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Día Internacional del Fracaso

fracasoSólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar (Paulo Coelho).

El Day for Failure es una iniciativa que surgió en Finlandia en 2010 de manos de la comunidad de emprendedores Aalto Entrepreneurship SocietyLa propuesta consiste en celebrar el fracaso durante un día, con encuentros donde las personas explican sus errores para compartir lo que han aprendido de ellos. Tal y como recogen en su manifiesto, “el fracaso está tan estigmatizado que nos paraliza”, cuando “es una parte natural de probar algo nuevo”.

Day for Failure no es la única experiencia dedicada a celebrar y compartir los fracasos. Existen experiencias similares, comoFailCon, una conferencia dedicada a las startups tecnológicas donde emprendedores e inversores explican sus iniciativas fallidas, o Admitting Failure, un espacio en Internet enfocado a compartir fracasos en el ámbito de la ayuda para el desarrollo.

Tal vez aún no te hayas tenido que enfrentar al mundo laboral y tal vez nunca hayas fallado. Tal vez tus padres estén arreglando todos los problemas que hayas ido teniendo en la vida. Es lo que se denomina “padres helicóptero“. Si esto te pasa,  si nunca has fracasado, posiblemente nunca tengas un verdadero éxito.

Las personas fracasamos, no todo en la vida es perfecto. Pero para conseguir ese éxito debes ser capaz de recuperarte de un fracaso. Para eso, debes estar dispuesto a asumir riesgos.

A todos nos asusta el fracaso, si dijéramos lo contrario, mentiríamos. Tenemos que tener claro que cuanto mejor preparados estemos, más fácil será lograr el éxito. Según Fátima Abril, “el momento de arriesgar es cuando conseguimos tener claridad y confianza en nuestro conocimiento”.  ” Tener algún fracaso en nuestra biografía no garantiza el éxito del próximo emprendimiento, pero puede ayudar a emprender una acción con una visión más realista y ajustada…”

Según ella, desde luego, hay motivos que pueden llevarnos directamente al fracaso:

  • Miedo excesivo: le tenemos tanto temor al riesgo de no lograrlo, que nos volvemos conservadores.
  • Exceso de confianza: en lugar de reconocer nuestra naturaleza imperfecta pretendemos saber más de lo que sabemos y tratamos de hacer más de lo que en ocasiones podemos y debemos hacer.
  • Perfeccionismo en los detalles: invertimos parte de nuestra energía en detalles o aspectos secundarios en lugar de realizar las acciones importantes, o postergamos las tareas en nuestro afán de que no quede ningún cabo suelto, y así nunca terminamos de planificar/analizar nuestro proyecto.
  • Inflexibilidad: avanzamos siguiendo el plan al pie de la letra sin aceptar variaciones. Esa fijación nos impide percibir factores que lo afectan y que, si no los atendemos, nos pueden llevar al fracaso. La realidad nunca es como la planeamos, por eso tenemos que estar dispuestos a adaptar nuestros esquemas a ella.
  • Imprudencia: se da cuando nos lanzamos voluntaria pero temerariamente a un proyecto para que no estamos preparados, muchas veces por el error de suponer que las cosas son tan fáciles como hemos imaginado.
  • Falta de preparación y/o conocimiento. El éxito no viene sólo con el surgimiento de una idea o de un golpe de suerte. Ambos son condición necesaria pero no suficiente: necesitamos preparación (conocimientos, habilidades, experiencia). Debemos analizar el estado de la situación para ver cuál es nuestra realidad.

Y tú ¿sabes aprender de tus fracasos?

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