Hace un año publiqué aquí Lo positivo de 2012 y se podría pensar que si pude encontrar algo positivo en un año tan nefasto como el pasado, en 2013 no iba a tener problema y es cierto pero creo que el año pasado tenía sentido escribir algo que resaltara que no todo era negativo porque el ambiente era muy pesimista, este año no hace falta ya que ya hay suficientes voces amplificando las escasas buenas nuevas que aparecen. No obstante, resumiendo mucho:

Por lo demás, el artículo de lo positivo del año pasado vale para este excepto en lo referente al crecimiento mundial ya que será menor al de 2012 y no alcanzará el 3% según la OCDE: hay repunte del sector inmobiliario USA, la tasa de desempleo allí ha seguido bajando, en España han mejorado exportaciones y turismo, Telefónica está reduciendo deuda, la ampliación de capital del Popular no sólo no tuvo coste para el erario, además ha hecho ganar mucho dinero a los que acudieron a ella, el déficit público se ha reducido notablemente en los EUA y en general en todos los países, ha mejorado el mercado de crédito global (CDS, primas de riesgo etc., aunque no el crédito a las pymes) y el riesgo geopolítico se ha reducido.

Con todo, si tengo que hacer un rápido balance del 2013 en España me decantaría por resaltar la poca ética que se desprende del comportamiento de nuestras autoridades civiles. Y no hablo de condenas, que podría, sino de hechos que nos muestran lo difícil que es ser optimista en este país donde se sabe que la infanta cometió delitos fiscales, el partido del gobierno lleva financiándose irregularmente décadas, el principal de la oposición incluso fue condenado hace años por ello y por su comportamiento en el tema de los ERES tampoco parece que tenga ningún propósito de enmienda, casi todos los políticos faltan a la verdad de forma consciente y no les importa, todos los partidos amparan a sus corruptos y los excusan por sistema, el expresidente de la CEOE es un corrupto y al menos uno de los grandes sindicatos ha utilizado el dinero público en beneficio propio, las dietas de los directivos de las empresas públicas están descontroladas, los ayuntamientos están llenos de asesores nombrados a dedo… y eso es sólo lo que ha trascendido (y que me he acordado), que dada la parcialidad de gran parte de los medios de comunicación y la falta de independencia del CGPJ a saber cuál es el volumen total de corrupción de las clases dirigentes de este país. Sólo con la publicación de los mails de Blesa se puede colegir que el enchufismo es práctica habitual en la administración pública y que participan en ella políticos de todo signo, sindicalistas, empresarios…

Y lo peor es que la sociedad española está ya tan acostumbrada a todo esto que su indignación es mínima y por supuesto, su incentivo para trasformar la situación también. ¿Qué autoridad moral tiene un ministro de hacienda español para pedirnos que paguemos nuestros impuestos si su partido evade esa responsabilidad? ¿por qué pedir facturas para una reforma en casa cuando el ejemplo social que vivimos es que el dinero negro sólo es malo si te pillan y a veces ni aún así? ¿Cómo, en resumen, enseñar a nuestros hijos que sean honrados si tantos triunfan sin serlo? Es todo gravísimo y sin embargo, tan habitual que estamos resignados. Es muy triste. Parece que todos han hecho caso a la máxima de Groucho Marx:

El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla, está hecho.