El día 2 de agosto el secretario del Tesoro (el equivalente a nuestra Salgado) Timothy Geithner escribió un artículo en el New York Times titulado “Bienvenidos a la recuperación” en al que, entre otras cosas, presumía del +2.4% (luego revisado a +1.6%) de crecimiento del PIB trimestral conocido a finales de Julio y acababa el artículo con un “Hemos sufrido un golpe terrible, pero estamos volviendo”. Por desgracia su optimismo no parecía muy bien fundado y tanto la mayoría de los datos macro como la propia FED le han desmentido durante el último mes. Los índices americanos han reaccionado a tantas malas noticias con el peor agosto desde 2001 y, algo que tiene más que ver con la economía real, una fuerte bajada tanto de los futuros del gas natural (-23%) como de los del crudo (-9%). Es decir, todo indica ralentización económica. Por otra parte, la fuerte bajada de la rentabilidad de la deuda pública alemana y norteamericana y el nuevo acercamiento del oro a sus máximos históricos parecen ser prueba de una mayor aversión al riesgo. Los analistas de Bank of America-Merrill Lynch han reducido la previsión de crecimiento del PIB en 2010 y 2011 y, lo que es más grave, elevado a “por encima del 10%” (desde el 9.4%) su previsión de tasa de paro en 2011. Es decir, esperan más desempleo el próximo año e incluso profetizan una rentabilidad por debajo del 2% para el bono a 10 años norteamericano, los ingredientes básicos de una paralización económica. Y aunque es habitual que los analistas se equivoquen, no es normal que tras casi 3 años de crisis aún se espere un empeoramiento.

Hablemos ahora del Ibex. Este año las bolsas del mundo subieron las 3 primeras semanas de enero y empezaron a bajar por la derrota demócrata en Massachusetts y el Plan Obama para la Reforma Financiera. Pero mientras los índices americanos rebotaron y en abril marcaron máximos de 18 meses, el Ibex no pudo romper máximos anuales y empezó a perder diferencial a la par que el € se depreciaba y subía el riesgo país de España. Es falso que el viernes 7 de mayo España estuviera quebrada y de hecho el diferencial de la deuda respecto al bund era similar al actual pero sin el macrofondo de 750 mil millones de € de apoyo de la UE gestado aquel fin de semana –y que provocó el lunes 10 la mayor subida histórica en un día del Ibex- nuestro país, Grecia, Portugal, Irlanda y quizás Italia lo hubieran pasado muy mal para poder renovar los vencimientos de deuda pública. Sin embargo, la bolsa siguió bajando porque como he dicho alguna otra vez los mercados no son una entelequia sino la suma de millones de voluntades, y la desconfianza general hacia los políticos también se trasladó a los inversores, gestores y especuladores que forman el mercado. Tuvo que comprobarse que había dinero real, especialmente extranjero, convencido de la solvencia de nuestro país, para que se empezara a mejorar. De hecho, hasta Julio que el Tesoro español pudo colocar sin problemas todos los bonos y letras –y a tipos de interés descendentes según avanzaba el mes- no volvió el Ibex a recuperar diferencial. Es entonces cuando la solvencia de Santander y BBVA y los buenísimos resultados de Telefónica –los pilares de nuestro índice- pesaron más que la situación económica del país.

