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La resistencia al cambio

Un problema que existe ahora mismo en la sociedad es la resistencia al cambio. Seguro que lo habéis oído hasta la saciedad, incluso en entrevistas de trabajo o reuniones “es necesario trabajadores dinámicos, sin miedo al cambio, que puedan adaptarse a los nuevos tiempos”…etc., etc.

Es una utopía, lo que cualquier empresa querría en sus empleados, personas que de la noche a la mañana no les importe cambiar de puesto o funciones, cambiar de sede, provincia o país. Y todo ello con una sonrisa en la boca, sin dar problemas y por supuesto sin pedir grandes aumentos de sueldos.

Vuelvo a lo mismo, pura utopía.

Pues sí, a todos nos encantaría poder adaptarnos tan bien a esos cambios que nos proponen, o mejor, incluso en nuestra vida personal ser así de dinámicos, no tener nada fijo, ser todo volátil, de manera que nada te impida moverte de un lado a otro, hoy compro allí y desayuno aquí.

Francamente, no es posible. ¿Por qué? Porque somos animales de costumbres, la rutina nos da seguridad, sino que se lo digan a los padres con niños pequeños, si cada día acuestas al niño a una hora y un lugar distinto ¿qué es lo que ocurriría? Quien conozca este caso seguro que tiene unas buenas ojeras.

Igual alguien está pensando, pues no, yo le he acostumbrado a dormir en cualquier sitio y manera y duerme divinamente.

Me alegro, te ha salido un hijo sin resistencia al cambio. Estás dentro de ese 1%. El resto de los mortales haremos lo que podamos e intentaremos reeducarlo.

Por supuesto que siempre hay grados de resistencia, tenemos desde los más reacios al cambio:

“su sueño es trabajar para la misma empresa, mismo puesto, mismo todo, de por vida, sus escapadas suelen ser siempre al mismo sitio, referencias bares, restaurantes, sitios de veraneo, cualquier cambio supone un reto aunque sea el cambio de color de cojines o cafetería donde desayuna. En el trabajo siempre hace todo igual, ya casi de manera mecánica, y si le proponen alguna modificación o mejora, su frase siempre será “esto lo hago así porque siempre se ha hecho así”

El otro extremo seguro que también lo conocemos:

“cada día aparece con un look distinto, ya ni recordamos la cantidad de veces que ha cambiado el pelo, le gusta viajar cada verano a un sitio distinto y no con paquetes cerrados, más bien a la aventura, el cambio de lugar es algo que necesita con asiduidad y como viene siendo habitual no dura en un trabajo fijo más de 2-3 años porque se aburre, necesita que le tengan incentivado continuamente, con cambios de funciones, nuevos proyectos. No le metas en trabajo administrativo porque le matas”

¿Qué? ¿Somos así?

Podemos poner en una balanza cada extremo y por medio nos vamos colocando todos, a algunos nos cuestan más los cambios de look, a otros los cambios de horario, a otros los cambios de lugares de residencia… pero bueno, en el fondo los extremos nunca son buenos, ni en un lado ni en otro y las empresas lo saben.

Eso sí, aunque los extremos no son buenos, hemos de ser conscientes que necesitamos fomentar nuestra capacidad al cambio, y más en los tiempos que corren. Estamos viviendo en un mundo en permanente cambio, en el cual lo que un día vale queda desfasado al día siguiente. Esto exige a cualquier empresa estar en un estado de alerta permanente.

Sino, por poner un ejemplo, acordaos hace unos años del boom que era Nokia para los móviles. Todos teníamos Nokia, mismo cargador, facilidad de uso, satisfacción a las necesidades de la demanda. Pero no supieron adaptarse al cambio, no supieron adaptarse a la era de Internet en el móvil, y ahora ¿qué? El mercado está dividido entre Apple con Iphone y Blackberry. El resto de marcas existen de manera residual.

No es el único ejemplo, podríamos hablar también de Kodak, siendo líderes durante décadas, su resistencia al cambio fue tan extrema que no quisieron entrar de ninguna manera en la era de la fotografía digital, cuando ya no tuvieron más remedio que entrar, fue tarde y actualmente están fuera. Los que conocemos la marca es porque vivimos esa época, pero los nuevos consumidores no saben ni qué es.

Este escenario de continua transformación exige a la organización estar abierta al cambio, a la adaptación. Ante un mundo tan competitivo como el actual donde existe todo y de todo, donde la demanda, los gustos y la manera de consumir varían tanto, una empresa no puede ir a remolque.

No puede permitirse el lujo de decir “no, yo lo hago así porque siempre lo he hecho así”.  Reaccionar tarde implica perder oportunidades de negocio y ceder ventaja a los competidores. Todos deben estar de acuerdo, que adaptarse a los nuevos tiempos es absolutamente necesario para garantizar la supervivencia de la empresa.

Por ello exige a sus empleados ese grado de adaptación, intenta combatir la filosofía del continuismo, evita los perfiles con temor y resistencia al cambio. ¿Por qué? Porque este temor suele provocar una actitud contraria a la innovación, en la que no se reacciona hasta que no hay más remedio, cuando normalmente ya es demasiado tarde. 

Así que ya sabéis, poco a poco, sin miedo y por nuestra propia supervivencia, todos a tatuarnos la ya archiconocida frase “renovarse o morir”.

El progreso consiste en renovarse (Unamuno)

Y tú, ¿eres capaz de adaptarte a los cambios?

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3 thoughts on “La resistencia al cambio”

  1. Lo mio no es nada extremista, lo que no quiero es un cambio de ciudad. Me encuentro bien donde estoy y creo que me costaría adaptarme a una nueva, por lo tanto, si me sale un trabajo en otra ciudad, creo que no lo cogería.

  2. Un día más estoy de acuerdo con el artículo.
    En mi profesión es imprescindible renovarse. Muchos se resisten pero se van dando cuenta que se quedan como “residuales”, para hacer labores casi arcaicas.
    El futuro nos está ganando y no podemos pararnos. Lo negativo que veo es que va tan deprisa el progreso que llegará un momento que por mucho que hagamos estaremos atrasados y nos puede llegar la depre ante la impotencia de ponerte al día.

  3. Veo que hemos cambiado de firmante. De todas formas el estilo es casi idéntico con lo cual seguirán siendo interesantes para mí. Espero que no sea “a rey muerto, rey puesto y viva el rey”.
    Ese anónimo de ahí arriba creo que expresa lo que muchas personas pensamos. Nos da un poco de miedo quedarnos rezagados en esto de las nuevas tecnologías. Espero que cada vez se siga simplificando más hasta el punto de darle una orden al “bicho” este y lo haga él todo.
    Suerte en tu nueva andadura , Patricia.

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