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¿Ser madre está reñido con el éxito profesional?

En España celebramos el día de la madre el primer domingo de mayo. El papel de las madres en la sociedad, en lo que al aspecto laboral se refiere, ha evolucionado mucho, pero aún queda un largo camino por recorrer: eres mujer y trabajas fuera de tu casa. Un día decides tener un hijo y te coges tu correspondiente baja por maternidad. No hay abuelos ni niñera, así que tu hijo, va a la guardería y después al colegio. Llegan las temidas vacaciones ¿quién se coge la excedencia o la reducción de jornada? posiblemente la madre. Esto es muy habitual en nuestra sociedad, pero también provoca que el empresario, no lo vea con buenos ojos y la larga, hace que muy pocas mujeres consigan estar en puestos de dirección.

Hace poco hice una encuesta preguntando si creíais que ser madre está reñido con el éxito profesional. El 69% de los que contestaron creen que sí, frente al 31% que creen que no.

¿Crees que ser madre está reñido con el éxito profesional?

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He hecho la pregunta del millón a 3 pedazo de profesionales de éxito, que además, son madres: ¿Crees que ser madre está reñido con el éxito profesional? ¿Cuál es tu “fórmula mágica” para compaginarlo? Éstas son sus repuestas:

Jane Rodríguez del Tronco, (@JanedelTronco) Talent Coach and Business Consultant

Ser madre no está necesariamente reñido con el éxito profesional. Naturalmente, tener éxito en muchos casos implica trabajar duro, ser constante, tener cierta disponibilidad, hacer determinadas renuncias. Sin embargo, ser madre te ofrece otras perspectivas, y como “madre trabajadora” desarrollas unas habilidades de planificación, organización y creatividad, a veces hasta imprevisibles por una misma (te encuentras diciéndote en muchos casos “¿Y cómo he sido capaz de sacar adelante todo esto?”, lo que sorprende a muchos). Aprendes a priorizar, a relativizar mucho más, a centrarte en lo verdaderamente importante, tanto personal, como profesionalmente. Recuerdo cuando leí un artículo en un periódico que decía “Si quieres conseguir que algo se haga, ¡encárgaselo a una mujer ocupada!”; y desde luego, madre y profesional, ¡es estar muy pero que muy ocupada! Y es que una mujer, profesional y madre, suele encontrar recursos para todo, tener una paciencia de incalculable valor en otros contextos y una visión mucho más estratégica de lo que hacemos y el sentido o motivación por lo que lo hacemos.

María Luisa Moreno Cobián, (@ZumoDeEmpleo),  Consultoría en Estrategias Profesionales ~ Búsqueda de Empleo ~ Branding Personal. Formadora. Conferenciante. Escritora

No es que “esté reñido”, es que “es una riña” constante :o) Es probablemente la situación vital más difícil que existe – yo sostengo con convencimiento profundo que las madres trabajadoras somos Superhéroes, y a menudo ni nosotras mismas sabemos bien cómo lo hacemos!!.

Necesitas una organización férrea que consiste en negociar y calibrar milimétricamente los tiempos que dedicas a cada espacio – te conviertes en “experta calibradora de tiempos mínimos”: “estoy sólo una hora más trabajando y así llego a la hora del baño” “esta semana trabajo tres días hasta las mil pero el finde ni abro el ordenador” “nos vamos de Semana Santa pero trabajo 3 horas por las mañanas”…

Somos las reinas del encaje de bolillos, haciendo tres cosas a la vez, pidiendo favores de “cobertura” constante, creativas a tope para resolver situaciones críticas, acumulando tareas para duplicar los minutos -haces llamadas de trabajo mientras estás en el súper, respondes mensajes en el móvil mientras estás en el parque…- esa es la única fórmula de las que vivimos en esta aplastaíca clase media, y no tiene nada de mágica sino una consistente técnica de férrea organización, ayuda familiar y adiestrar al cuerpo a no ponerse malo porque tiene demasiadas cosas que hacer ;o).

La magia la tenemos que hacer en nuestra propia cabeza, para lograr mantenernos cuerdas y no explotar en esta dinámica de estar siempre al límite, de mantener todos los platos en el aire como los malabaristas y además pintarnos las uñas y teñirnos las canas y estar a dieta mientras preparas macarrones con chorizo para los demás. De mandar callar a nuestra vocecita interior (dichosa vocecita, quién la inventaría!) que te repite que no terminas de hacer nada bien, que tus hijos te necesitan más tiempo, que estás siendo egoísta, que tienes la culpa de la rebeldía de tu hija en el cole…
En definitiva, no es imposible ni incompatible ser madre y tener éxito profesional, ya que con superpoderes de organización, planificación, eficiencia y paciencia infinita, se puede llegar a todos esos mínimos, pero es una decisión que hay que tomar siendo consciente de lo que implica: que no vas poder hacer nada exactamente como quisieras, y tendrás que sacrificar muchas cosas por el camino. 

