Me comentaba un compañero de trabajo que hacia un par de años había encontrado un dentista en su barrio que trabajaba bien y a muy buen precio, que le había hecho varios arreglos, entre ellos una reconstrucción con funda por 300€. Al cabo del tiempo le empezó a molestar la muela de al lado, y acudió nuevamente al dentista y le comentó que sentía pinchazos. El dentista “económico”, le miro la muela contigua, y le dijo que el no veía nada y que estaba bien, que ya se le pasaría. Repitió la visita varias veces por las molestias y la respuesta del dentista siempre era la misma, “yo no veo nada, la muela esta bien”.

Ante el desconcierto producido por la poca importancia que le daba su propio doctor a su problema , acudió a otra clínica cercana al trabajo. Las instalaciones eran mucho mas nuevas, el dentista le miró, le tocó la encía y le dijo que parecía un problema de la funda, le hizo una radiografía digital y en 20 segundos la estaba viendo en una pantalla TFT donde se veía claramente una infección de caballo debajo de la funda que llevaba desde hacia menos de 6 meses. En fin, cabreado se cambió de dentista, y el nuevo le cobro 500€ por la nueva funda y 200 mas por la mano de obra. Al final, por querer ahorrar tuvo que pagar lo barato y lo caro, y comentándolo con el nuevo dentista el que contestó “somos demasiado pobres para comprar barato”.

En épocas de crisis y de baja confianza, a veces nos sentimos tentados a comprar barato, pero al igual que en momentos de bonanza hay que ser racional y no subirnos por las ramas, comprando por encima de nuestras posibilidades, también hay que ser racional en época de vacas flacas, ya que si de pronto todos compramos “lo barato” a pesar de que tenga menor calidad, nos estamos perjudicando a nosotros mismos como consumidores y estamos castigando al productor que trabaja bien y con calidad, y premiando al que trabaja mal, empobreciendo el tejido productivo.

Añadamos el factor Internet, que en la actualidad nos permite conocer opiniones y experiencias de otros consumidores, así como precios en distintos establecimientos, da lugar a una reducción importante de la asimetría informativa, causante de los abusos de las empresas al consumidor final.

Por ejemplo en el entorno de productos financieros, este blog esta reduciendo la asimetría informativa, ya que mucha gente esta accediendo a información muy útil a la hora de negociar con nuestra entidad financiera, reduciendo la posición dominante del banco en la negociación de unos productos poco transparentes para el consumidor final.

Y para reducir aún más esta asimetría, vemamos las noticias de un día que nuevamente viene con desplomes bursátiles:

¡Buena semana a todos!