Ese perfectamente podría ser un titular el 3 de Enero del 2022. ¿Te parece imposible? ¿O quizás te parece demasiado tiempo?.

Vamos a mirarlo desde otro punto de vista, el Lunes nos levantamos con una buena noticia.

Son muchos, pero muchos menos. Las víctimas mortales en las carreteras españolas fueron el año pasado 1.479, lo que significa un número histórico: bajar por primera vez de 1.500 muertos, una barrera que parecía inalcanzable hace una década cuando se llegó a 4.067 fallecidos (año 2001).

Si nos remontamos un poco más en el tiempo, en 1990 (con bastantes menos coches en circulación), se registraron 5739 víctimas mortales, el año pasado 4 veces menos.

Es imposible saber cuál ha sido la clave ya que muchos son los factores que entran en juego y las medidas adoptadas para atajar este problema, el carnet por puntos, mejora de las carreteras, rádares, controles de alcoholemia, campañas de concienciación, etc. Como véis medidas de todo tipo, algunas muy impopulares y otras que han requerido una gran inversión pública. Ha costado varias décadas pero por fin estamos en números europeos.

De alguna manera, el problema que teníamos con los accidentes de tráfico en los 90 me recuerda mucho al que tenemos ahora con la economía sumergida. Conducíamos sin cinturón, con alguna copilla de más y vacilabamos con lo que corríamos por unas autovías tercermundistas. No eramos conscientes del calibre del problema, de los miles de muertes que se producían cada año y de los miles de millones que esto nos costaba a los contribuyentes. El estado apenas hacía nada para atajarlo. Todos mirábamos hacia otro lado.

El Lunes, los técnicos de hacienda comentaron que el coto a la economía sumergida recaudaría 38.000 millones sin recortes.

Según la organización, con la implantación de unas políticas adecuadas que redujeran en diez puntos la tasa de fraude en España, el Estado podría recaudar cada año más de 38.500 millones de euros adicionales, 25.500 millones de euros en impuestos evadidos y 13.000 millones de euros en cuotas a la Seguridad Social. La cifra total supone más del doble de los 16.500 millones que prevé ahorrar el nuevo Gobiermo de Mariano Rajoy con la congelación del SMI y del sueldo de los funcionarios, el recorte del gasto en ministerios y organismos públicos y la fuerte subida de impuestos.

En la actualidad, la tasa de economía no declarada alcanza el 23,3% del PIB, lo que supone cerca de 245.000 millones anuales, de los que el 65,9%, casi dos terceras partes -161.647 millones de euros- proceden del fraude fiscal y el tercio restante es fraude laboral.

Necesitamos de medidas similares a las aportadas para evitar los accidentes de tráfico. Más controles, «rádares» que detecten transacciones no declaradas y un cambio en la normativa (legalizando ciertas actividades que sólo trabajan en negro). Medidas impopulares pero necesarias. Al igual que ya no está bien visto conducir rápido o ebrio, quizás en una década miremos con mala cara a aquel que engaña a hacienda o no pide factura cuando le hacen un trabajo. Para todos será una molestia pero aflorar ese dinero no declarado nos permitirá no sólo evitar más recortes si no que incluso bajar algún impuesto.

Por otra parte, necesitamos un esfuerzo por parte del estado. No son normales las tramas burocráticas e impositivas a las que se enfrentan los negocios, las múltiples ventanillas de la administración pública, esa que es la primera defraudadora al pagar a más de 180 días, no puede ser que cobrar en negro sea muchas veces más fácil, rápido y rentable que hacerlo por lo legal, que contratar a alguien sea una auténtica pesadilla con un coste absurdo, que las empresas se conviertan en recaudadoras de un IVA que muchas veces no cobran. Ese esfuerzo lo tenemos que hacer todos, ellos mejorando las «autopistas» de los negocios, fomentando la circulación y nosotros conduciendo con más responsabilidad. Queremos ver que todos estamos sujetos a las mismas normas, sin excepcion y necesitamos también campañas de concienciación que nos haga ver a los defraudadores como ladrones y no como listos. Esto no se logra ni en un año ni en una legislatura, puede tardar décadas pero lo primero es tener la intención para hacerlo y avanzar en ello.

Si hemos podido dividir la mortalidad en las carreteras entre cuatro ¿por qué no podremos reducir la economía sumergida a la mitad?. Probablemente a ti no te haya afectado nunca un accidente de tráfico pero te aseguro que si te afecta cuando alguien cobra en B.