Todo el mundo se equivoca al invertir, sin ir más lejos, en Mayo, JP Morgan tuvo uno pequeño a la hora de especular con «credit default swaps» que le hizo perder 2.000 millones de dólares.

Dimon (el CEO de JP Morgan) dijo que la inversión, una compleja operación financiera, estuvo mal diseñada, mal ejecutada y mal monitoreada, y que hubo «errores, descuidos y mal juicio».

Así que si JP Morgan, que se dedica a esto, diseña, ejecuta y monitoriza rematadamente mal una operación ¿Qué no te puede ocurrir a ti?.  Con frecuencia, para aprender de los errores debemos experimentar por nosotros mismos antes de aprender verdaderamente de ellos, no obstante podemos ver ciertos errores que son comunes para la mayoría de los inversores amateurs.

A continuación ofrecemos 10 errores frecuentes que la gente comete al invertir.

1. Cegados por la compensación
Cegarse por la posible compensación de una inversión puede hacer que nos equivoquemos con el riesgo asociado a la misma. Escuchar a otros hablar de unos dividendos sorprendentes, enormes rendimientos e inmensos beneficios puede hacer que la impaciencia nos devore y nos embarquemos en una inversión apresuradamente sin tener en cuenta los riesgos vinculados. Debemos, en cambio, dar un paso atrás durante un instante y considerar por qué los pagos son tan elevados para una inversión concreta, y después decidir si los riegos de tales pagos valen lo que podría ser únicamente una fugaz compensación.

2. Impaciencia
La impaciencia ha sido la asesina de muchas inversiones inteligentes. No esperar a que termine una crisis económica o asumir que una acción ha alcanzado su máximo y venderla demasiado pronto, aunque se trate de una inversión conocida y estable, podría hacer que lo lamentásemos.

Recuerdo que una de las mejores inversiones de mi vida la hice hace años comprando acciones de la empresa española CAF, las compré a 60€ la acción y las vendí, allá por el 2006, cuando llegaron a 100€, sabía que era una empresa excelente (se dedica a fabricar trenes y prácticamente todas las semanas leía sobre nuevos contratos internacionales) pero me impacienté. Ahora, pese a la crisis y los malos años bursátiles que hemos tenido desde entonces, cotizan a más de 350€.

3. Perder el tren
Perder el tren (y esta vez no me refiero a CAF) cuando hablamos de una buena inversión puede frustrarnos y enfadarnos por no haberla aprovechado como el resto de la gente. En lugar de aprender de la experiencia y buscar otra inversión nueva, podemos decidir intentar coger el tren y saltar en el momento en el que todo el mundo se está bajando. Esto puede hacer que cojamos la bolsa cuando los demás se llevan los beneficios.

4. Estallido de la burbuja
Una inversión que es una burbuja que está estallando puede hacer que mucha gente pierda mucho dinero. No ver la caída de una inversión determinada o sector de inversión a tiempo puede dejarnos en una situación precaria. Durante la última década, sectores como el inmobiliario y tecnológico nos han demostrado lo peligrosas que pueden ser las burbujas que estallan. Cuando la gente empieza a decir que una inversión está respaldada o que va a hacer que ganes dinero seguro, es buena idea empezar a preguntarse por la fiabilidad de ese consejo. Recordemos el viejo dicho «si parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea».

5. Influencia de las masas
Puede resultar sencillo verse atrapado en la emoción de una inversión. Cuando todo el mundo te dice lo buena que es una inversión concreta y cuánto dinero están ganando con ella, puede ser difícil ignorar la oportunidad. Sin embargo, al igual que con las burbujas que estallan, la misma manada de ganado que te empuja a beber puede tirarte por un acantilado cuando se trata de tomar una decisión sobre invertir. Escuchar a las masas en lugar de a tu sentido común suele ser un error de inversión que se paga muy caro.

6. Tomarse la inversión como algo personal
Tomar una decisión sobre inversiones basándonos en preferencias personales o porque estamos enfadados con las pérdidas únicamente puede enfadarnos más porque no hemos basado nuestra decisión en información basada en hechos y prácticas correctas de inversión.

7. Inversiones incómodas
Algunas personas consideran que no pueden dejar de pensar en sus inversiones porque están preocupados por perder dinero. Aunque sus decisiones de inversión puedan ser buenas, no son capaces de dejar de pensar en las inversiones y no duermen por el hecho de que su dinero está en riesgo. En ocasiones las inversiones simplemente no valen la pena por el miedo que generan y para algunas personas algunas inversiones con riesgo pueden ser consideradas un error por la pérdida de tranquilidad mental que experimentan.

8. Excesivas expectativas
Tener excesivas expectativas sobre los rendimientos puede dar lugar a malas decisiones. Con frecuencia influidos por los analistas de cierto periodico, blog o lo que leamos, muchos no ya no estamos satisfechos con nuestros rendimientos del cinco por ciento sobre nuestras inversiones. Excesivas expectativas por pensar constantemente en rendimientos del ocho, nuevo o diez por ciento suelen conducir a tomar decisiones equivocadas respecto a dónde y cuándo invertir el dinero.

9. Inversiones de bajo capital
En ocasiones no se trata de que no tomemos la decisión correcta, sino de que cuando lo hacemos no invertimos el dinero suficiente para que la decisión valga la pena. Comprar 10 acciones cuando su precio está en 10€ por acción, incluso si la inversión despega, puede no suponer una diferencia importante en tu cartera global.

10. Invertir antes de que hayamos reducido o cancelado nuestras deudas
A veces cometemos el error de sacar el carro antes del caballo en lo que a inversiones se refiere. Al invertir, incluso si supone elevados rendimientos, antes de reducir o cancelar deudas, implica asumir un riesgo más elevado del necesario. Incluso si una inversión concreta tiene un rendimiento anual del 10%, si estamos pagando los intereses de una tarjeta de crédito sobre un importe parecido del 20%, la inversión puede no ser inteligente.