Limitar el uso de dinero en efectivo, es el regalo de reyes de nuestro nuevo gobierno, que no ha tirado mucho del ingenio sino que se copió de unos vecinos con un historial de mala gestión similar por el que ha pasado nuestro país. Son el caso de Grecia, Italia y últimamente Francia.

Aún no se determina el monto límite, pero se espera será similar a los límites que impusieron Grecia prohibiendo las transacciones en efectivo que superen los 1.500 euros y que fue impuesto desde enero de 2011; Italia que pretende frenar la evasión de impuestos declarando ilegales las transacciones en efectivo de más de 1.000 euros habiendo reducido el límite que estaba en los 12.500 euros y Francia que prohibirá los pagos en efectivo por 3.000 euros en el caso de particulares y 1.100 euros para los comerciantes.

El Plan General de Control Tributario, que es como se llama al conjunto de medidas, incluye la que nos concierne en este momento, limitar el monto de los pagos en efectivo.

Los fundamentos de tales medidas son:

Los objetivos:

Los medios:

En 2011, según el gobierno, la lucha contra el fraude permitió a la Hacienda Pública ingresar 10.400 millones de euros, de estos, 9.400 millones de euros se recaudaron gracias a estos controles directos sobre los contribuyentes.

GESTHA, sindicato de los Cuerpos Técnicos del Ministerio de Hacienda afirma que la prohibición del pago en efectivo de facturas es una medida disuasoria frente al fraude fiscal porque las empresas no podrán deducir el IVA ni el gasto en el Impuesto de Sociedades por la parte pagada en metálico que exceda del límite máximo permitido en cada factura.

Hasta aquí todo bien, sin embargo se puede llegar a interpretar esta medida en otros sentidos:

Juzgad vosotros mismos.