¿Qué ocurre cuando plasmas en un mapa los datos diarios de los cuadernos de bitácora de miles y miles de barcos?. Esto.

Este mapa lo ha creado Ben Schmidt un profesor universitario de historia y ha creado muchos más basados en los datos de la International Comprehensive Ocean-Atmosphere Data Set.

Los mapas basados ​​en los conjuntos de datos de diferentes períodos de tiempo revelan el desarrollo de modernas vías marítimas del comercio mundial y vemos con el tiempo la importancia de rutas como el canal de Panamá y el canal de Suez, para ello lo mejor es ver su evolución histórica.

Fuente: serie Ben Schmidt Flickr

Este es un buen ejemplo de la contribución que el análisis informático puede hacer con los enormes datos históricos que tenemos, siempre entendiendo las limitaciones de estos datos, por ejemplo, Schmidt aclara que los mapas de cada período de tiempo no son perfectos. Por ejemplo, de los datos que vemos de 1860 1/4  de ellos proceden de barcos balleneros por la simple razón de que el que recogío los datos le interesaba ese tema ya que esas rutas solían ser más exóticas. Hay que tener cuidado a la hora de analizar datos ya que podemos llegar a la conclusión de que comprar paraguas provoca lluvia. Es crítico conocer los prejuicios que pueda tener la fuente original.

No obstante, teniendo en cuenta estas limitaciones, me gustaría comparar el mapa con el que comenzamos el artículo con éste del Siglo XIX para entender el alcance de la globalización y cómo ha cambiado el centro de gravedad del comercio mundial.

Algo que nos puede resultar tan lejano como son los fletes marinos se convierte en uno de los mejores indicadores adelantados (que pueden prever el comportamiento de la economía) concretamente el el índice Baltic Dry Index que mide la contratación de fletes marítimos de carga seca de las 26 principales líneas marítimas mundiales.  Esto nos contaban en el blog salmon

La caída del índice Baltic Dry tiene raíces más profundas que se encuentran en la desaceleración global del comercio ante la debilidad de la recuperación y la propia deflación económica. La importancia de este índice, que fue creado en 1820 para regular el comercio y formalizar el intercambio marítimo, es que al ser un indicador de movimiento de materias primas que funcionan como insumos intermedios de otros productos, constituye un eficiente indicador del futuro crecimiento económico y la producción.

En una breve síntesis, el índice Baltic Dry mide la demanda de transporte en comparación con la oferta de transporte marítimo. Dado que se necesitan años para construir una nueva nave de transporte y que los barcos son demasiado caros para sacarlos de circulación, la oferta de transporte se considera estable. Pero si la demanda de transporte aumenta vertiginosamente (es decir, hay 100 barcos y se necesita transportar 101 cargas), el valor del índice se eleva. Si, por el contrario, disminuye la demanda de transporte y hay 100 barcos para 99 cargas, el valor del índice disminuye. Esto es lo que ha ocurrido desde fines del año pasado con el índice Baltic Dry.

Así que cuando veas un barco, alégrate porque en su carga lleva siempre algo de recuperación económica.