En 1933 H.G. Wells escribió “La forma de lo que vendrá” que 3 años después se convirtió en película cuya versión española se tituló “La vida futura”. Es una producción muy tosca –no la recomiendo ver más allá de los primeros 30 minutos- vista desde nuestra perspectiva pero el argumento tiene mucha miga ya que años antes de la II Guerra Mundial y de la bomba atómica, imagina el comienzo de una gran guerra en 1940 que se alarga durante décadas y cuyas armas químicas utilizadas en la conflagración provocan una epidemia que seguirá viva hasta 1970. Luego la acción se alarga hasta el 2026, año en el que calculan empezaría la exploración espacial. Es una obra anti-belicista, crítica y de algún modo clarividente (en el minuto 69 se puede ver un televisor extra-plano) pero erró en lo principal: la gran guerra en la película conduce a un retroceso tecnológico y social significativo cuando en Occidente al menos, ocurrió todo lo contrario.

Y es que es muy difícil acertar con el futuro. Hace unas décadas el futuro que se imaginaba era muy diferente al actual: se esperaban muchos más avances de la carrera espacial pero nadie imaginó el poder de internet o la telefonía móvil. En lo social también ha cambiado mucho la actual realidad a lo profetizado, de una sociedad del ocio en el que todo el trabajo lo harían las máquinas hemos pasado a que nuestros gobiernos decidan que debemos trabajar más años para tener derecho a una pensión pública. Francia por ejemplo, ha decidido elevar a 43 años el tiempo de cotización necesario para poder cobrar la pensión completa desde 2020 por lo que todo aquel que espere a empezar su vida laboral tras finalizar la universidad difícilmente se podrá jubilar antes de los 70 años si quiere cobrar lo máximo por todos los años que ha cotizado. España perderá 2,6 millones de habitantes en los próximos 10 años, el 5,6% de su población actual, según la proyección del INE luego supongo en España pasará algo parecido antes o después.

Con los enormes problemas que la crisis está generando en la sociedad española entiendo es difícil pensar en lo que ocurrirá en el futuro, más cuando lo natural del ser humano es pensar que todo irá mejor y que las pensiones públicas serán pagadas por los millones de nuevos puestos de trabajo que la recuperación económica traerá antes o después. Pero no es así, como expliqué hace algunos viernes, el problema es demográfico: se reduce la población activa y sube la pasiva y eso pasará aunque se cree empleo. ¿Nos volverá a salvar la emigración como ocurrió hace 10 años? Lo dudo porque entonces había empleo para ellos por la construcción, ahora faltan puestos de trabajo y no hay ningún plan de cambio de modelo económico para sustituir a la burbuja inmobiliaria; además es un problema de todo Occidente y no sólo español. Así pues, es el primer gran retroceso social en decenios y que viene para quedarse, no será puntual: para pretender obtener lo mismo deberemos trabajar mucho más tiempo.

El aspecto demográfico es quizás lo que más ensombrece mi perspectiva sobre el futuro. El aumento de la población activa consiguió que tras la II Guerra Mundial en Occidente se vivieran unas décadas de prosperidad únicas, la reconstrucción tras la debacle y las diversas revoluciones tecnológicas cambiaron el paradigma llevando a que la mujer se incorporara masivamente al mundo laboral pero a la vez, provocó que su sueldo se fuera haciendo imprescindible en muchas familias para mantener el aumento del consumo. Las consecuencias las vemos todos: necesitamos mucho más para vivir de lo que necesitaban nuestros padres a nuestra edad y para eso necesitamos –generalmente- más de un salario en la unidad familiar. La conclusión de todo eso es que si queremos seguir manteniendo este chiringuito basado en un mayor consumo, el siguiente paso es trabajar más años… Hace unas décadas familias de 6 miembros podían vivir con el sueldo de 1, ahora familias de 3 o 4 necesitan 2 sueldos y además jubilarse más tarde.

Esto se podía haber evitado hace tiempo con más planificación pero ahora es tarde, no tiene muy buena pinta el futuro cuando en la actualidad no tenemos claro ni cómo mantener el “estado del bienestar” ni cómo pagar la deuda ni cómo crear empleo para obtener los ingresos necesarios. Por eso creo que habrá quitas de deuda (las ha habido siempre, antes muchas se disfrazaban con devaluaciones), que habrá más recortes sociales y que la única forma de aumentar el empleo será, como de hecho ya está ocurriendo, con peores condiciones y menores salarios. E incluso creando empleo –que no será fácil sin un cambio de modelo económico y con el obstáculo del alargamiento de la edad de jubilación- dudo mucho que se compense al aumento de la población pasiva.

Es por eso que a corto plazo podemos salir de esta crisis (o acostumbrarnos a ella) pero temo que esta sociedad no puede seguir basándose en un crecimiento del PIB motivado por un mayor consumo pagado en gran medida gracias al crédito, es decir, trayendo beneficios del futuro. Esto para mantenerse necesita consumidores porque son los que van a originar que haya nuevos puestos de trabajo, más cotizantes a la seguridad social y más ingresos vía impuestos pero si para crear esos empleos necesitamos que vuelva el crédito y que todos gastemos más, nos encontramos en una dinámica en la que por muchos años que trabajemos y por muchos componentes de la unidad familiar que se incorporen al mercado laboral, no podremos generar la riqueza suficiente: es un círculo vicioso. Y todo esto sin tener en cuenta ni el daño ecológico ni la continua necesidad de recursos que tanto consumo provoca. Sé que suena muy pesimista en este ambiente prenavideño pero qué mejor que esta época tan consumista para comprender lo erróneo de este sistema.