El sector financiero europeo está tocado y parcialmente hundido pero, al contrario que ha pasado en EEUU, que ya han quebrado más de 200 entidades financieras; desde que comenzó la crisis, en Europa, se han realizado las correspondientes intervenciones pero no se ha llegado a realizar un desguace completo de ninguna entidad financiera.

Si miramos a España, hemos partido de una situación de la famosa Champion League de la economía y del éxito del sector financiero, al vertedero del FROB materializado en las diferentes intervenciones de las cajas. Y todo ello, porque nuestros políticos sólo se han preocupado de salvarse el culo entre ellos antes que meter mano de una manera seria a unas cajas de ahorros que están poniendo contra las cuerdas la actividad completa de nuestras finanzas. Ahora, a las puertas de las elecciones del 20N, nos encontramos que las propuestas para el sector financiero de los principales partidos políticos, no contemplan la quiebra y desguace de ninguna entidad, o bien se opta por la creación de la banca pública, peor opción imposible, o nos vamos a la creación de un banco malo, opción que es la que estamos poniendo en práctica con el FROB.

Desde la primera maniobra que se puso en marcha en la intervención de CCM, se ha actuado desastrosamente mal en la gestión de las entidades financieras. Tengamos en cuenta que el proceso del FROB ha consistido por ahora en un mecanismo de limpieza, lavado de cara y posterior adjudicación a otras entidades. Pero este proceso ha sido lento y ha funcionado siempre con el respaldo del dinero público. Ahora, la situación de la CAM hace peligrar este mecanismo, dado que el agujero patrimonial ha alcanzado tal dimensión que el resto de entidades financieras no se atreven siquiera a quedarse con el pastel completo.

Y ahí es dónde la palabra quiebra de la entidad y desguace parcial debe cobrar toda su fuerza y esa laguna, es la que está frenando cada día que pasa, la reestructuración de un sector financiero que debe operar con normalidad y no dependiendo única y exclusivamente de la financiación del BCE para transferir dichos fondos a los estados vía deuda pública. Y el principal error que hemos tenido en todo el proceso ha sido mantener a toda costa la unidad de las entidades financieras intervenidas, en lugar de optar pro procesos de subasta parcial de sus activos y asimilación de pérdidas en los casos de agujeros patrimoniales.

España partía de una ventaja competitiva razonable al inicio de la crisis, ventaja basada en la solidez de los grandes bancos y estya ventaja ha desaparecido completamente al tener el Banco de España las entidades intervenidas durante seis meses como mínimo al amparo de sus gestión. Un proceso de reparto de estas entidades tendría que haber sido mucho más rápido y si se actuara con celeridad y dejando quebrar en los casos extremos, otras opciones de financiación tendrían las entidades financieras que sí funcionan correctamente.