Aprovechando las fechas que son, hoy me borro de hablar de la semana en los mercados y el artículo será bastante más breve y más personal de los que suelo escribir aquí.

El origen del año sabático viene de la costumbre hebrea –muy lógica en una sociedad agraria por otra parte, aquí lo conocemos como barbecho- de dejar descansar las tierras una vez cada siete años (así como el sábado es para los judíos el día de descanso tras 6 de trabajo). Yo llevo meses deseando tomarme un tiempo sabático con la ilusión de cambiar cosas y llevar una vida mucho más tranquila. Y el cambio de año parece una ocasión magnífica.

Por ejemplo, llevo desde mediados de octubre sin beber cerveza y sin comer ni carne ni pescado. También pretendo dejar el café (y seguramente la leche) ¿Me he vuelto abstemio y vegetariano? No creo porque bebo vino y como huevos y queso y además si me tomo una sopa elaborada con caldo de carne no me siento mal. No hay una actitud radical contra nada, son pequeños cambios que no sé cuánto durarán ni adonde me llevarán pero que suponen algo muy diferente a lo que estoy acostumbrado. Y eso me gusta.

Pero quizás la mayor transformación que busco y la que más me costará es cambiar los hábitos de mi vida diaria. Lo primero, tras mucho esfuerzo y dedicación desde 2007 que empecé a dedicarme casi en exclusiva al day trading pretendo dejar el trading este mes y por un largo tiempo. Quien se dedica a lo mismo que yo sabe que esto es muy adictivo y que no será fácil y para el que no lo conozca le diré simplemente que es dejar de interesarme por algo que me ha ocupado la mayor parte de las horas del día durante 7 años y medio de forma intensa y de forma indirecta los últimos 27 que estoy dedicado al mundo financiero.

De hecho, el mundo financiero no lo abandono porque seguiré escribiendo mis dos artículos semanales en esta web –mientras a Carlos López le parezca bien, claro- así como compartiré mis lecturas en el foro de bolsa. Pero otra de las decisiones que me he propuesto para este tiempo sabático es pasar menos horas frente a una pantalla lo que redundará en una menor participación en los comentarios a los artículos diarios, en mi twitter (ya van dos años seguido que soy finalista #twecos), en mi Facebook (que ya sólo lo uso para compartir links) y mi blog al que dedicaré menos atención por no decir ninguna. Imagino irá por rachas porque también voy a viajar más pero en general mi presencia mediática será mucho menor y quizás a unas horas poco habituales.

También echaré de menos la lectura de muchas webs pero espero a cambio leer más libros de papel. Hablando de libros, espero que muchos compréis el mío (“Especulando con la crisis”) y eso me anime psicológicamente a finalizar algunos de los proyectos literarios (de ficción) que tengo a medias.

Poco más que añadir, pocos post tan personales como este en el que cuento mis propósitos -pero aviso que no tengo ninguna obligación por mantenerlos- básicamente para que nadie se extrañe si me ve comentar menos o a horas no habituales. Es posible que un día cuente cómo me va con los cambios…

Y por si tenéis ganas de leer algo más sesudo, os paso unos links: