Ahh, ¿no hay sitio para Bender, eh? Vale, me construiré mi propio módulo lunar, con casinos, y furcias. Es más, paso de la nave lunar… y de los casinos. ¡Al cuerno todo!

Este es uno de los momento más legendarios de Futurama, cuando Bender Rodriguez va a la luna. Y es muy parecida a la de muchos cuando van al Banco ¿no hay sitio para mi? Vale, me construiré mi propio banco, con cajeros…. ¡Al cuerno todo!

Pero mira por donde no tenemos que mandarlo todo al cuerno. Si no hay sitio para nosotros, nos lo hacemos. Dicho de otra manera, si la bancca no nos trata bien, seamos nosotros la banca. Estamos en la época del consumo colaborativo, compartimos casa, coche, conocimientos… el siguiente paso lógico es hacerlo con el dinero. La banca P2P.

La idea no es nueva, por ejemplo El País escribía sobre ello hace 7 años que es cuando empezaron a despuntar este tipo de empresas. No es un negocio sencillo, en un sector en el que la confianza y la base financiera son las dos partes más críticas, algo que sólo se cura con el tiempo. Algo así lo vivimos con el comercio electrónico, Amazon tiene ya 20 años y hasta muy poco no se ha ganado la confianza de muchos consumidores. En el caso de la banca P2P posiblemente ese tiempo de maduración ya ha terminado.

La semana pasada salió a bolsa en el Nasdaq (con una subida de más del 50%) Leading Club una plataforma nacida en 2007 ideada para poner en contacto el dinero de inversores con particulares y empresas que buscan financiación. Los siete años que lleva en funcionamiento, han servido para repartir 6.000 millones de dólares en préstamos.

Veamos la evolución de los préstamos realizados en EEUU (la gráfica puede confundir ya que da a entender que los préstamos P2P superan a los tradicionales cuando todavía se quedan muy muy lejos).

Al eliminar la maquinaria de la banca tradicional como intermediaria, las tarifas de los créditos se han reducido, haciéndolo mucho más barato. En cuanto a la morosidad tiran de «Big Data» y algoritmos propios para mantenerla a ralla.

En The Economist analizaban este fin de semana el coste de un crédito P2P frente al de la banca tradicional, los datos hablan por si solos.

La tecnología tiene mucho que decir en este sector, permitirá que los oxidados engranajes del crédito, dominado en la actualidad por unos pocos pase a una era colaborativa más rápida, barata y beneficiosa para la sociedad.

Todo esto, sino sacan una ley que lo impida.