En estos primeros días de 2012 ha habido en general más buenas noticias que malas y sin embargo las previsiones no paran de emporar, especialmente en España. En los EUA se redujo la tasa de paro, los datos inmobiliarios por fin parecen indicar que lo peor ya ha pasado y la temporada de resultados empresariales, aunque discreta, muestra una economía en expansión. Alemania sigue mejorando a pesar de que no espera crecimiento en 2012 y tanto sus PMIs como el IFO han batido previsiones. Muchos se preguntan por qué si las principales economías mejoran –aunque si la FED prorroga sus medidas excepcionales hasta finales de 2014 es evidente que no mucho-, ese contexto exterior no influye para que nuestro panorama no sea menos sombrío, más con lo bien que ha empezado el año para nuestro mercado de deuda ya que España ha captado en 1 mes el 13% de lo que necesitaba este año y el 74% del primer trimestre y aunque seguramente la cifra total aumente ante la desviación del déficit, al menos la media en tipos de interés ha sido menor que la del año pasado. Incluso hay quien cree que todo este negativismo con España –compartido también por nuestro banco central- es una excusa para que aceptemos de mejor grado los recortes ya que sólo Italia entre las grandes economías sale peor parada:

Todo puede ser pero no veo ninguna conspiración en algo que parece evidente: coloquialmente decimos que la sanidad, la educación, la televisión pública etc. es gratis pero no es así, está disponible para todos pero eso no significa que no lo paguemos. Y si queremos seguir teniendo bomberos, autovías, prisiones, pagar lo que debemos etc. debemos conseguir dinero y ese capital procede de los consumidores vía IVA, de las empresas vía beneficios y en general de los trabajadores. Si cada vez hay menos población empleada sólo queda reducir el gasto de forma brutal y/o exprimir a los que aún ingresan, lo que reducirá más el consumo y los beneficios empresariales. Si aumentamos el número de parados aumentan los que necesitan y disminuyen los que aportan y por desgracia ese proceso sigue al alza y no parece se vaya a detener porque las administraciones públicas por un lado y los bancos por otro están entrampados por lo que la inversión es mínima. España el año pasado creció el 0.7% gracias básicamente al sector exterior y al turismo, hubo recortes, subidas de impuestos, congelación salarial etc. y aún así nuestro déficit público -la diferencia entre lo que el país ingresa y lo que gasta- fue del 8% (o alguna décima más) del PIB. Como en 2010 –año en el que ya hubo recortes- esa cifra fue del 9.2% eso significa que todos los sacrificios del año pasado apenas supusieron reducir el descuadre en nuestras cuentas en poco más de 10 mil millones de euros que es lo que supone cada punto, ¡y eso con algo de crecimiento!. El anterior gobierno tenía una previsión para 2012 del +2.5% (la de 2011 era del +1.3%) por lo que estamos en una situación que no estaba calculada.

Este año todo apunta a que nadie en nuestra área económica (incluido Reino Unido) conseguirá crecer y si alguien lo hace será sólo en algunas décimas por lo que no tendremos tanto apoyo del sector exterior (nuestra mayor relación comercial es con otros países europeos así como la procedencia de los turistas), con lo que si pretendemos alcanzar un objetivo del déficit del 4.4% -evidentemente será imposible- deberemos conseguir unos 40 mil millones de euros menos de descuadre entre ingresos y gastos con una economía en recesión y con el grifo del crédito (imprescindible en el actual sistema) totalmente cerrado ya que los bancos necesitan a su vez unos 50 mil millones. El FMI prevé que nuestro déficit acabe en el 6.8% (es decir, aún peor de cómo deberíamos haber acabado 2011) a pesar de ver crecimiento negativo luego da por hecho que o el estado gastará menos (recortes) o ingresará más (impuestos) porque la actividad económica se reducirá y aportará incluso menos que el año pasado. Todas estas mareantes cifras parecen indicar que si no redujéramos el déficit nos iría mejor pero entonces nos jugamos la solvencia, de ahí el conflicto grave entre la necesaria austeridad y la necesaria inversión para estimular el crecimiento. Como se aprecia, no está nada fácil la situación. Yo no sé si el FMI y el Banco de España tienen o no razón con sus previsiones, sólo sé que le pasa como a las agencias de rating, suelen equivocarse sí, pero casi siempre fallan porque se quedan cortas cuando son negativas. En cualquier caso, la tendencia es poco positiva para España, agarrotada por su excesivo endeudamiento como se puede apreciar en esta Tabla del total de la deuda:

En cuanto a los mercados, semana de nuevos máximos del año en bolsas y euro gracias sobre todo al renovado apoyo que la FED ofrece a los mercados financieros y al dólar débil y a la inminencia de un acuerdo sobre la quita de Grecia. Lo curioso es que el mercado ve como positivo –por lo que supone de una incertidumbre menos- un arreglo que provocaría muchas pérdidas a los acreedores lo cual me lleva a una reflexión: El motivo por el que tras el fracaso de Lehman ningún gobierno haya dejado quebrar a ningún banco es la creencia de que puede haber un pánico global y una retirada de efectivo masiva –e imposible en la realidad- si empezamos a temer que puede que nuestros ahorros no estén seguros. Sin embargo, los mismos que justifican -basándose en ese argumento- una política que premia a los malos gestores financieros, pretenden pactar que los inversores privados que compraron deuda soberana griega pierdan más del 60% de su capital, ¿Y piensan que no tendrá consecuencias? Como comenté este lunes algunos países de la €zona están consiguiéndose financiar gracias a la deuda que les compra BCE, bien directamente, bien a través de los bancos a los que suministra dinero barato pero, ¿qué harán los inversores finales, el dinero real, confían ya en que no habrá quiebras ni quitas tras lo perdido en Grecia? Porque ya se está hablando de que Portugal necesita 30 mil millones más…

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