El mobbing o acoso laboral es un término que por desgracia, cada vez más se está introduciendo en nuestro lenguaje cotidiano. Hay múltiples definiciones sobre el tema, pero aquí os dejo la de la Unión Europea:

Comportamiento negativo entre compañeros o entre superiores o inferiores jerárquicos, a causa del cual el afectado es objeto de acoso y ataque sistemático durante mucho tiempo, de manera directa o indirecta, de parte de una o más personas, con el objetivo y/o efecto de hacerle el vacío.

El acoso laboral causa un gran impacto negativo en la vida profesional y personal de quienes la sufren, trayendo consigo consecuencias tanto psicológicas como físicas, pudiendo derivar en casos más graves como estrés e incluso depresión a medio y largo plazo. Además, se evidencian en el día a día en síntomas que derivan en dolores de cabeza, contracciones musculares y enfermedades gastrointestinales como colon irritable o úlcera, por nombrar algunas.

El último informe elaborado por la Fundación Europea para la mejora de las condiciones de Trabajo, estimaba que aproximadamente ochocientas mil personas en España padecen actualmente acoso psicológico en el trabajo.

Las víctimas suelen ser personas que tienen mayor probabilidad de ser envidiadas por sus características personales, sociales o familiares como por ejemplo su éxito social, su buena fama, inteligencia o incluso apariencia física. Otro perfil típico es el de aquellos que presentan un exceso de ingenuidad y buena fe y que no saben hacer frente desde el principio a aquellos que pretenden manipularlos o perjudicarlos.

Los acosadores son en la mayoría de los casos superiores o jefes y el motivo principal es encubrir la propia mediocridad, todo ello debido al miedo y la inseguridad que experimentan hacia sus propias carreras profesionales. De este modo se puede desviar la atención o desvirtuar las situaciones de riesgo para ellos, haciendo de las víctimas verdaderos chivos expiatorios de las organizaciones. En otras ocasiones, el temor procede de la amenaza que supone para éstos el conocimiento por parte de la víctima de situaciones irregulares, ilegales o de fraudes.

En otros casos, el acosador es la propia empresa como una estrategia empresarial. Es frecuente que en algunas empresas se utilice esto como un instrumento para deshacerse de empleados especialmente molestos a los que no se les puede reprochar nada, para lo cual utilizan la táctica de la desesperación, hundiéndolos psíquicamente para deshacerse de ellos sin que suponga un coste económico para la empresa. De esta forma, se maltrata psicológicamente a los trabajadores para destruirlos y forzarlos a dimitir.

También se dan casos de acoso de compañeros a compañeros o de subordinados a jefes. En cualquier caso, el fin último es el asesinato psicológico de la víctima.

Las estrategias más comunes que sigue el acosador para degradar a su víctima son:

En caso de ser víctima de mobbing, puedes acudir a la dirección de la empresa, o a los representantes legales de los trabajadores, pero también puedes ir por la vía judicial, ya que además, desde la última reforma del Código Penal en 2010, el mobbing es considerado delito. Así el Código Penal dice:

El que infligiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años.  Con la misma pena serán castigados los que, en el ámbito de cualquier relación laboral o funcionarial y prevaliéndose de su relación de superioridad, realicen contra otro de forma reiterada actos hostiles o humillantes que, sin llegar a constituir trato degradante, supongan grave acoso contra la víctima. (Art.173.1).

¿Habéis sido víctimas de mobbing o habéis visto padecerlo a alguien? ¿Cómo habéis actuado?