Uno de mis programas favoritos de la radio es La brújula de Onda Cero que tiene una sección de economía muy entretenida a eso de las 21:00… Lo que pasa es que a esas horas suelo estar haciendo otras cosas y nunca lo oigo. Afortunadamente te puedes bajar el programa en podcast, así que lo tengo a diario en el móvil… Lo que pasa es que cuando me pongo los cascos en el móvil, acabo escuchando música, que me apetece más. Total, que no lo oigo nunca y eso que me gusta mucho. Ayer fué uno de esos raros días en el que lo escuché y empezaron a hablar del término  «economía naranja», algo que suena a cierta entidad bancaria en la que todos estamos pensando pero que no tiene nada que ver con ella.

Lo desconocido esconde un tesoro enorme por explorar. Esa es la premisa que el Banco Interamericano del Desarrollo (BID) trata de impulsar con la denominada «economía naranja«, que esconde una oportunidad infinita para el crecimiento economico.

La importancia de la ‘economía naranja’ es tan grande que en 2011 alcanzó los 4,3 billones de dólares. Las exportaciones de bienes y servicios creativos, en 2011, alcanzaron los 646 mil millones de dólares, lo que lo convierte en la quinta mercancía más transada del planeta. Y se estima que en 2012 las industrias culturales inyectaron 2,2 billones de dólares en la economía mundial.  Es decir, un equivalente al 230% del valor de las exportaciones petroleras. Tal es su importancia y, sin embargo

Básicamente se refiere a la economía creativa en el ámplio sentido de la palabra, la que va desde lo que tradicionalmente conocemos como cultura (cine, teatro, música, literatura…) a la nueva industria del entretenimiento como videojuegos e Internet, quizás los negocios con mejores expectativas y mayor potencial.

Para dar una idea de lo que económicamente mueven los productos generados por la industria cultural, los diez musicales más exitosos de la década, facturaron en concepto de ventas de entradas y Marketing en las ciudades de Londres y New York entre 5.600 millones de dólares (The Phantom of  the Opera) y 1.200 millones (Starlight Express). El Cirque du Soleil emplea a más de 5.000 personas y reporta ventas que superan los 800 millones de dólares anuales. Netflix, el video club por correo físico y virtual, tiene 33 millones de suscriptores y comercializa anualmente 3.600 millones de dólares por año. El videojuego Destiny recaudó más de 500 millones de dólares en un solo día. Como véis las cifras son inmensas y lo que en nuestro país es sinónimo de subvención en los demás lo es de negocio.

Ya han pasado más de 5 años desde que se propuso el «cambio del modelo productivo» cambio que ni ha llegado ni se le espera y seguimos inmersos en el péndulo entre construcción y turismo. Si uno de los dos sectores va mal, España va peor.

Al final cada país tiene su ADN y nos hemos empeñado en europeizar nuestra economía demasiado cuando realmente son muchas más cosas las que nos une con latinoamérica que con centroeuropa y la economía naranja es un claro ejemplo de ello, nunca hemos querido ni hemos sabido explotar el potencial creativo que tenemos y quizás sea esta la verdadera marca España.

Dudo mucho que aquí lleguemos a explotar comercialmente este potencial que tenemos, el lobby es demasiado grande y las últimas leyes van en una dirección completamente opuesta en donde, por ejemplo, ven a Internet como una amenaza en vez de una oportunidad. Una pena, porque al final el pastel naranja se lo llevarán otros… que vendrán de vacaciones aquí.