Las amas de casa hoy en día siguen siendo uno de los colectivos más numerosos que existen y es una de las profesiones más antiguas. Hemos visto oficios que con el paso del tiempo han ido desapareciendo, hemos visto y estamos viendo otros nuevos que van surgiendo, pero el de las amas de casa persiste a lo largo del tiempo.

Normalmente es un trabajo que desempeñan las mujeres. No tiene horario ni de entrada ni de salida, es un trabajo a jornada completa (casi 24 horas) y no entiende de fines de semana ni vacaciones. Las funciones son de lo más variadas: organización del hogar, cuidado de los niños, limpieza, costura, compra, preparación de desayunos, comida y cena, cuidado de enfermos, transporte familiar, compra regalos, reparaciones caseras, representación familiar en reuniones de vecinos o de padres, recadera y un sinfín de tareas más que se te puedan ocurrir. Podríamos decir que una sola persona hace varios oficios diferentes: cocinera, taxista, empleada del hogar, secretaria, contable, organizadora de eventos,modista…

Pero oye, no todo son desventajas: no hay jefes, por tanto, te puedes organizar el trabajo a tu gusto. ¿Quién no sueña con una profesión así? Ah! que no hemos dicho el salario: ninguno.

Si bien es cierto que la mayoría de las amas de casa actuales lo son porque así lo han pactado con su pareja: ella se dedica a las tareas de la casa y a los hijos y él trae el sueldo a casa. A pesar de que las cosas están cambiando y que no se puede generalizar, es bien cierto, que el hecho de no llevar dinero a casa muchas veces hace que la mujer sea inferior en voz y voto. No se la tiene en cuenta. Pero por desgracia, muchas veces es la propia mujer la que no cree que su labor sea merecedora de un salario: creen que el ser ama de casa es una obligación. Aunque creamos que esto es más un pensamiento de generaciones anteriores, me sorprende que en determinados programas de televisión en los que mujeres, no tan mayores, hacen estas afirmaciones (o eso, o es que son muy buenas actrices).

Y si esto puede llegar a suceder dentro de tu propia casa, ¡imagínate qué opinará la sociedad! Sus funciones siguen estar reconocidas, de ahí que no tengan remuneración, ni baja por enfermedad, ni jubilación….

Y ¿qué ocurre en caso de divorcio? En la mayoría de los casos, se establece una pensión compensatoria, que sirve para compensar, por ejemplo, la dedicación de uno de los cónyuges al cuidado del hogar y de la familia durante la vigencia del matrimonio o su colaboración en la actividad profesional o empresarial del cónyuge. La cuantía la fija el juez en función de los ingresos y bienes de la persona que debe satisfacerla.

El principio no está o no tiene por qué estar sujeta a un límite temporal sino que su duración dependerá de la duración de la convivencia y de la capacidad del beneficiario para obtener recursos económicos propios que le sitúen en un nivel de vida similar al que gozaba durante el matrimonio.

La novedad es, que la semana pasada, el Tribunal Supremo ha creado jurisprudencia con una sentencia en materia de divorcios con separación de bienes en la que obliga a pasar una pensión compensatoria al cónyuge que se ha dedicado única y exclusivamente a la realización de las tareas del hogar. La sentencia en particular, fija una pensión de 108.000 euros para una mujer que durante todo el matrimonio atendió a las tareas domésticas y no trabajó durante su matrimonio.

El trabajo para la casa no sólo es una forma de contribución, sino que constituye también un título para obtener una compensación en el momento de la finalización del régimen de separación de bienes (sentencia del Tribunal Supremo).

¿Crees que la profesión de ama de casa debería estar remunerada? ¿Te parece justa la pensión compensatoria?