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Gente con suerte

Hace tiempo acudí a un evento de Marketing en el que una ponente hablaba de la gente con suerte. El tema a discutir era ¿por qué unos tienen más suerte que otros? ¿Qué hacen para tener ese éxito? Me pareció un tema interesante porque yo siempre he pensado que hay gente con muy buena estrella, pero salí de la ponencia convencida que aplicando varios principios básicos, esa “estrella” se podía conseguir.

En el fondo todos pensamos que la buena o mala suerte es un factor casual, unas veces se tiene suerte y otras no. Como la lotería. Aunque luego nos endemoniamos porque vemos que hay gente a nuestro alrededor que parece que siempre tiene más.

¿No será que nosotros nos creamos esa mala suerte? Hay estudios claros que demuestran que las personas que habitualmente tienen suerte, tienen una expectativa hacia el triunfo casi 2 veces mayor que las personas que se consideran que tienen mala suerte.

La expectativa es lo que marca la diferencia. Y se observa en todo lo que hacen, en la persistencia y en la constancia que tienen, así como en sus relaciones con otras personas.

Las cuatro diferencias básicas de la gente con buena suerte frente a las que no:

1. No buscan. Se encuentran con las oportunidades

Este es el primer principio de la gente con suerte, que parece siempre tener las oportunidades al alcance de su mano. ¿Pero por qué? Pues básicamente porque se fijan más. Ahí está la clave. Se fijan más en su alrededor.

Había un estudio en el que pusieron a mucha gente y les pedían que en un tiempo concreto contasen las fotografías de una revista. La mayoría llegaba hasta la última página y decía el resultado, mal o bien pero un número. En cambio había otro pequeño grupo que desde el principio lo sabía y no había contado, había terminado la prueba mucho antes ¿por qué? Porque en la segunda pagina de la revista aparecía una nota que ponía: “no sigas contando hay 200 fotografías”.

Otro factor es que se relacionan con mucha gente. Los estudios demuestran que las personas con suerte suelen ser más extrovertidas que las que aseguran no tenerla y además están abiertos a otras experiencias en la vida, tienden a hacer cosas nuevas. Si tus circunstancias son siempre las mismas, no se van a generar oportunidades. Cuanta más gente conozcas y te relaciones, más posibilidades tienes de que éstas puedan influir positivamente en tu vida y mejorar tu suerte con nuevas oportunidades.

2. Toman buenas decisiones

Las personas con suerte toman decisiones haciendo caso a su intuición y a su corazonada. Creen en su intuición, les funciona como una alarma, consideran la situación y reflexionan con detenimiento.

No se apresuran, se lo toman con calma y reflexionan. En el mismo ejemplo de las fotografías de la revista, la gente con suerte se había fijado en el resultado porque iba calmado. No se habían dejado llevar por las prisas y la ansiedad de hacer la prueba en un tiempo concreto. Eso les había permitido ver las cosas con más claridad y tomar buenas decisiones.

3. Establecen sus metas y las hacen realidad

Esperan lo mejor. Las personas con suerte tienen una expectativa de su futuro buena que les ayuda a lograr sus metas. Mantienen siempre una actitud positiva acerca de él o de su futuro. Eso les permite visualizar los logros haciendo que sus sueños se hagan en realidad. Van a por sus metas pactadas aunque no tengan muchas posibilidades y se levantan una y otra vez ante el fracaso.

Las personas que dicen tener mala suerte se dan por vencidas antes de intentarlo, las primeras lo intentan una y otra vez hasta lograrlo.

4. Transforman su mala suerte en buena suerte

Para ellos la vida no es siempre fácil, pero se enfrentan siempre a la adversidad y los problemas y al final, los superan. Encuentran siempre lo positivo. Consideran la adversidad como algo para ser superado y además salir fortalecido. Mantienen una visión a largo plazo y siempre son de la opinión de que las cosas mejorarán en un futuro. No viven regocijándose en su mala suerte y alimentando siempre esa mala fortuna sino que se concentran en visualizar la suerte que tendrán en el futuro.

La suerte definitivamente es un estado mental. La creamos y potenciamos a través de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Aunque sigamos pensando que tiene parte de azar, que no lo dudo en algunos casos, y por eso se siguen usando amuletos, talismanes, etc.

Siguiendo estos 4 principios se puede demostrar la parte racional para conseguir un poco más de suerte en la vida. Que en el fondo como todo, siempre depende de nosotros.

¡Buena Suerte!

Todos creen que tener talento es cuestión de suerte; nadie piensa que la suerte puede ser cuestión de talento. (Jacinto Benavente)

¿Te consideras una persona con suerte?

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6 thoughts on “Gente con suerte”

  1. Yo siempre he pensado que tengo un amigo que tiene muy buena suerte. Pero años después, analizándolo, realmente más que buena suerte, es una persona que va siempre por delante, le echa mucho morro y claro, habrá cosas que le salen y otras que no, pero posiblemente ya tiene más opciones que yo, que no le echo tanto morro…

  2. Yo creo que la suerte existe. No voy a quitarle méritos a la gente que realmente lo merece y le va muy bien porque se lo ha currado, que es fundamental, pero sin suerte no llegas a ningún lado. Incluso se puede hablar de “la suerte de ser de una determinada manera”, me explico (un poco en linea con el comentario anterior), en la sociedad actual para nada sirve que una persona sea educada, por poner un ejemplo, le irá mucho mejor si es el típico comercial que le echa un morro que se lo pisa (como el perfil de director de banca que se estila ahora), y eso no quiere decir que éste sea mejor, pero actualmente lo que se valora es eso…¿no eso suerte por haber nacido/sido educado así?

  3. Que buen post 🙂
    La suerte como fenómeno aleatorio existirá en el corto plazo, en el largo se compensa inevitablemente. Si todo te sale siempre mal lo más lógico es que seas tú y no el mundo el que hace las cosas mal. Muchas veces la percepción de la propia mala suerte esconde una auto-explicación para no enfrentarte a tus fallos, no atreverte a corregirlos, o no querer reconocer méritos ajenos.
    Hay que tomar la costumbre de olvidar lo malo y refocilarse en lo bueno. Cada día somos afortunados en cosas que pasamos por alto. Hay que intentar computarlas y agregarlas conscientemente a nuestro saldo de fortuna.
    Y sobre todo, dejar de pensar que la vida “nos ocurre” y asumir que la vida, al final, “nos la hacemos”.

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