Yo soy anti-nacionalista, me gustaría que no hubiera fronteras pero respeto la decisión de la mayoría y, también contra la opinión general, creo que los territorios son de quienes los habitan: si los gibraltareños no quieren ser españoles nunca deberían serlo, si los melillenses no quieren ser marroquíes, da igual el lugar geográfico de la ciudad, tampoco deberían serlo. Y si los catalanes no quieren ser españoles, creo están en su derecho. Otro tema es que, además de esa voluntad de sus habitantes –que no dudo en unos años sea mayoritaria si siguen así las cosas-, Cataluña pueda tener el suficiente grado de autosuficiencia como estado independiente para ser viable económicamente y favorecer con ello el nivel de vida de sus habitantes. Si viviéramos en la España de la autarquía de 1950 no lo dudaría –al fin y al cabo tiene agricultura, turismo, industria…- pero en el globalizado mundo del siglo XXI donde las áreas económicas están tan definidas y con el lastre de la deuda, la situación es muy diferente. Hay que ser realistas, yo hace ya 11 años que vivo en Cataluña y considero que mi hija es catalana por lo que no sólo no tengo nada contra los catalanes sino todo lo contrario, me preocupa mucho su bienestar y creo que están en su derecho de aspirar a más autogobierno, faltaría más, esté yo de acuerdo o no. Han pasado unos años muy duros desde que comenzó la crisis y la idea de una independencia cercana es muy seductora porque acerca la posibilidad de un cambio radical, un nuevo paradigma y una esperanza que el resto de españoles no tiene pero hay que ser conscientes de que su llegada alargaría y agravaría la crisis económica y financiera actual de forma dramática.

He de confesar que no me preocupa mucho este tema en el corto plazo porque veo muy improbable la independencia de Cataluña ya que a las buenas no va a ocurrir ya que España no va a querer perder parte de su territorio –legalmente lo es, no es discutible- igual que los catalanes no querrían perder Tarragona. Así pues, los partidos políticos españoles, cuya máxima aspiración es ganar elecciones, no permitirán algo tan impopular para sus votantes. En lo económico además las consecuencias para la economía española serían desastrosas. Y a las malas ni me lo planteo ya que por parte catalana no hay medios suficientes para una medida de presión que pueda contrarrestar la suspensión de la autonomía con el más que probable beneplácito internacional. Pero igual que digo esto, creo que no está mal que se le pregunte a los catalanes, y más cuando tampoco vincula a nada, de hecho creo que hay que hacer más consultas directas a la gente, cuantas más mejor. Es un error político del gobierno central dar más argumentos a los que creen que España quita libertad a los catalanes. Ignorar un clamor popular no sólo no es una solución, es que empeora el problema.

Me parece mucho más inteligente algo así: “Generalitat, legalmente no puedes hacerlo pero en las próximas generales de 2015 –y de paso se gana algo de tiempo- incluiremos –como se hace por ejemplo en los EUA- varias consultas no vinculantes para que los votantes españoles puedan opinar sobre diversos temas (¿el aborto, la ley anti-tabaco…?) e incluiremos una sobre si Cataluña puede iniciar conversaciones sobre una posible secesión de España”. A nada obliga, toda España opina –incluida Cataluña-  y luego el gobierno que se forme tras 2015 ya verá la importancia que le da a ese resultado (mi opinión es que si hay una mayoría en Cataluña que quiere iniciar conversaciones debería iniciarlas ya que es clave que todo se haga de forma amistosa y con luz y taquígrafos). Pero es que aunque se celebrara el actualmente propuesto, que nadie piense que va a cambiar nada: los que pierdan dirán que es sólo un porcentaje de los que votaron y no van a cambiar ni de opinión ni de intenciones, sean los que sean. No hay que tener miedo a escuchar al pueblo pero eso sí, cuando se le convoca a votar hay que darle toda la información y para ello hay que aclarar muchísimos temas y uno de los más importantes es conocer las consecuencias económicas inmediatas. Veamos lo que pasaría si Cataluña se independizara mañana:

No pienso que esté siendo exagerado, sinceramente creo que es lo que pasaría a grandes rasgos a corto plazo (más allá nadie lo sabe). Por desgracia, el tema está tan politizado que casualmente todos los análisis optimistas sobre las consecuencias económicas de la independencia están realizados por nacionalistas catalanes y todos los análisis pesimistas por nacionalistas españoles. Creo que yo, como no nacionalista, puedo ser más objetivo ya que no me mueve ideología alguna. Los ajustes que ha vivido Grecia (que impagó deuda pero también recibió fondos de la UE y el FMI y todo el apoyo de BCE) serían mínimos en comparación a lo que tendríamos que padecer los que vivimos en Cataluña. Y creo que gran parte del sector financiero, empresarial y, en resumen, del mundo económico catalán, aún con corazón independentista, saben eso pero prefieren callar. Y ahí hay engaño hacia la población. Si la €zona fuera a disolverse como parecía en 2012 y hubiera varios estados que no pudieran pagar su deuda el momento sería bueno aprovechando una situación de caos en Europa (¿quién dice que no se volverá a repetir?) pero la independencia catalana ahora que la crisis de deuda está más calmada sería como auto-lesionarse y herir a los vecinos, sería generar un problema de forma voluntaria que nadie agradecerá que aparezca por lo que pondría a todos en contra tanto de Cataluña por crearlo como de España por no resolverlo. A día de hoy y en plena crisis, pertenecer a España, a la UE, a la €zona y contar con el auxilio del BCE y de la comunidad internacional, es el mejor camino para no empeorar la situación económica de los catalanes… y de todos los españoles. Y eso en definitiva es lo que más debería importar.