Si en marzo de 2009, en forma de anuncios de mayores beneficios de grandes bancos americanos, se empezaron a notar en las bolsas las consecuencias del millonario Plan Paulson de noviembre de 2008 y las cotizaciones iniciaron la remontada histórica que conocemos, el apoyo político y económico de la Unión Europea de Mayo sirvió para frenar -2 meses después- los descensos motivados por las dudas en la solvencia de algunos países. Pero ese colchón de seguridad, que además exige compromisos muy duros e impopulares por parte de la sociedad pues implica un recorte del gasto muy severo, no es suficiente para impulsar un rebote de la bolsa como el del 2009, más cuando la enorme deuda pública sólo es una parte de los enormes problemas económicos que sufre nuestro planeta. Ahora se puede decir que en general el Ibex se mueve de forma paralela a la bolsa alemana o americana (curiosa la coincidencia de los 10 mil con el Dow Jones) y que –como es lo normal- son éstas las que marcan la tendencia general. Creo que el tamaño e importancia de España, unido al giro en la política económica, ha propiciado que ya no se considere necesario pagar tanta prima en los CDS para asegurarse de una posible quiebra del país, pero el problema de la deuda soberana sigue presente y otros estados menos fuertes como Irlanda o Portugal están sufriendo la desconfianza de los inversores. Nuestro sistema financiero es el que tiene mayor exposición en nuestro vecino ibérico (un tercio de toda la deuda pública lusa está en manos españolas), no es un peligro que debamos obviar, ya en abril un ministro griego avisó que Portugal sería el siguiente. ¿Es un síntoma de fortaleza del Ibex el que le afecte tan poco los problemas de nuestro vecino o no debemos fiarnos de nada dado el bajo volumen de agosto? Yo quiero pensar que en un posible rally bursátil de fin de año el Ibex recuperará algo más de diferencial respecto a las otras bolsas del mundo pero de momento este recrudecimiento de los problemas de la deuda soberana apuntan a que es mejor esperar antes de apostar por él.

Pero como dije antes, lo que importa es la tendencia general.  En el corto plazo, el alivio por una revisión a la baja del PIB trimestral en los EUA menos amplia de lo esperada el viernes, ayudó a que Agosto pudiera cerrar por encima de los peligrosos soportes técnicos que habían sido amenazados (1040 en el SP500, 9800 en el Ibex) si bien tampoco se han alejado lo suficiente como para cambiar nada: estamos en la parte baja de un lateral en el que nos movemos hace muchas semanas, con un alto riesgo –últimamente- de romper por abajo. Lo peor de estas bajadas es que no se han visto, al menos en acciones, un aumento de las posiciones cortas especulativas ni en los EUA ni en España, es decir, son bajadas reales, motivadas por salidas de inversores, similares a las de 2008 y diferentes a las de comienzos de 2009, que no buscaban liquidez sino que se componían mayoritariamente de apuestas por precios más bajos. Se han obviado los muy buenos resultados empresariales en los EUA, las numerosas operaciones corporativas (opas agresivas incluidas) y se han valorado mucho más los malos datos macro y las expectativas de que serán peores. Sin embargo, Septiembre ha empezado al revés que agosto: bolsas arriba (el mejor inicio de Septiembre en 12 años), bajada de la aversión al riesgo y subidas en la rentabilidad de los bonos considerados “seguros”. Un muy buen ISM Manufacturero fue la excusa aunque la prueba de fuego será el dato de paro mensual. Al fin y al cabo puede que el mal desempeño de agosto en las bolsas deba relativizarse ya que tuvo el volumen más bajo desde el siglo pasado.

Aunque mi sesgo personal es bajista para las próximas semanas, otro factor posible alcista para los dos próximos meses es que, aunque parece que los mercados ya no confían tanto en que Bernanke y Obama sigan ayudando a las bolsas, hay muchas posibilidades de que los demócratas pierdan su mayoría en el Congreso en las elecciones de Noviembre de los EUA. Y revelando las encuestas que la economía será la prioridad a la hora de decidir el voto para un 56 por 100 de ciudadanos, se me hace difícil pensar que ni la Administración Obama ni la FED –teóricamente independiente pero subordinada durante toda esta crisis a los intereses políticos- no vayan a reaccionar usando sus numerosos “estímulos”: Un anuncio de la FED de volver a comprar bonos hipotecarios y/o que el gobierno recupere las exenciones fiscales a la compra de vivienda para animar el sector inmobiliario –el más simbólico de esta crisis- o subvenciones para mejorar las muy negativas cifras de ventas de automóviles, podrían ser sus opciones. Al fin y al cabo la sensación de que el crecimiento se debía al gran gasto público obtenido gracias a traer masivas cantidades de dinero del futuro vía deuda ya es una certeza, lo que falta por saber es lo que ocurrirá donde no es tan fácil obtener créditos, espectro amplio que abarca desde una pyme norteamericana a Irlanda pasando por cientos de municipios y algunas autonomías españolas, por poner algunos ejemplos.

Algunos datos.

Algunas opiniones.