El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado.

Marco Tulio Cicerón, año 55 a.C (porque hasta afinaron en el año)

Esta falsa cita en realidad es obra de un tal Taylor Caldwell que en 1965 puso esas palabras en boca de Cicerón… en una obra de ficción pero fue creída y reproducida por todos aquellos que están de acuerdo con esas ideas ya que siempre ayuda citar a un clásico. Este podría ser un ejemplo del típico bulo (hoax) de internet pero esto ya existía antes. Por ejemplo, yo llegué a estudiar en un libro de texto que Luis XIV había dicho “el estado soy yo” y en realidad nunca lo dijo, fue un invento de un gacetillero de la época. Tampoco se tiene constancia de que Galileo pronunciara la famosa “y sin embargo se mueve” (eppur si muove) cuando le enjuició la Inquisición y aunque parece ser que Newton concibió en su jardín que la idea de que la Luna era atraída por la Tierra mediante la misma especie de fuerza con que ésta atraía a una manzana, no parece que tuviera nada que ver la gráfica e inventada anécdota de su cabeza golpeada por una manzana.

 

Como estas hay muchas historias, surgidas probablemente sin mala intención, que, como nos gusta cómo encajan en la narración de los acontecimientos, aceptamos sin cuestionarlas. Algo similar ocurre a ciertos mantras que se repiten aunque los hechos han demostrado que no son ciertos: suenan bien y se insiste en ellos. Me refiero por ejemplo a la renovada reivindicación de una gran banca pública en España. No les basta a los que insisten en ello con recordar que la banca pública, que hasta 2008 era el 50% del sistema financiero patrio, se comportaba con sus clientes (hipotecas suelo, tipos desorbitados por descubiertos, desahucios…) igual que la banca privada (después con las preferentes incluso peor) ni con cuantificar las decenas de miles de millones que hemos gastado todos –incluso los no clientes- en las cajas de ahorros, ni siquiera el saber que la mayor parte de esas pérdidas se deben a una gestión que primaba criterios políticos (la banca privada española, siguiendo criterios profesionales y equivocándose mucho, no ha necesitado rescate del erario, sólo las enormes ayudas legales y fiscales por desgracia habituales) por culpa de la elección política de sus gestores… Y el argumento para ignorar lo que la Historia más reciente nos ha enseñado es decir que esta vez será diferente. ¿Por qué va a serlo? Ya hemos visto en Bankia que gente de todas las ideologías e incluso sindicalistas, aprovechaban un cargo en una entidad pública para ganar dinero para ellos (entiendo su “pecado” no fue recibirlo, sino no declararlo a Hacienda, la mayor culpa es de quien esquivó el límite puesto a los bonus con este subterfugio y el quid es saber por qué la dirección era tan generosa, qué interés tenía en pagar de más y si era para comprar sus decisiones), su prioridad no es el bien común, exactamente igual que los empleados del Santander o del BBVA. La gente no es mejor ni hace mejor su trabajo porque le pague el estado o le pague un consejo de administración de origen privado, la diferencia es que si una empresa privada pierde dinero, lo pierden los accionistas (o así debería ser) y no todos los españoles y por ello ya se encargan de tener muchos más controles que una entidad pública que está vigilada por cargos políticos y ya sabemos que lobo no come lobo. El contrapunto de Bankia, Cataluña Caixa, Nova Caixa Galicia etc. es Popular, banco privado que cuando necesitó más fondos recurrió a la inversión privada ampliando capital en verano de 2013 lo que llevó a una brusca caída del precio de sus acciones. Si hubiera ido mal, muchos hubieran perdido mucho dinero pero fue su decisión, era su dinero y no el de todos y por suerte, como se ve en este chart, no les fue mal.

