¡Que no se diga que el Europa no está haciendo los deberes por salir de la crisis! Desde el seno de las instituciones europeas se está impulsando que los países miembros empiecen a contabilizar su PIB con unos cuantos cambios en la metodología de cálculo que hacen que, sin hacer nada, la riqueza de cada país se vea incrementada sobre el papel (que es lo que importa) mejorando así la medición de este indicador y también, lo que más importa, el ratio Deuda/PIB. Este cambio ha empezado a tener lugar desde el 1 de octubre, uniéndonos a Gran Bretaña e Italia, que también se suman, y a Estonia, Austria, Eslovenia, Finlandia, Suecia y Noruega, que ya lo venían aplicando.

Estos cambios metodológicos incluyen medidas tan polémicas como considerar el gasto militar una inversión, no se sabe bien empleando qué criterio; pero sobre todo, incluyendo en el cálculo una estimación de lo que las actividades alegales, como la prostitución, e ilegales, como el tráfico de drogas o el contrabando, aportan supuestamente a la riqueza nacional.

Gracias a estos cambios, el PIB del 2013 se ve incrementado en 26.193 millones de euros, lo que tiene diversos efectos positivos sobre nuestra economía gracias al maquillaje contable. Así, el ratio de deuda sobre el PIB pasa del 98,9% al 96,4% sin que el volumen de deuda haya variado. Pero aún hay más, esto permitiría al Gobierno cumplir de manera desahogada el objetivo europeo de déficit del 5,5% de PIB para el 2014, ya que de 57.600 millones de endeudamiento que podría permitirse la economía española para no salirse del tope marcado por Europa, pasaríamos a los 59.000 millones.

Esto, que podría haber salido del desparpajo de nuestros gobernantes, ha venido directamente de Bruselas, que ha exigido el cambio metodológico para adecuar de forma más veraz la medición de la riqueza nacional con la realidad de cada país, y es de esperar que todos los estados miembros se adapten al nuevo sistema.

Pero no todo son buenas noticias en este cambio de metodología, así, por ejemplo en el 2011 no se produjo un aumento del PIB interanual de 0,1%, sino una disminución del 0,6%; y en el 2012, la disminución del PIB ya no sería del 1,6%, sino del 2,1%.

Igualmente, habrá que recalcular el momento en que se entró en recesión (dos trimestres seguidos en negativo) y aquél en que se salió de la misma (si lo hay), es decir, en qué trimestre se obtuvo un resultado positivo. Lo que también obligaría a modificar los discursos hortofrutícolas del Gobierno, esos que hablan de “brotes verdes” y “raíces vigorosas”, y que perderían su sentido optimista en según qué momentos.

La revisión supone una recomposición de los componentes del PIB tanto por el lado de la oferta como por el de la demanda; así, en 2013 cae menos la inversión, ya que entran a formar parte de ella nuevos componentes, como el gasto militar o el gasto en I+D, se acentúa la caída del consumo de los hogares y empeoran un poco las exportaciones, compensado sobradamente por una mayor caída de las importaciones, que pasan de un incremento del 0,4% a una disminución del 0,5%. En cuanto a la agricultura, pasa de un crecimiento del 1,1% a uno del 15,5%, aumentando su caída el sector servicios y el industrial.

Pero, sin duda el aspecto más polémico es la entrada en el cómputo del PIB de las actividades ilegales, que representan un aumento del 0,87% del PIB (0,02% el contrabando, 0,35% la prostitución y 0,50% la producción y el tráfico de drogas). La medición de estas actividades y su inclusión dentro del PIB es, además de polémica, muy complicada, ya que no dejan de ser actividades muy difíciles de estimar debido a su naturaleza, por lo que pueden acabar siendo un cajón de sastre usado para ajustar magnitudes, debido a que sólo mediante estimaciones se puede dar una cifra aproximada de su volumen. Lo único que cabe pensar es si no sería este el primer paso para una futura regulación y legalización de estos mercados, al menos en lo que en la prostitución se refiere, aunque queda la duda de si la trata de blancas está incluida en el cómputo.

Lo que está claro es que desde España debería potenciarse que la corrupción también fuese incluida, con lo que la mejora sería aún más evidente. Llegado ese punto, quizás habría que reconsiderar la imagen que tenemos de Bárcenas o del clan Pujol, o de tantos otros, debiendo entonces calificarlos como pujantes empresarios que ayudan con sus artes al crecimiento de la economía. A lo mejor, con la corrupción incluida resulta que sí hemos salido de la crisis.