En un escenario económico de paro al 26% según la EPA, juntar los términos ‘futuro’ y ‘trabajo’ puede incluso molestar; a fin de cuentas, los millones de personas que quieren trabajar no pueden esperar mucho más a un futuro que nunca parece llegar. No voy a escribir sobre cuándo el mercado laboral va a empezar a generar empleo de forma perceptible y sostenida, ya que mi conocimiento no versa en esta materia económica. Más bien de hacia donde nos lleva y qué podemos hacer para estar preparados.

Si tomamos la media de predicciones del paro, del panel de experto Funcas (a marzo de este año), concluiremos que para este 2014 cerraremos con un 25,4% de desempleo y con un 24,2% en el 2015. Pese a que solemos no creernos las predicciones en economía, no es menos cierto que hay instituciones que aciertan de forma consistente en el tiempo. En el caso del paro, AFI y CEPREDE son los que más cerca de la diana han dado según ESADE. Analistas Financieros Internacionales (AFI) predice un paro del 25,7% en 2014, mientras que el Centro de Predicción Económica (CEPREDE-UAM) es menos negativa para el 2014, pronosticando un paro EPA del 25,3%, y un punto menos en el 2015.

Una primera apreciación, después de una primera lectura, es que no hay un futuro próximo para los que quieren volver a trabajar. Sin embargo, este artículo no pretende deprimir aún más al lector, muy al contrario. Trata sobre qué tipo de empleo debemos esperar y cómo prepararnos para obtenerlo.

¿Qué podemos extraer de los datos del empleo de la EPA?

Con los últimos datos del último trimestre del 2013, en relación a cómo se reparte el menguado empleo que genera nuestra economía, varias son las tendencias que podemos destacar.

Lo primero es saber cuánta gente se supone que trabaja en nuestro país. Según la encuesta, 16.758.200 personas tienen empleo, sea por cuenta propia o ajena.

Durante el trimestre baja el empleo a tiempo completo, con una reducción en el último trimestre de 218.100 personas. Si tomamos el total de gente que trabaja todas las horas que la ley permite al día, tenemos 14.019.100 trabajadores que dedican toda su jornada laboral a una empresa (83,66% del total).

Los trabajadores que se supone trabajan a tiempo parcial aumentan en 153.100 personas, dejando el total de empleados que no cobran una jornada completa en 2.739.100 (13,34% del total).

Ya podemos empezar a sacar alguna conclusión de cómo se está comportando el mercado laboral actual y hacer alguna protección futura. Sube con fuerza la contratación temporal, en detrimento de los empleados que trabajan todas las horas legales de la semana (40 horas, en general). Dadas las características de nuestras empresas y empresarios, tiene algún sentido que suban los empleados que trabajan solo un porcentaje de la jornada en empresas grandes, pero no en medianas y pequeñas, acostumbradas a hacer trabajar al máximo a los empleados que ya tienen en plantilla. Con la reforma laboral y resto de modificaciones legislativas relacionadas, se dificulta la acción inspectora de los contratos a tiempo parcial, ya que no hay una obligación de marcar las franjas horarias semanales del trabajador. No hay que ser un lince, conociendo el “empresario” tipo español, para deducir que hay muchos trabajadores que se ven obligados a trabajar parte de su jornada laboral en negro. Evidentemente es una opinión, pero os aseguro que parte de mi conocimiento práctico.

Recomiendo, por ejemplo, que los inspectores de trabajo se pasen por las oficinas de los bancos por la tarde, sector que conozco bien. Ya me dirán cuántos empleados trabajan sin cobrar esas horas (en este caso se trataría de trabajadores a tiempo completo que trabajan más de lo permitido, otra práctica demasiado habitual en la realidad laboral patria). Os sorprenderíais.

El número total de autónomos se reduce en 51.500 personas en el cuarto trimestre de 2013, quedando el total de trabajadores por cuenta propia en 3.013.000 almas. Vale la pena desagregar las cifras de este colectivo al que se le atribuye el emprendimiento en nuestro país. Autónomos que tengan trabajadores a su cargo hay 875.700 y sin trabajadores a su cargo 1.999.800, siendo el resto miembros de cooperativas o autónomos por la ayuda familiar (137.500). Por tanto, casi un 18% de los que trabajan en España son autónomos (trabajadores por cuenta propia). Si nos fijamos en los que no tienen empleados, cuya mayoría son autónomos como forma de autoempleo, hablamos de un colectivo que representa el 10,3% del total de gente con ocupación. ATA ha detectado que en febrero de 2014 ya hay más de 48.692 autónomos (en este caso inscritos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) respecto al mismo mes de 2013 y pronostica un cierre de 2014 con más de 3.100.000 trabajadores por cuenta propia.

Por su lado, el número de asalariados baja en 10.400 personas en el trimestre analizado, quedando el total de trabajadores por cuenta ajena en 13.737.300, un 82% del total. De estos, los que tienen contrato indefinido aumentan en 45.600 y los de contrato temporal disminuyen en 56.000 individuos. En números absolutos hay 10.450.800 fijos (62,36% del total) y 3.286.500 temporales (19,6%).

Si bien la crisis se está cebando tanto con los trabajadores por cuenta ajena como propia, tengamos muy en mente que ya un 10% de los que trabajan son autónomos sin empleados a su cargo, lo más similar a un trabajador que se busca la vida en este grupo.

Puede que el lector se haya cansado ya de tanto número, pero este trabajo tiene sentido para sacar ahora conclusiones:

Actualmente la base de trabajadores con una mayor protección, a los que realmente los sindicatos representan y defienden sus derechos, son los indefinidos y funcionarios, que según la EPA suman 10.450.800, el 62,36% del sistema. Y de esta cifra podríamos descontar los que trabajan fijos a tiempo parcial, por las razones que explicaremos más adelante.

Por otro lado tenemos a una serie de colectivos cuya precariedad, inestabilidad o flexibilidad (según se mire) es mucho mayor: temporales, gente que trabaja a tiempo parcial y autónomos sin trabajadores (que los que tienen trabajadores también, pero supondremos que les va algo mejor el negocio); de los que trabajan a tiempo parcial hay indefinidos y temporales, pero no es demasiado simplificar pensar que en cualquiera de los casos su situación puede ser bastante precaria, al generar unos ingresos menores y tener menos capacidad de presión. Estamos hablando de 8.025.400 personas, el 48% aproximadamente.

Casi la mitad de los que trabajan en España están sometidos, de una forma u otra, a una precariedad-flexibilidad muy importante. Mientras que la otra mitad aún goza de unos derechos, digamos, importantes. Con más demanda de empleo que oferta, esta situación no es sostenible.

Me encantaría equivocarme, pero el futuro del empleo es muchos más autónomos, autónomos dependientes (y falsos autónomos) y menos indefinidos. Para enfrentarnos a un mundo mucho más competitivo, solo cambiando de mentalidad y asumiendo una formación continua y en constante cambio para ser muy empleables, estaremos preparados para el devenir.

Y de los agentes sociales, les guste o no, necesitamos mucha más presión para mejorar el marco jurídico del autónomo, en detrimento del contrato laboral indefinido (este cambio ya lo obligará el mercado, me temo).

Tiempos de empresarios serán los que nos toquen vivir. De empresarios inteligentes, formados y trabajadores, pero empresarios al fin y al cabo.

Las palabras elegantes no son sinceras; las palabras sinceras no son elegantes. Lao Tsé.

Imagen cortesía de Ideatiza.