Poco a poco, primero con el cine y últimamente con los ordenadores y la era digital en alta definición, estamos avanzando hacia una sociedad donde lo virtual cada vez cobra más importancia. La perfección de los efectos especiales incluso minimiza la impresión que nos puede causar un espectáculo en vivo tan espectacular como, por ejemplo, una acrobacia aérea, o al menos a mí me pasa. Creo algo parecido nos pasa a los que llevamos años en “los mercados” –y me temo que a algunos dirigentes económicos mundiales también-, que tendemos a pensar que la economía real es como la operativa bursátil, unos números que van y vienen a toda velocidad por una pantalla en la que siempre hay precios de compra y de venta, no hay retrasos en los pagos y todo va muy rápido. Pero no es así, y por desgracia conozco a muchas personas que perdieron su trabajo en el sector financiero y han sufrido mucho para adaptarse a la realidad laboral. Y es que suele ser muy difícil encontrar clientes, la morosidad es cada vez más habitual incluso cuando el que debe pagar es la administración pública y los trámites son lentos. Y para colmo es mucho más complicado conseguir cambiar una tendencia negativa que con el precio de las acciones o del oro o del crudo.

Muchas personas creyeron que los brotes verdes anunciados en la primavera de 2009 eran el inicio de la recuperación y la misma esperanza tenían al comienzo de 2010 y algunos en los inicios de 2011. Ahora la situación es tan mala a nivel macroeconómico que en los últimos tiempos se han revisado todas las previsiones para 2012 y ya se anuncia que no sólo no será el año del final de la crisis sino que posiblemente sea, al menos en su primera mitad, peor que 2011. Para evitarlo los dirigentes mundiales políticos y económicos están volviendo a medidas de 2008 como las inyecciones de capital para la banca y el abuso de la política monetaria que se supone derivará en Europa en bajadas de tipos de interés. Es decir, se insiste en lo mismo que, según parece, está llevando a los EUA a volver a caer en recesión. Incluso cuando allí sale algún dato bueno –como la creación de empleo del pasado viernes- es insuficiente ya que es menos de la mitad de los 225 mil que se deberían crear cada mes durante mucho tiempo para volver a una tasa de paro cercana a los niveles pre-crisis.

Yo no encuentro justificación a que volvamos a apoyar a la banca con fondos públicos tras comprobar el daño que ha hecho eso a la solvencia de los estados. Ya en 2008 y 2009 lo critiqué –y avisé de las consecuencias- y lo vuelvo a hacer ahora: son los accionistas de los bancos –como dueños que son- los que deben poner el dinero necesario mediante ampliaciones de capital, aunque el precio en bolsa baje mucho. Y si por problemas de liquidez debe ser el estado –como prestamista único- el que ponga el dinero son necesarias unas condiciones muy duras con unas exigencias  que incluyan venta de activos, prohibición de dividendos durante algunos años (todo el beneficio si lo hay debe ser para reforzar capital) y una reactivación del crédito hacia la economía real y no hacia los mercados financieros. Aparte de por supuesto una asunción de responsabilidad de los gestores que han llevado a la entidad financiera a una situación tan mala. Y estoy a favor de que BCE baje tipos y aproveche que aún le queda esa munición que ya gastaron Japón, Reino Unido, los EUA etc. y los deje no al 1% sino lo más cerca posible del 0% ya que estamos en el momento más crítico de la historia de la €zona y para intentar salvarla hay que “echar el resto” pero, aunque pueda ayudar, la política monetaria no es la solución como ya se ha podido comprobar en otros países.

Eso sí, a las bolsas este run-rún de más ayudas a la banca y políticos destinando dinero público a la resolución de todos los problemas le suena a música celestial y por eso hoy encadenaremos 3 semanas consecutivas de alzas bursátiles. Ahora comienza la temporada de presentación de resultados empresariales y quizás es el momento de dejar a un lado la macroeconomía y las dificultades de la deuda soberana para centrarnos en la respuesta que dan las compañías a este entorno adverso mirando con lupa sus beneficios y pérdidas y, sobre todo, sus previsiones para el futuro. Los puntos negativos los ponen el Ibex, que ha tenido un comportamiento peor que el resto de bolsas, lastrado por la rebaja de Ficth y S&P sobre la deuda soberana y la banca española, y las expectativas de bajada de tipos de BCE, que con las bolsas y el euro al alza se reducen lo que ha frenado la caída del euribor.

Y por último, un consejo: cuidado con las acciones bancarias que las últimas subidas pueden ser una maniobra de las propias entidades financieras para realizar las -mil veces negadas pero probablemente necesarias- ampliaciones de capital al precio más alto posible…

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