El viernes recibí algunos comentarios por twitter que se extrañaban de las conclusiones negativas que yo hacía del acuerdo del €grupo en el artículo de la semana pasada. Yo tenía que estar equivocado ya que las bolsas reaccionaban con fuertes subidas. Y aunque esta semana parece haberme dado la razón puede que yo esté errado ya que hay que dejar de mirar las reacciones a corto plazo de las cotizaciones para saber si la economía va bien o mal, sean al alza o a la baja. El divorcio entre el mercado bursátil y la economía real es cada día más evidente. De hecho, el viernes, con las bolsas disparadas, la deuda italiana –la tercera economía de la €zona- a 10 años subía hasta el 6% de rentabilidad, señal clara de que la confianza no había vuelto. El impacto positivo de las medidas que suponen apalabrar más liquidez a países en problemas desde que en mayo 2010 –con euforia bursátil incluida- se aprobara el primer rescate a Grecia hasta ahora, cada vez dura menos tiempo, quizás porque ya se ha comprobado que no son la solución sino sólo un remiendo, quizás porque pasar de los acuerdos políticos a la aplicación práctica es muy complicado o quizás por una mezcla de ambos motivos. ¿Os imagináis lo bien que estaríamos si hubiéramos acordado la salida de Grecia a finales de 2009 en lugar de premiar la falsedad en sus cuentas prestándoles dinero?

Ya el lunes empezaron las dudas –y la quiebra de una financiera estadounidense precisamente por sus apuestas en deuda periférica europea- que se agravaron el martes con la decisión griega de convocar un referéndum sobre las condiciones del segundo rescate y que podría tener un resultado negativo. Llevo tiempo avisando de lo peligroso que es invertir cuando estamos en manos de decisiones de  políticos que ni conocemos y esta es una de las pruebas más evidentes de ello, así como del defecto de forma de la €zona que tantas veces he denunciado. Papandreu y el PASOK saben que su país está en quiebra y que el acuerdo del €grupo sólo servirá para ganar tiempo a cambio de unos sacrificios para el ciudadano enormes y no quieren “quemarse” por un problema que además en gran parte viene heredado por las falsedades de otro partido político que gobernó antes y no ha podido evitar caer en la tentación del populismo y amenazar con una votación que podría dejar en papel mojado todo lo decidido por el resto de jefes de gobierno europeos. De este modo ha implicado a la oposición y se ha cubierto las espaldas cara a sus votantes además de darle fuerza para negociar aún mejores condiciones ante la UE. Contra la intención –que ya comenté hace 7 días me parecía absurda aunque fuera beneficiosa para la banca- de permitir que Grecia no pague gran parte de sus deudas pero que siguiera compartiendo con nosotros moneda y banco central, su expulsión de la €zona sería lo más lógico pero es el peor escenario posible tanto para el sector financiero como para los países que hemos prestado euros a un país que seguramente nos devolvería las deudas –si lo hace- con devaluadísimos nuevos dracmas.

Eso en cuanto a Grecia -que una vez más ha dejado en evidencia la fragilidad de la €zona- pero no olvidemos el principal problema que ahora mismo se cierne sobre la €zona: Italia. Un país con un peso económico enorme que necesita convencer a los inversores para colocar su enorme deuda a precios asequibles pero que lleva meses necesitando las compras de BCE para que la rentabilidad de sus bonos no se dispare…y que a pesar de esa ayuda, sigue empeorando. De hecho, ya está en diferencial contra el Bund peor de lo que estaban Portugal e Irlanda cuando fueron rescatadas. Ya comenté el imprevisible impacto psicológico que puede tener el que Europa haya considerado un triunfo que los acreedores de deuda soberana griega pierdan la mitad de lo invertido; por mucho que digan que no sentará precedentes es normal que a la hora de tomar decisiones de inversión los grandes gestores internacionales duden de ciertos emisores de la €zona que en lugar de hacerles ganar dinero con un activo considerado 100% seguro como la renta fija, pueden provocarles una importante pérdida de capital. Yo me pongo en el lugar no ya de Buffet o de un fondo soberano qatarí, simplemente en el de un gestor de un modesto fondo de pensiones que por obligación debe buscar la seguridad y huiría de todo lo que no me garantice al menos que no perderé el capital. Y mucho me temo que ese miedo, que yo considero razonable, pueda trasladarse a inversiones en euros y en la €zona en general.

Y no todo es la crisis de deuda europea, hay claramente un empeoramiento económico global que hemos visto “oficializado” esta semana en datos (por ejemplo La tasa de paro en la €zona alcanza máximos desde que existe o España deja de crecer en el 3er trimestre) y previsiones, que aunque suelen fallar marcan una tendencia en la que analistas de diferentes países y organizaciones parecen estar de acuerdo es a la baja. Reino Unido habla de 6 años más de crisis, la OCDE reduce la previsión de crecimiento para Europa en 2012 del 2% al 0.3%, la OIT retrasa la recuperación del mercado laboral a 2016 e incluso la siempre optimista FED, que en su reunión de enero marcó el rango de crecimiento de los EUA para 2011 en 3.4-3.9%, en abril 3.1-3.3%, en Junio 2.7-2.9%, esta semana lo ha colocado en 1.6-1.7%. BCE piensa lo mismo y por eso ha bajado tipos y se espera los vuelva a bajar en diciembre o enero, lo que propiciará una notable bajada del euribor las próximas sesiones pero no olvidemos que el motivo que BCE ha dado para tomar la decisión es que ve menor crecimiento económico. Resumiendo, 4 años después de iniciada la crisis 2011 es una decepción y 2012 será –según el consenso generalizado- peor que el año actual. La reunión del G20 de este fin de semana seguramente también refleje esta negatividad.

Por último, y aunque la situación económica sigo pensando que invita a ser prudentes con la renta variable, hemos entrado en el periodo anual más alcista para las bolsas: el que va de noviembre a abril. Y qué mejor para representar su efecto que este gráfico de lo que hubiera ganado en bolsa americana alguien que desde hace 50 años sólo estuviera invertido con 10 mil $ estos 6 meses cada año y otro que sólo lo esté el periodo que va de mayo a octubre, que incluso hubiera perdido dinero si tenemos en cuenta la inflación:

Datos y opiniones en la red.