Hace años circulaba por Internet un documento que mostraba «grandes incógnitas» de las cuales muchos aún estamos esperando que alguien las responda, como por ejemplo esta:

¿Por qué cuando yo compré el piso no me dieron la canica que tienen los demás vecinos (pero todos) y que se les cae o la echan a rodar a partir de las doce de la noche?

Ahora como los tiempos no son tan dulces, las grandes incógnitas son bien distintas y bastante más serias, para muchos que nos interesa la economía la gran pregunta es la siguiente: ¿Por qué sube la bolsa si la economía sigue cayendo?

El Lunes, Droblo nos intentaba arrojar algo de luz en su artículo «El poder de la bolsa alcista» hoy os traigo la versión que publica el economista Robert Reich en su blog, sobre la situación americana.

¿Cómo es posible que el Dow esté flirteando con los 10.000 cuando los consumidores, que suponen el 70% de la economía, han tenido que reducir el consumo porque no tienen dinero?

Los puestos de trabajo siguen desapareciendo. Uno de cada seis estadounidenses está desempleado o mal remunerado. Los hogares ya no pueden ahorrar porque sus ingresos son casi un tercio inferiores a los que percibían hace dos años. Y por primera vez en más de una década, los estadounidenses tienen que pagar lo que deben y empezar a ahorrar. Resulta incluso más curioso, ¿cómo es posible que el Dow esté tan alto cuando toda empresa y ejecutivo de Wall Street con el que hablo me dice que el gobierno está acabando con la economía con su enorme déficit, y su «control» sobre la salud, coches, vivienda, energía y finanzas? Su angustiado lamento «socialista» está ahogando toda su alegría por el emergente Dow.
La explicación es sencilla. El gran consumidor en retirada del mercado está siendo contrarrestado por el avance del gobierno en el mercado. La deuda del consumidor está por debajo de su máximo alcanzado en 2006, la deuda del gobierno está por encima. El gasto de los consumidores disminuye, el del gobierno aumenta. ¿Por qué ha empezado la construcción de vivienda nueva? Porque el Fed está comprando los valores de Fannie y Freddie, y los valores de estas pertenecientes al gobierno son ahora mismo los únicos valores hipotecarios en juego.

¿Por qué están en auge las acciones vinculadas a la sanidad? Porque el gobierno está a punto de ampliar la cobertura a decenas de millones de estadounidenses más, y la Casa Blanca ha asegurado a las grandes farmacéuticas y aseguradoras proveedoras de seguros médicos que sus beneficios van a aumentar. ¿Por qué están creciendo las ventas de coches? Porque el programa cash-for-clunkers, para sacar de circulación los coches viejos, ha estado subvencionando la venta de coches nuevos. ¿Por qué está creciendo el sector financiero? Porque el Fed está manteniendo los tipos de interés próximos a cero, y el resto del gobierno aún garantiza que va a rescatar a cualquier banco demasiado grande de la quiebra. ¿Por qué les está yendo tan bien a los contratistas federales? Porque el estímulo está teniendo resultados. En otras palabras, el Dow está subiendo a pesar de la retirada del mercado del consumidor desde la Gran Depresión, por la razón por la que tantos ejecutivos se quejan, la expansión del gobierno. E, independientemente de como se lo quiera llamar, keynesianismo, socialismo o simplemente pragmatismo, está haciendo maravillas con los negocios, en particular con los grandes y Wall Street. El gasto del consumidor está retrocediendo al 60-65% de la economía, a medida que el gasto del gobierno se expande para cubrir ese vacío. El problema es que nuestro nuevo gobierno en expansión no está haciendo gran cosa por los trabajadores medios norteamericanos, que siguen perdiendo sus trabajos, se siguen apretando el cinturón, y no están llevándose nada del Dow en aumento porque poseen pocas, si es que poseen alguna, acción del mercado. A pesar del feliz Dow y sin perjuicio del optimismo de los ingresos de las corporaciones, la mayoría de las empresas siguen prescindiendo de trabajadores y recortando salarios. Y los grandes bancos siguen sin prestar dinero al ciudadano de a pie.

La teoría económica de la filtración de la riqueza no funcionó cuando los proveedores estaban al mando, y ahora tampoco está funcionando, en un momento en el que, a pesar de sus lamentos «socialistas», los grandes negocios y Wall Street tienen más poder político que nunca.

Al final iba a tener Droblo razón cuando dijo que estamos ante una américa temporalmente soviética.