Aunque parezca increíble, no a todo el mundo le gusta trabajar desde casa. las «excusas» que oigo por ahí son que no se organizan igual de bien que si estuvieran en la oficina, que se pierde un poco la rutina, que no se siente la presión del día a día, o simplemente, que necesitan gente a su alrededor.

Sea como fuere, a pesar de que muchas empresas están en contra de esta forma de trabajo, cada vez hay más que ofrecen a sus trabajadores la opción de trabajar algunos días desde casa y otros ir a a la oficina de forma que les permite conciliar mejor su vida laboral y personal. Pero en otros casos y debido a la crisis, hay empresas que no tienen más remedio que cerrar oficinas para ahorrar costes y mandan a sus trabajadores a casa. En este caso, tienes que afrontar la situación, organizarte y trabajar desde casa.

Si eres de esas personas que tienes que trabajar en casa, pero estás perdiendo la motivación, quiero dejarte unos pequeños consejos para que el ánimo no decaiga:

Crea tu rutina diaria

De la misma forma que cuando vas a la oficina te levantas, te duchas y te vas (ya tomarás un café en la oficina), haz lo mismo cuando trabajes en casa: te levantas, te duchas y aquí viene lo mejor: te puedes hacer tu propio café! ¡seguro que está mejor que el de la máquina! Es importante tratar de establecer una rutina de trabajo y cumplirla. Ajusta los horarios a tus necesidades y a las de tu familia y una vez establecidos trata de respetarlos.

Amenázate a ti mismo y recuérdate la suerte que tienes

Detente de vez en cuando a pensar lo afortunado que eres por tener el privilegio de trabajar desde casa. Hay un montón de gente que está deseando trabajar en su casa. Trátalo como un día normal de trabajo (excepto porque no vas a tardar nada en llegar a la oficina y por tanto puedes dormir un rato más).

Vístete

Esto ya te lo hemos dicho en otras ocasiones, pero es una manera de asegurarte de que estás en el modo de pensar en el trabajo. Una de las ventajas más tentadoras de trabajar desde casa es que puedes ponerte en pijama delante de tu ordenador, pero te aconsejo que no lo hagas, ya que después de unos días en pijama, tendrás más la sensación de estar en casa que estar en la oficina lo que puede afectar a tu productividad. Además, el hecho de estar con ropa de trabajo, hará que sigas en modo «trabajo» y no te pongas a cocinar o limpiar.

Concédete pequeñas recompensas

Establece unos objetivos para el día. según los vas cumpliendo, puedes recompensarte con un descanso de 15 ó 30 minutos para lo que quieras.

Disfrútalo

Es la ventaja de trabajar en casa: puedes flexibilizar los horarios. Desde una pequeña (pero pequeña, ¿eh?) siesta después de comer, hasta un pequeño paseo cuando no te encuentres muy concentrado. Son pequeñas cosas que posiblemente en la oficina no puedes tener y te harán volver al trabajo lleno de energía.

¿Trabajas en casa? ¿Cómo consigues mantenerte motivado?