La lucha que inició PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) con su campaña STOP DESAHUCIOS, para evitar los desalojos de las familias que soliciten su ayuda, parece no ser suficiente para frenar los desalojamientos.

No hay suficientes voluntarios para poder detener los 300 desahucios se realizan cada día en España. Una cifra realmente alarmante, ya que 300 familias cada día se ven a la deriva tras la pérdida de sus viviendas.

Las ejecuciones hipotecarias son la consecuencia de que las familias no puedan pagar la cuota de la hipoteca mes a mes. La situación económica en la que nos encontramos es una de las principales causas que provocan la debilidad financiera doméstica y, por lo tanto, las dificultades para hacer frente al préstamo hipotecario.

Las cifras hablan por si solas; más de 4 millones de españoles en situación de desempleo. Son muchas las familias cuyos ingresos se han visto mermados, viéndose con el agua hasta el cuello para poder asumir sus gastos y poder llegar a fin de mes.

No se trata de situaciones puntuales, sino de una reacción en cadena por la mala coyuntura económica, por ello, la mejor solución no es dejar a todos los afectados por la crisis que pierdan sus viviendas y sigan debiendo una deuda.

Mientras en PAH siguen su lucha para evitar desahucios, en la Asociación de usuarios de Bancos, Cajas y Seguros se buscan soluciones para apaciguar esta situación. Su apuesta es implantar una carencia de capital durante tres años para las hipotecas. Ha realizado una propuesta para que se apruebe un Real Decreto que acepte la moratoria de 3 años.

Con este Decreto se podría conseguir que muchas familias pudiesen hacer frente al préstamo hipotecario y reducir considerablemente el número de ejecuciones hipotecarias.

¿A quién beneficiaría esta medida?

Sería una medida que en caso de aplicarse favorecería a consumidores y entidades financieras.

Las familias saldrían beneficiadas, ya que podrían evitar perder sus hogares y todo el dinero invertido hasta el momento en la hipoteca. Al aplicar la carencia de capital la cuota hipotecaria se reduciría, pagando sólo la parte correspondiente a los intereses. Al ser menor el gasto, las familias que puedan asumir esta deuda podrán seguir en sus viviendas mientras buscan una solución para mejorar su situación económica.

Las entidades financieras se verían favorecidas puesto que frenarían la acumulación de viviendas en sus balances como consecuencia de la reducción de embargos. Además seguirían recibiendo parte del pago mensual de las cuotas, es decir, cada mes cobrarían la parte correspondiente a los intereses, que es mejor que no cobrar nada.

Indirectamente ayudaría al Gobierno de Zapatero a mejorar su imagen con la aprobación de esta medida que mira por los hipotecados. Después de las repercusiones que está recibiendo por su política realizada hasta el momento, debería cerrar su ciclo con una medida socialista.