Y una vez en la lucha diaria, el verdadero logro que debemos conseguir es el más difícil: DISFRUTARLO. 

Esa es la magia que necesitamos las “madres trabajadoras”: estar por completo en lo que estás haciendo cuando lo estás haciendo, en vez de darle vueltas a lo que no haces o lo que tienes que hacer -eso se les da infinitamente mejor a los hombres-; no sentirte culpable por el tiempo que le estás “robando” a tus hijos, pareja, familia y amigos; no sentirte egoísta por estar tratando de lograr algo para ti -tu éxito profesional- en vez de darlo todo por los demás (el instinto maternal)

Lo dicho: es cosa de Superhéroes.

Julia De Miguel (@judimat), Técnica de empleo en Fundación Aspanias

Creo que no está reñido, que el éxito profesional tiene que ver más con una actitud. Para mí el éxito profesional significa dedicarme a lo que me apasiona y me llena en la vida y para que sea de verdad éxito, tiene que ser compatible indudablemente con mi vida personal, con mi papel de madre,amiga, pareja…porque sino no es la clase de éxito que yo quiero. Es importante para poder llegar a alcanzar este éxito prófesional: tener claro cuales son tus prioridades en la vida y ser consecuente y responsable con las decisiones que vas tomando. Cuando decidí ser madre sabía que tendría que postponer ciertas inquietudes profesionales pero para mí no supuso una renuncia a nada, sólo un tiempo de creciemiento personal increible que me ha fortalecido y me permite incorporarme con mucha más energía cuando considero que es momento de volver a dedicarle más tiempo a mi vida profesional. Y por supuesto teniendo claro que no son cosas incompatibles el ser madre y seguir creciendo como profesional. Si esta responsabilidad es compartida y asumida con tu pareja (que es mi caso) siempre hay un tiempo para dedicar a tu profesión, aunque en ese momento no sea tu prioridad. Y otra de las cosas importantes es ser conscientes de que conciliar es cosa de dos, de tu pareja y tuya. Tenemos que quitarnos esas creencias tan instauradas en nuestra cultura sobre el papel de la mujer como madre, el sentimiento de culpabilidad, de egoismo…Y a eso llegaremos cuando seamos libres para elegir lo que queremos hacer, elegir desde la responsabilidad, la autenticidad y la coherencia entre lo que sentimos y vivimos.

Fórmula mágica no sé si hay, yo no la tengo, pero sí que hay que tener una serie de circunstancias que están a tu favor:

  • En mi caso cuento con el apoyo incondicional de mi marido, que me apoya en todo lo que hago o decido hacer sin recriminarme nada.
  • Contar con una red de apoyo con quien puedo dejar a mi hijo cuando tengo que dedicar más tiempo al trabajo y que me da mucha tranquilidad porque sé que está genial (tios, abuelos).
  • Gestionar bien el tiempo (y en eso yo no soy muy buena, pero cuando lo hago me da muy buenos resultados) y establecer prioridades. Suelo aprovechar a levantarme muy prontito para poder dedicar tiempo a mi formación, lectura…y he decidido dejar la televisión a un lado, y salvo que algo me interese mucho no la veo. Parece una tontería pero quita mucho tiempo!
  • Saber decir que No (esto sí que es mi debilidad…)a ciertas propuestas que pueden resultar muy interesantes profesionalmente, pero que si tomas conciencia de lo que va a suponer te das cuenta de que va a provocar un conflicto entre la dedicación a tu familia, tu trabajo y si realmente vas a llegar a todo y cumplir eficazmente y como te gustaría con esa propuesta. Hay que dejar de tener esa sensación de que vamos a dejar escapar el tren, porque seguro que va a pasar otro y sino, pues ya me moveré yo para en vez de esperar a que pase, ir a buscarlo. Creo que parte de la fórmula está en entender que ser madre no significa renunciar a tu carrera profesional, pero que como todo, hay momentos en los que hay que ralentizar esa carrera porque se tiene claro cual es tu prioridad en ese momento; lo que no significa desaparecer como profesional, sino bajar el ritmo.

¡Feliz día a todas las madres!

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6 thoughts on “¿Ser madre está reñido con el éxito profesional?”

  1. Definiria a una mujer que sabe conciliar la vida profesional y personal. Somos personas y como todos, te marcas unos objetivos, y durante la consecucion de esos objetivos, te has marcado uno bien distinto, el ser madre. Pero eso no quiere decir que renuncies a tu carrera profesional, yo de echo no lo he echo, he seguido trabajando y cuidando a mi hijo. Bien es cierto, que sin el apoyo de tu pareja, a veces esto no sale.

  2. Yo he votado en la encuesta que sí esta reñido, y me voy a explicar.

    Este es un país eminentemente de pymes, donde los empresarios son jefes con menos capacidad que una mandarina haciendo un sudoku.

