La financiación que no llega a las PYMES no parece ser un problema para las grandes empresas. Tras la intervención del Banco Central Europeo que puso fin a las tensiones sobre el Euro en el mercado financiero, otorgando compra ilimitada de deuda al país que pidiera un rescate, los mercados volvieron a la calma y las entidades financieras comenzaron a beneficiarse de la estabilidad, de la bajada de riesgo y de la rentabilidad que ofrecen las inversiones en deuda soberana.

El siguiente paso vino después para las grandes empresas europeas, entre las que se cuentan varias españolas, que encontraron el camino a una financiación económica y abundante, acudiendo a los mercados de deuda. Este camino les ha resultado fácil y económico debido a que la estabilidad ganada en Europa disminuye el riesgo para los inversores, al tiempo que la rentabilidad ofrecida es alta (aunque se tenga que acudir a una ampliación de capital para pagar dividendos). En España, el fin de la recesión está resultando especialmente positivo para las grandes empresas en búsqueda de financiación en los mercados de deuda. Es así que las emisiones de deuda de empresas españolas desde junio de este año superan los 8.000 millones de euros a una media de 3,6 años.

El problema viene con aquellas empresas que, por tamaño, no pueden acudir a estos mercados, es decir, las pequeñas y medianas empresas que no pueden asumir los costes de la emisión de deuda. Estas empresas se hallan con un grave problema de financiación, hasta tal punto que la mitad de ellas reciben un NO a la financiación, bien rotundo, o bien parcialmente, recibiendo sólo una parte de la cantidad que necesitan, al solicitar crédito a un banco. Además, el coste de estos créditos sigue siendo muy alto: una media del 5,5%, en comparación del 1% de media que paga una PYME alemana, donde además, más del 80% obtiene sus créditos sin problema.

Y es que el crédito existente está yendo en gran medida a financiar los entes públicos: desde 2009 ha caído en 400.000 millones de euros la financiación al sector privado al tiempo que aumentaba en 500.000 millones la financiación al estado. El resultado es el que estamos viendo: el estado con un nivel de deuda que muchos analistas interpretan como impagable a medio plazo y las PYMES, que no dejan de ser el motor de la economía y el empleo del país, acuciadas por la falta de medios y arreglándose con lo que tienen. Estos son los dos grandes problemas que habrá que afrontar sin más espera: el tremendo crecimiento de la deuda pública en España, que sólo pasa por reducir el peso del sector público en la economía (o por una quita, como vaticinan reconocidos expertos) y un mayor acceso a la financiación a la economía real, que conllevará, entonces sí, mejoras en las tasas de paro y en el crecimiento del PIB.

¿Cuáles han sido las medidas adoptadas por el gobierno para ayudar a la financiación de estas PYMES? Por ahora, las medidas adoptadas por el ejecutivo han sido escasas: referentes al régimen especial de IVA, incentivos para jóvenes autónomos, ayudas para la contratación de menores de 30 años, etc. Además, recientemente hemos asistido a la creación del Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF), cuya misión es que las PYMES puedan acceder a financiación emitiendo deuda en forma de pagarés y de bonos. El importe de estas emisiones es de entre 20 y 25 millones de euros (aunque se estudia rebajarlo a 10) y, aunque los costes y requisitos sean mucho menores que en otros mercados, la exigencias en cuanto a tamaño y solvencia de las empresas a quienes van dirigidas, hacen que por ahora no sea la solución esperada. De hecho se estima, según el IEB y Axesor, que alrededor de 100 empresas serían las que reúnen actualmente los requisitos para acogerse a esta alternativa de financiación. Aun así, este es un organismo de reciente creación y viene avalado por unos buenos resultados en diversos países, como Noruega, Alemania, etc. por lo que será interesante ver si evoluciona y cómo lo hace.

Así las cosas, el grueso de las PYMES´s en España sigue esperando una solución a su estrangulamiento financiero (que repercute de una manera muy seria en su desarrollo tecnológico y, por tanto, en su competitividad), solución que parece que tendrá que llegar de Europa, donde Mario Draghi ya ha anunciado un plan de ayuda que, antes de salir a la luz, ya ha sido criticado por insuficiente. Ya no sé si España se parece más a Europa o Europa más a España.