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Nuevas experiencias en tu negocio

Ofrecer calidad hace ya tiempo que dejó de ser suficiente para tener éxito en un negocio. Cuando vamos a comprar algo, damos por hecho que es de calidad, incluso cuando compramos algo barato.

Nunca hemos tenido tanto, a tan buen precio. El problema es que no estamos con la confianza para gastar, pero si fuésemos conscientes de lo que nos rodea en estos años de crisis, deberíamos estar gastando como locos. ¡Nunca ha estado todo tan barato!

El cliente, y sino pensad en vosotros mismos cuando vais a realizar alguna compra, busca la compra maestra. Busca y rebusca hasta encontrar lo que quiere al mejor precio posible, puede comparar en varios establecimientos, incluso durante varios días aunque sólo sea para ahorrarse 5 euros. Gracias a Internet esta comparación es rápida y sin coste adicional alguno.

Esta comparación se hace casi siempre en función del precio. Esta crisis está consiguiendo una verdadera guerra de precios entre las marcas, con lo peligroso que es eso para  el futuro de una empresa. Todo el mundo está nervioso y prefieren llegar a vender algo al precio que sea, aunque a veces no saquen beneficio alguno.

Pero, ¿por qué bajan los precios? Porque hay un exceso de oferta, de promociones, una paridad de servicios y productos, igualdad en los mensajes publicitarios y en el uso de los medios. En el fondo, da la sensación de que todo es lo mismo, y si todo nos parece lo mismo, nuestra variable de decisión final, siempre es el precio. ¿Por qué voy a pagar más por lo mismo?

Pensad en el sector hotelero. Cuando nos vamos de viaje, la mayoría teclea en Google “hoteles baratos”, “oferta noche de hotel” o similares. ¿Y qué nos aparece? Una relación perfecta de páginas para contratar noches de hotel con sus distintos precios y además perfectamente clasificados por estrellas, tipo de cama, si tiene vistas o no, si tiene wi-fi, minibar…y todo lo que nos podemos imaginar. ¡Vaya! Perfecto para poder comparar, elegir y además sin movernos de casa.

Y claro, ante 2 hoteles en la misma zona, cadenas conocidas sin mencionarlas, 3 estrellas, similares servicios pero diferentes precios, obviamente el 99% de la gente, escogerá el que tenga la tarifa más económica.

Pero… ¿qué ocurre cuando algo que buscamos es único? ¿O lo consideramos único? ¿Lo podemos comparar?

Existe un hotel de hielo en Suecia. Este hotel se derrite cada primavera y lo reconstruyen cada invierno. Dormir una noche allí cuesta entre 200-600€ la noche. ¿Caro? ¿Barato? No lo sé, no lo puedo comparar. No existe nada igual.

Aquí lo que se paga no es el wi-fi, las estrellas, el servicio de habitaciones… aquí se paga por tener una experiencia única. Y eso hoy por hoy, no tiene precio.

Eso es lo que están intentando la mayoría de las grandes empresas, que sus marcas recreen o generen experiencias para sus clientes, y de esta manera, el precio y la comparación automática con la competencia pase a un segundo plano.

Es un clásico oír hablar entre “los entendidos”, acerca del Brand Experience y ahora parece que es lo que todo el mundo busca. Hay marcas de coche como Land Rover que han creado el centro Land Rover Experience. Que es un espacio integral de conducción 4×4 con cursos de formación, donde el aficionado a esta disciplina puede disfrutar y aprender con el apoyo de profesionales, y siempre respetando al máximo la naturaleza. O Heineken Experience, con su museo interactivo de la cerveza, donde ver como se fabrica, probar, comprar, divertirse con distintas actividades y show´s que te ofrece la marca.

Es bastante más fácil acordarte de la marca cuando has vivido una experiencia con ellos que viendo un simple anuncio. Y eso a la larga genera visitas, ventas y sobre todo clientes fieles.

Y sino que alguien intente explicar como, en plena crisis del consumo, cuando la mayor parte de los negocios cierra por falta de ventas, no hay tráfico de gente a las tiendas, ver marcas como Apple o AberCrombie donde la gente está dispuesta a hacer colas de horas para conseguir un producto, y porqué no, pasar una tarde en la tienda interactuando con ellos y dejándose sorprender.

Todo ello, sin detenerse a mirar el precio, que es lo que tiene mérito. Porque si las colas se ven en un Outlet no choca tanto como ver colas para comprar productos de 400€ para arriba.

Pero es que ir a estas tiendas es toda una experiencia, que luego pagas, por supuesto.

¿Creéis que es posible? ¿Crear experiencias en nuestro negocio como lo están haciendo las grandes empresas y marcas conocidas?

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