    He trabajado ya en unas cuantas pymes y lo he visto, pero voy a contar mi experiencia personal.

    Salimos de cuenta a mediados de julio, y mi mujer es cocinera, trabajo que son muchas horas de pie y cogiendo pesos (no son las mismas ollas en casa que en un restaurante). Por lo que a finales de abril ya la dieron la baja por riesgo en el embarazo debido a su trabajo.
    Bien su jefe (empresario? ja) se lo tomo bastante mal, y la propuso el despido: sin indemnización, y firmandola una “carta” en la cual se comprometería a contratarla cuando ella quisiera volver a trabajar.
    Estamos a 4 y todavía no ha cobrado, y le desliza a las compañeras de trabajo de mi mujer que no tiene intención de pagarla al menos un par de meses, que no puede permitirselo (mentira, la seguridad social luego le abonará a él lo que ahora le pague a mi mujer).

    Y así más cosas, ¿como tener ganas de volver a ser padres? ¿creeis que mi mujer seguirá siendo la jefa de cocina a su vuelta? y tal y como estan las cosas como para cambiar de curro.

    Por no hablar de horarios colegios, guarderias y su incompatiblidad con los horarios de ciertos trabajos más los desplazamientos hacia los mismos.

    Habrá quién si pueda, y a quién si se lo permitan y mi alegría por ellas, pero por desgracia en España con un tejido eminentemente de pymes la realidad es bien distinta.

  3. El éxito depende, a parte del talento, sobre todo del tiempo que le eches. Una persona, por mucho talento que tenga, si no le dedica tiempo no llega a nada (y más en España que es el único país del mundo donde el presentismo está bien visto) y eso teniendo hijos es prácticamente imposible, a no ser que le dejes toda la tarde en el cole o con una cuidadora. Si eres mujer y tienes la reducida lo tienes jodido….

  4. Es muy, muy complicado compaginar trabajo y maternidad cuando los niños son pequeños, a no ser que se tenga una economía saludable y poder contar con personal que se ocupen de los pequeños y la casa.
    Por otra parte como madre, pienso que es una época importante que no hay que perderse, ni el padre, ni la madre.

  5. Yo creo que es muy complicado en según qué trabajos, compatibilizar vida familiar y laboral. con lo que si eliges, seguramente prefieras la familiar y dejes un poco al lado la laboral. Yo tengo suerte, tengo un trabajo de 8 a 3 (aunque tengo una hora de desplazamiento hasta el trabajo y otra hora de vuelta). Por la mañana se ocupa mi marido de vestir a la niña y llevarla a la guardería y luego la recojo yo a las 5. Pero entiendo que nuestro caso es un privilegio.

  6. Desde luego no es incompatible pero es muy dificil, sobre todo por los multiples aspectos que aqui habeis expuesto y alguno mas: la malsana envidia que da a los perversos narcisistas, normalmente mandos intermedios expertos en mobing, que haya mujeres superheroinas (que no superheroes, masculino y estamos hablando de madres) capaces no solo de compatibilizar ambos roles, sino de potenciar las sinergias que suponen el ser lider de unos hijos y lider de un equipo de proyecto, y el aprendizaje que supone la empresa para movilizar a los hijos y al marido todos a una, por ejemplo organizando una yimkana en el supermercado con un dinero concreto, una lista de productos a comprar y el incentivo de que lo que sobre se lo queda el que mas ahorre con productos de buena calidad… Esta es mi experiencia. Mis hijos ya tienen 18 y 14 años, Y cuando tenian 7 y 3 aprendieron a escoger iconos para las presentaciones de powerpoint de su madre, a ser mis mejores jueces en el desarrollo de mis habilidades de comunicacion: si entusiasmas a un niño, te has ganado a la audiencia mas dificil, que se distrae con el vuelo de una mosca…, a ganar en la yimkana del super,…
    Pero tambien he vivido experiencias amargas de “prohibirte” ir a la funcion de Navidad del colegio de tus hijos, porque los perversos narcisistas tenian que ausentarse a esa misma hora para ir a nadar… No, no es incompatible, pero en el mundo de la empresa, que parece una jungla de supervivencia de los mas fuertes, ser madre sigue estando visto como una debilidad, y como os digo, creo que es por la envidia que genera la felicidad de los que hemos tenido la suerte de compatibilizar. priorizar y disfrutar con todos los aspectos de nuestra vida. El exito es precisamente eso, disfrutar de todo lo que haces dando rentabilidad a la empresa para la que trabajas, pero sobre todo a la sociedad aportando el mejor producto: un ser humano lleno de valores y rico en experiencias
    Para terminar no puedo estar mas de acuerdo sobre los comentarios del marido: Igual que siempre se ha dicho que detras de un gran hombre hay siempre una gran mujer, pues detras de una madre que consigue exito profesional hay un gran hombre capaz de sacrificarse y compartir (no solo “ayudar”) la preciosa y dificil tarea de la educacion de los hijos.

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