Las últimas semanas la deuda pública ha vuelto a la actualidad de forma negativa, con 2 protagonistas: por un lado Grecia y por otro los EUA. En el fondo hay una gran similitud entre los problemas de ambos: se creyeron invulnerables a gastar mucho más de lo que ingresaban y a mantener el sistema en funcionamiento confiando en que la enorme deuda generada por el descuadre iba a ser absorbida sin problemas debido al prestigio del país en el caso norteamericano, y de la €zona en el caso heleno. Pero en este segundo caso, y a pesar de todo el apoyo político y económico del resto de miembros, no ha sido suficiente. ¿Y en el caso de los EUA, es sostenible que no ajuste los desequilibrios de su economía? Mi respuesta es que no, pero de momento no van a adoptar ninguna medida extrema.

Mi teoría es que los EUA juegan con fuego porque pueden hacerlo, y ya que pueden, lo hacen. Sería relativamente sencillo para un país tan poderoso y con tan grandes recursos recortar el déficit aumentando los impuestos a sus multinacionales que son de los más bajos del mundo o establecer un IVA estatal que en la sociedad más consumista del mundo produciría, aunque fuera a un tipo mínimo, unos enormes ingresos. También podría reducir sus gastos, si de verdad estuvieran tan apurados como para que su solvencia peligrara, ¿De qué serviría mantener tropas en Afganistán, no es acaso la ruina más peligrosa que un posible ataque terrorista? Pero cuando un país dispara su deuda y aumenta su déficit y aún así consigue colocar billones de deuda en los mercados a unos tipos de interés bajísimos y si se beneficia de que su moneda, que es la divisa de referencia mundial, se deprecie porque así aumentan los beneficios de sus multinacionales y aún así de momento su inflación sigue en niveles bajos, ¿Para qué cambiar?

Si la crisis global es tan grave es porque gobiernos -locales y estatales- particulares y empresas se endeudaron demasiado y los bancos les prestaron ese dinero con demasiada alegría. Todos estamos sufriendo con ello excepto quien más se ha endeudado: los EUA. Cierto que todo esto lo consiguen porque la Reserva Federal está comprando gran parte de esa deuda que el país emite y de ese modo hace trampas en la competencia con el resto de países emisores pero, ¿Alguien se lo impide? No. Es más, algunos premios nobel como Krugman apoyan y alientan esa política que convierte a la economía en una cuestión de impunidad. Como todo el planeta se vería gravemente perjudicado por una nueva recesión en los EUA y temblamos ante la posibilidad de que aumenten los tipos de interés, tengan problemas para colocar su deuda o simplemente les rebajen el rating, todas las autoridades económicas mundiales aceptan unas reglas que no se le permitiría a otro país. Es similar a la complacencia política que se tiene con China o Qatar gracias a su enorme liquidez y que lleva a todos nuestros políticos a obviar que son dictaduras donde se violan derechos humanos.

Y poco importa que de repente las agencias calificadoras demuestren algo de honestidad y amenacen con una rebaja de rating…de hecho el día del anuncio de S&P de situar la perspectiva en negativo mejoró la rentabilidad de la deuda de los EUA que se negoció. Al final los inversores mundiales confían en la solvencia del país más poderoso de la Tierra porque saben que no es posible que ésta se dañe gravemente porque a nadie le interesa que eso ocurra. Más que una cuestión de confianza es una cuestión de supervivencia, porque si los EUA no fueran solventes el sistema financiero mundial colapsaría. Por supuesto nada es seguro al 100%, y argumentos similares se decían de Grecia: “¿Cómo va a dejar la €zona que quiebre uno de sus miembros, más siendo tan pequeño?” Pero no es lo mismo, porque al final lo de Grecia ni siquiera hundirá a la €zona, si acaso sólo a algunos miembros. No es pues comparable, es como si suspendiera pagos el pequeño estado de Conécticut. De hecho, los problemas de solvencia de estados grandes como Illinois o California no han mermado la confianza en el país.

Pero el que los EUA puedan ser invulnerables a una crisis de deuda soberana no significa que su deuda local y privada sea inmune ni que sus ciudadanos no puedan sentir una recesión económica grave. Lo mismo pasa con Europa, en España es normal sentirnos aliviados porque la quiebra del país parece que vuelve a ser una posibilidad remota pero eso no va a resolver el drama del paro. En mi opinión nos enfrentamos a una segunda fase de la crisis financiera en la que puede que la deuda soberana pierda protagonismo pero que se verá potenciada por aspectos similares a la recesión de los años ´70 del siglo pasado ya que estará marcada por la inflación y los altos precio del crudo. De hecho, aquella también empezó por la manipulación norteamericana –concretamente de Nixon- de abandonar el patrón oro para debilitar el $ y que motivó la decidida respuesta de los productores del petróleo que se vieron afectados por ello. Las grandes diferencias/incógnitas: saber si un mundo tan endeudado como el actual podrá soportar la fuerte subida de los tipos de interés que podría darse y si la globalización y el ciclo económico diferente de las economías emergentes pueden influir positiva o negativamente.