Los sacerdotes romanos, que eran los encargados del calendario, manipulaban la duración de los años a su antojo según cómo pagaran los políticos ya que de esa manera alargaban o acortaban el período anual de los cónsules. En el 46 a.C. Julio César encargó a un astrónomo egipcio llamado Sosígenes la reforma del calendario para acabar con esto. Una vez realizada, César decretó que el año principiaba el 1 de Enero. Antes empezaba en Marzo coincidiendo con la Primavera, de ahí que el nombre de algunos meses actuales parezcan no tener sentido: Quintilis –quinto- cambió a Julio y Sextilis -el sexto- a Agosto (Augustus), pero los demás quedaron igual y Septiembre, que era el séptimo, pasó a ser el noveno, Octubre –octavo- el décimo, Noviembre –noveno- el undécimo y Diciembre –décimo- es ahora el duodécimo. Y el último, empieza el lunes y, salvo que haya algún cambio radical, mostrará un año más el divorcio entre los mercados financieros y la economía real.

Ni los datos macro ni el crecimiento de los resultados empresariales justifican las revalorizaciones de las bolsas que suman ya 6 años consecutivos en Wall Street y bastantes menos en la Eurozona debido al tono negativo de 2012 por las fuertes caídas del verano con el rebrote de la crisis de deuda iniciada en 2010. Que suban las bolsas es lo habitual como es que suba el IPC o el PIB, lo raro es la intensidad de estos movimientos y su justificación. Por ejemplo, en 2013, que fue un mal año para la economía de la Eurozona, se argumentaba que las bolsas subían porque la expectativa para 2014 –de hecho la mejora ya se notó desde otoño de 2013- era positiva pero en 2014 vamos de más de a menos y lo que se espera para 2015 no es mejor de lo visto durante la primera mitad de 2014, ¿qué sentido tiene tanta euforia bursátil? La explicación ya la vimos el viernes pasado con las fuertes alzas inducidas por la bajada de tipos de China y las declaraciones de Draghi avisando de más medidas: la esperanza en los bancos centrales. Es el mismo argumento que tanto dinero dio a ganar en Wall Street desde 2009: “si la economía va bien, compra en bolsa y si va mal, compra también que el banco central inyectará tanta liquidez que seguro gran parte de ese dinero acaba invertida en acciones aunque sea por compras de auto-cartera de la propia empresa”.

Creo es un razonamiento que ha valido para los EUA y Reino Unido –analistas además están retrasando la expectativa de subida de tipos de ambos en 2015 a la segunda parte del año- y está sirviendo para Japón pero no podemos olvidar que en el área anglosajona sí han mejorado las cifras macro y los resultados empresariales por lo que aunque las alzas bursátiles me parezcan exageradas (por ejemplo Apple capitaliza ya más que todo el Ibex), no parece extraño que la dirección sea hacia arriba. En cuanto a Japón, tras tantos años de infravaloración del precio de sus acciones, el que ahora recuperen en plena recesión puede que sea un rebote puntual y no olvidemos que el propio Banco Central de allí interviene directamente en el Nikkei algo que seguro no hará BCE por lo que no es comparable. Casi todos los analistas preveían subidas de la bolsa en 2014 –cada año lo hacen- pero pensaban que se revalorizarían más los índices eurozoneros que Wall Street, algo que no ha ocurrido. No obstante, las últimas declaraciones de Draghi están sirviendo para que los periféricos –entre los que se incluye el Ibex- mejoren bastante al calor de los mínimos de rentabilidad de la deuda a 10 años.

Como afirma J.R. Caridad: “Las políticas monetarias ultra expansivas está haciendo que el mercado crea que el único riesgo es no asumir riesgo”. Lo que parece evidente es que no es normal que por ejemplo el principal índice bursátil mundial, el S&P500, haya marcado este año 46 máximos históricos diarios, es decir, uno por semana de media cuando el mundo tiene tantos problemas económicos y geopolíticos. La prueba de que las cosas no van bien es la política extrema de los bancos centrales que intentan, casi a la desesperada, evitar la deflación y el estancamiento. ¡Si hasta China cuyo PIB crece por encima del 7% baja los tipos de interés! Por otra parte, cuantas más alzas tenga la bolsa en 2014, peor será la expectativa de revalorizaciones en 2015 por lo que este “mal de altura” puede ser contraproducente para animar a futuros inversores que hasta ahora se ven impulsados a la renta variable ante la escasa rentabilidad de la renta fija y las retribuciones bancarias. Por otro lado, el precio del crudo sigue bajando y ya está en mínimos de 4 años.

En cuanto a Europa, Sarkozy –candidato con posibilidades de volver al poder- defiende que la Unión Europea devuelva la mitad de sus competencias. Eso, unido a la alta desafección en Reino Unido y el avance de partidos eurófobos, demuestra que la UE, y sobre todo la Eurozona, siguen siendo un proyecto herido por el nacionalismo de cada país y no hay visos de que eso vaya a cambiar. Por último, un recordatorio sobre la excesiva dependencia de la política monetaria que hace Santiago Carbó (director de estudios de FUNCAS): “El dilema para Europa sigue siendo la brecha entre controlar la deuda —en niveles casi insostenibles— y relanzar la economía. Hace falta tiempo y reformas. La política monetaria consigue un truco resultón: que esto sea un bucle en el que no nos hundimos pero tampoco sacamos cabeza. El problema es que al final, entre tanto, de la chistera salga un cisne negro.”

Como imagen este gráfico de Perpe donde queda claro que la vivienda es el principal gasto de las familias españolas e in crescendo durante la crisis:

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