mal porque revaluar una moneda implica que las empresas exportadoras –como Nestlé, Roche o Swatch- ofrecen un producto mucho más caro. Y sí, lo que importan viene más barato pero eso conducirá a que la deflación en el país sea aún más grave. Será curioso si el experimento les sale bien en un mundo en el que todos están empeñados en devaluar su propia moneda.

En cuanto a los mercados, al final la semana pasada, tras una gran volatilidad, acabó con fuertes alzas en las bolsas europeas al calor de las esperanzas depositadas en lo que anunciaría BCE este jueves y la inercia alcista –a pesar del discreto comportamiento de Wall Street y de caídas en las bolsas asiáticas- ha continuado en la actual. Quizás lo más curioso es que unas medidas que en teoría beneficiarán más a los países periféricos (o al menos a aquellos que están en deflación como España o Grecia) han motivado máximos históricos en el Dax alemán lo que parece significar que sigue pesando el riesgo político. De hecho, ya se ha publicado que algunos bancos griegos están con problemas de liquidez y las elecciones del domingo allí son, una vez pasado BCE, el principal factor de inestabilidad para los mercados a corto plazo. Eso sin olvidar que desde hoy empiezan los días de más presentaciones de resultados empresariales en los EUA.

El caso es que es uno de esos momentos en el que poco nos puede ayudar el análisis fundamental o el técnico ya que va a ser la respuesta emocional a estos hechos lo que determine la dirección de los mercados. Teóricamente, que BCE compre más activos será positivo ya que abaratará las emisiones de deuda y se supone que al haber más liquidez algo irá a la economía real y también se supone que cualquier resultado en Grecia que suponga un cierto continuismo es mejor que una ruptura. Pero los mercados ya llevan meses descontando lo que anunció ayer BCE y podría reaccionar a corto con decepción como ya ha pasado otras veces que la expectativa era muy alta si bien a medio plazo la influencia debería ser muy positiva: menos activos, más liquidez y el sector bancario ganando más dinero por sus carteras de deuda pública. Otro tema es que Wall Street no acompañe o vengan malas noticias de los mercados emergentes o de la geopolítica y acaben pesando más pero repito, teóricamente, BCE debería impulsar más euforia en los mercados y alimentar con ello sobre todo la burbuja de bajos tipos de interés de la deuda pública con más bajadas del € y del Euribor, o al menos que se estabilice en estos niveles.

Sin embargo, más allá del impacto en los mercados, BCE lleva mucho tiempo inyectando liquidez muy barata, comprando deuda pública y activos a la banca incluso en el largo plazo y lo cierto es que la economía de la Eurozona sigue mal. Es decir, que puede que ayude y puede que haya ayudado pero es ingenuo pensar que sólo por lo que haga BCE se van a arreglar los profundos problemas de algunos países europeos. No soy el único escéptico, por ejemplo el economista jefe del japonés –país en el que algo saben del fracaso de las políticas monetarias agresivas- Nomura piensa igual. Yo creo que a España, como potencia turística que es, la fuerte caída del precio del crudo (ya está más barato, antes de impuestos, un litro de petróleo que de agua mineral) seguramente nos impacte más en 2015 que el que BCE compre unos miles de millones de deuda pública española. Y en cuanto a Grecia, con la moderación del discurso que ha tenido Syriza las últimas semanas parece que ya no preocupe tanto. Veremos qué pasa porque yo sí considero que, aunque solo sea por efecto contagio, sí que sería grave una fuerte inestabilidad política allí pero en general hay menos pesimismo que hace un mes. También hay bastante tranquilidad en los mercados en contraste a los nervios que existen en las fuerzas de seguridad ante el miedo de una posible ola de atentados en Occidente. Son también un riesgo económico que sumar a otros conflictos geopolíticos que siguen vivos como los de Ucrania –que por cierto ha vuelto a solicitar más ayuda financiera al FMI- o Siria, bastante más cercanos de lo que nos gustaría.

Como imagen un dato oficial que muestra el descenso de la población en España

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