El pequeño ahorrador de toda la vida tiene ante si una importante decisión que desde luego no se me antoja que sea fácil: ¿invertir sus ahorros en lo público, o sea, emisiones de deuda del Tesoro Público, leánse letras, obligaciones o bonos, u optar por invertir en lo privado, o sea en productos de ahorro de las entidades financieras?

No hay más opción salvo que el pequeño ahorrador sea un inversor bursátil en potencia y quiera aventurarse al mundo de la bolsa.

Si opta por lo primero, no deja de ser una forma de financiar al Estado que a su vez lo está castigando por el otro lado, pero ahora bien, si vemos que en la última subasta de letras realizadas por el Tesoro se alcanzó una rentabilidad del 4,6%, es realmente una pena no aprovecharse de estas rentabilidades cuando los inversores extranjeros sí que lo están haciendo.

Si opta por lo segundo, lo más normal es que se decante por los depósitos bancarios de toda la vida, ya que tras ver como otros ahorradores han sufrido en sus carnes los engaños de la banca, por ejemplo las preferentes que es la última moda, me extrañaría mucho que un pequeño ahorrador no se decidiese por el plazo fijo de toda la vida y a lo sumo la libretita de ahorro.

Ahora bien, dejar nuestros ahorros en una entidad capitalizada por el Gobierno, ¿no deja de ser realmente como invertir en el Tesoro Público? Quien se decante por contratar depósitos en Bankia, Novagalicia Banco, CatalunyaCaixa, etc, etc (y las que vendrán) a fin de cuentas está prestándole dinero a una empresa pública, por lo tanto ¿por qué no exigir la rentabilidad en los productos de ahorro de estas entidades igual que el que está ofreciendo las emisiones de deuda pública? Es lo mismo que si cocino unas lentejas con chorizo y decido o bien trocearlo y comerlo con las lentejas o bien lo saco y lo como aparte. El chorizo es el mismo, y el que me siente mal o bien no depende de cómo lo coma, sino de que lo coma.

Las entidades financieras capitalizadas deben de ser tratadas como empresas públicas (con lo cual también deben de experimentar reducciones de sueldos los empleados y supresión de las pagas extras de Navidad), por lo tanto no me parece de recibo que al pobre pequeño ahorrador le estén ofreciendo estas entidades depósitos al 2% y poco más, mientras que a los inversores extranjeros que compran nuestra deuda en las subastas se les dan rentabilidades superiores al 4,50%. El pequeño ahorrador no pude acudir a estas subastas como lo hacen los extranjeros, con lo cual no se puede aprovechar de estas rentabilidades lo que me lleva a pensar que, realmente, es el propio Estado el que a través de las entidades nacionalizadas, el que vuelve, como no podía ser de otra manera, a ‘chulear’ al pequeño ahorrador.

A fin de cuentas, si el pequeño ahorrador se decantase por dejar sus ahorros en entidades no nacionalizadas, estaría manteniendo una relación de cliente con una empresa privada aceptando o rechazando sus condiciones de forma libre. Pero si optase por dejar sus ahorros en las nacionalizadas, debería de disfrutar de la misma rentabilidad que cualquier otro inversor que adquiriese deuda pública española.

Y que me expliquen una cosa: ¿es rentable que el Estado coloque deuda pública al 4,50% para destinar el dinero recaudado a sanear a una entidad que está pagando a sus ahorradores a tipos del 2,50% máximo? Para eso que le venda a los ahorradores de esa entidad la deuda al 3,50% y todos saldrán ganando. Así solo ganan los extranjeros y los pobres ahorradores a dos velas.

Luis del Campo Villares,editor del comparador iAhorro.com