Puedes llamarlo como quieras, «generación perdida», «generación ni-ni», «generación x» o «generación y», pero el problema es el mismo: son jóvenes y están desempleados.

La generación X, se usa normalmente para referirse a los nacidos en la década de los 70, cuya adolescencia transcurrió en los años 80 y principios de los 90, tras los baby boom.

También es conocida como la «Generacion Perdida», debido a su apatía por la falta de expectativas, tener relaciones sexuales antes del matrimonio, no respetar a sus padres o priorizar la amistad antes que la familia son algunas de sus conductas sociales más características.

La Generación Y llegó después de la X. Son los nacidos entre 1982 y 1992, en una década marcada por el inicio de la revolución tecnológica y el crecimiento económico al tiempo que se producían los últimos coletazos de la Guerra Fría. Acostumbrados a un alto nivel de vida y dispuestos a asumir retos, esta generación protagonizó el auge de la conciencia social y el surgimiento de familias no tradicionales, entre otros aspectos.

Generación ni-ni: fue hace más o menos un año y medio cuando comenzamos a oír hablar de este término. Se caracterizan por su rechazo tanto a estudiar como a trabajar. Se caracterizan por ser una generación que ha crecido en un ámbito familiar de mejora continuada del nivel de vida pero en el que han comenzado a deteriorarse las condiciones laborales debido a la crisis: precariedad, infraempleo y mileurismo entre otras.

Hemos estado durante mucho tiempo oyendo hablar de los ni-ni, incluso hasta se hizo un reality de televisión sobre ellos. Por otra parte, diversos medios y estudiosos del tema, se niegan a creer que exista esta generación, así lo manifiesta el Instituto de la Juventud en su estudio: desmontando a ni-ni. Un estereotipo juvenil en tiempos de crisis.

Según el informe Condiciones de empleo y de trabajo de la juventud en España publicado por el Consejo de la Juventud, sólo un 5,6% de los jóvenes entre 16 y 34 años ni estudian ni trabajan.

El informe también indica que a mayor nivel educativo, menor tasa de desempleo:

Todo parece indicar que el nivel de estudios tiene una influencia directa sobre la tasa de paro y, por tanto, una tasa más elevada de ocupación.

Frente a una tasa de ocupación del 50,7% entre los jóvenes que no tienen estudios, esta mejora entre los universitarios, donde ocho de cada 10 están ocupados.

Generación perdida: así es como ha denominado el Fondo Monetario Europeo (FMI) en su último informe a la generación que nos puede llegar a España donde el desempleo juvenil afecta a uno de cada dos trabajadores.

El paro juvenil, en particular, se incrementó sustancialmente y en casos extremos como el de España, casi uno de cada dos jovenes trabajadores está sin empleo, incrementando el riesgo de una generación perdida

El desempleo aumentó notablemente en países como España e Irlanda, donde se contrajo severamente la actividad en el sector de la construcción después de que explotara la burbuja inmobiliaria y dejara sin empleo a muchos trabajadores con baja cualificación.

Recordemos que  según la última Encuesta de Población Activa, el paro entre los menores de 25 años alcanzó el 45,4% en el primer trimestre de 2011. Esta cifra duplica la media europea para el mismo grupo de edad (20,7%).

El Rey Don Juan Carlos ha llamado a dar un urgente empuje al empleo juvenil y, para ello, a aunar el esfuerzo de los agentes sociales y el conjunto de la sociedad, dentro de un marco de modernización del sistema productivo.

Al político mexicano César Duarte Jáquez, se le ha ocurrido que los jóvenes que ni estudian ni trabajan realicen el servicio militar obligatorio durante 3 años.  ¿Qué medidas se te ocurren que puedan ser eficaces para combatir el desempleo juvenil?