Más malos augurios para las atribuladas brujas en Rumania, aunque seguramente sólo las mejores los vieron venir.

Un mes después que las autoridades rumanas comenzasen a cobrarles impuestos por sus oficios, las clarividentes y adivinas del país están maldiciendo una nueva propuesta de ley que amenaza con multas e incluso prisión si las predicciones no resultan ciertas.

Así es amigos, en Rumanía si eres bruja y fallas, toma multa. Es lo que tiene, que no han estudiado economía.

La hipótesis de mercados eficientes, demuestra que la predicción fiable es imposible. Siempre habrá economistas que adviertan sobre los peligros de una inversión, a muchos se les llamará apocalípticos, a otros oportunistas y otros cuantos interesados. A veces, estos mismos aciertan y es lo que tiene el disponer de tantas opiniones en todos los sentidos, siempre habrá algunos que acierta y muchos que fallen. Lo que se ha demostrado es que la nadie es capaz de predecir los mercados de una manera regular y fiable, por lo tanto no hay manera de conocer qué harán en el futuro.

En todo momento, los precios reflejan todos los pronósticos de todos los participantes del mercado que, entre ellos, tienen acceso a toda la información posible y las formas de utilizarla. En cualquier momento hay miles, incluso millones de personas en búsqueda de una pequeña información que les permita pronosticar con precisión los futuros precios. El precio se mueve sólo cuando surge nueva información. Pero para ser verdaderamente nueva, esta información tiene que ser imprevisible, de lo contrario no es más que una inferencia a partir de información que ya existe.

No obstante, muchos economistas y políticos utilizan esta teoría ámpliamente aceptada para argumentar sus errores en la previsión de la actual situación financiera. No les puedes culpar por no haber logrado algo imposible. Si la economía es impredecible ¿Por qué se empeñan en hacer constantemente predicciones?. Es cierto que ha habido mucha información «impredecible» (los famosos cisnes negros) estos últimos años pero visto en perspectiva, la predecible ganaba por goleada.

Vamos a ponernos de nuevo en 2005, esto es dos años antes de la desintegración de los mercados financieros, evidentemente por aquella epoca nadie se podia imaginar que Lehman Brothers se iria al garete, tenía una calificación AAA. Todo lo que sé es lo que puedo ver frente a mí, lo que está a disposición del público los datos de 2005. Puedo mirar esto y ver que hay algo parecido a una burbuja inmobiliaria, que los precios están subiendo más allá de la media histórica o en relación con los alquileres. La economía está llena de pequeñas advertencias, como la explosión del crédito barato, sobretasaciones y el constante hablar de una nueva era en el sector inmobiliario. Imaginemos que estoy completamente convencido de que la burbuja va a explotar ¿Qué puedo hacer?

Imaginemos que soy un inversor, podría ponerme «corto» en vivienda, como esto es bastante difícil lo haría en sectores íntimamente relacionados como son las constructoras y los bancos, lo haría con plena confianza ya que si analizo el mercado, sé que estoy en lo cierto y esto tarde o temprano acabará explotando. Además, cómo soy de los primeros en detectar estas señales de alerta, ganaré más que el resto. Bien , pues cualquier persona que se puso corta en estos sectores en 2005 y esperó dos años, es probable que se quedase sin un euro. Como inversor, ni siquiera un análisis premonitorio de los fundamentos del mercado de la vivienda permite superar a los inversores más miopes, a un mono o incluso un algoritmo de negociación basado en un generador de números aleatorios. Como decía Keynes, “El mercado puede permanecer irracional durante más tiempo que el que uno puede permanecer solvente». Da igual que yo estuviese en lo correcto y ellos equivocados, son más y me arruinan.

El problema es que tanto el BCE, como la FED no están para ganar dinero, su misión es promover la prosperidad así como un crecimiento saludable, cuanto mayor sea la burbuja, más grande será el daño posterior. A nivel político, nos encontramos con el mismo dilema. Pero la gran diferencia con respecto a los mercados es que ellos juegan con otras cartas distintas a las nuestras ya que son capaces de generar esa información «impredecible» (a base de regulación o tocando tipos) que guíe los mercados hacia dónde ellos quieran y las opciones eran dos, crecimiento saludable o la burbuja. Otra muestra más del cortoplacismo que nos invade en todos los niveles.