 

Ese es el camino: riesgos privados para negocios privados. Y el dinero público para servicios públicos. Y no como en el caso de El Castor, en el que si se gana dinero va para manos privadas y si hay pérdidas, pagan los consumidores. El mayor problema de España no es la corrupción, es la permisividad de los españoles ante la corrupción. Los votantes eligen a políticos de partidos que saben que son corruptos o al menos amparadores de corruptos y eso lleva pasando décadas, a nivel local y estatal. Mientras esto pase, este país debería reducir al mínimo la capacidad de los políticos de manejar dinero público. Por desgracia, no es posible evitar que manejen los Presupuestos y construyan aeropuertos inviables pero ¿darles una o varias entidades financieras? Es un suicidio, ya lo hemos visto. No podemos confiar ni en su talento ni en su honradez ni en la capacidad de los votantes para discernir y castigarles en las urnas si roban por lo que se sentirán impulsados a seguir haciéndolo. ¿Cuántos ejemplos más queremos? Es como creer que alguna vez los informativos de una televisión pública española van a ser objetivos con el gobierno de turno. Batalla perdida.

 

También es típico dejarse llevar por el pánico aunque la Historia ha demostrado que la mayor parte de las veces el pánico es infundado y, sobre todo, que el dejarse llevar por él no soluciona nada. En concreto el tema del ébola, más allá del drama humano –existente hace mucho tiempo en África, recordemos que son tan humanos como los españoles- no creo afecte ni a los mercados ni a la economía españoles ya que no creo cause impacto en el turismo (desde luego menos que el que vengan menos rusos, ya se dijo lo mismo del accidente del Alvia del año pasado y estamos en año récord) y se olvidará en unos días como otros muchos temas porque es algo puntual fruto de un grave error (o más bien cadena de errores), otro tema es que se convierta en pandemia global pero entonces afectará a todas las naciones, no sólo a España. Este tema me recuerda a cuando se profetizaba en abril del 2009 un mal futuro al BBVA porque la gripe porcina podía afectar a la economía mejicana, lugar en el que más beneficios obtenía el banco, porque se detectaron casos allí. Su cotización cayó en unos días de 6.30€ a 5.60€ y acabó el año en…  ¡12.2 €! Es decir, es mejor no precipitarse y confiar en la tendencia. Creo hay muchos riesgos -tanto geopolíticos como económicos- mayores que el que pueda haber una epidemia de ébola en España.

 

Mientras tanto, en los mercados financieros el trimestre ha empezado de un modo atípico aunque en cierta forma lógico, con las bolsas europeas –las más importantes ya en negativo en el año- muy afectadas ante los problemas de crecimiento de la €zona y el poco efecto de las medidas desesperadas de BCE. Y aún deben agradecer que Wall Street no se ha contagiado de tanto pesimismo y sigue sin alejarse demasiado de sus máximos históricos con la inestimable ayuda de la FED que el miércoles enfrió el optimismo sobre la economía lo que se entendió como un retraso en la fecha de inicio de las subidas de tipos. La temporada de resultados empresariales debería ser la que decante a las bolsas hacia un posible rally fin de año o a un octubre muy rojo, al menos antes de los resultados de los stress test a la banca. La caída del €, gran esperanza de las compañías exportadoras europeas, ha podido incidir al alza en los beneficios del pasado trimestre pero puede que también perjudique a las exportadoras norteamericanas a las que daña un $ tan fuerte… quizás con esto puedan las bolsas europeas recuperar algo de lo perdido con las norteamericanas las últimas sesiones. Sin embargo, esta semana ha caído el $ propiciando con ello el rebote de los activos denominados en $ tales como el oro que reaccionó al alza tras marcar en la madrugada del lunes mínimos desde 2010. El crudo sin embargo ha seguido bajando ¿descontando que el crecimiento global se está desacelerando?. Por otra parte, el Ibex fue el lunes el índice más fuerte, el martes el más débil … y en el general del resto de las sesiones ha estado en línea con los demás, incluso el movimiento de los tipos de la deuda española es similar al de la deuda italiana por lo que podemos deducir que ni el ébola ni el tema catalán están afectando significativamente a los mercados financieros españoles. Como imagen, las principales previsiones –de esta semana- de movimiento del PIB del FMI en las que se puede apreciar lo de casi siempre: rebajan el año actual pero mantienen la confianza en que el próximo será mejor:

 

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