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Aprende a mentir en el trabajo

No quiero decirte que te conviertas en una persona mentirosa. Al contrario. Soy totalmente partidaria de ir con la verdad por delante. No podemos confundir “una mentira piadosa” con “una mentira o un engaño”. La diferencia para mi está clara. Mientras que con el engaño pretendemos eludir una responsabilidad, obtener una ventaja injusta o inmerecida, echar la culpa a otros por nuestros  errores o encubrir un comportamiento poco profesional, entre otras cosas.

Con “una mentira piadosa”, se intenta encubrir una verdad para hacer el menor daño posible. Algunos ejemplos para que quede claro:

  • Un día te quedas dormido y llegas tarde a la oficina. Sabes que si dices eso, no te van a mirar con buena cara, cuando tú sabes que es algo totalmente puntual. Yo ante esta situación diría algo como: “el niño se ha puesto enfermo y le he tenido que llevar a casa de la abuela…”.
  • Tu compañero llama diciendo que se encuentra enfermo y no va a ir a trabajar, cuando tú sabes que el día anterior estuvo en una fiesta. No es cuestión de chivarse, otro día te puede pasar a ti.
  • Si te pides un día por asuntos propios diciendo que tu hijo tiene una fiesta en el colegio cuando realmente lo que pasa es que tú tienes una entrevista de trabajo. Nadie tiene por qué saberlo.
  • Cuando tienes una fecha de entrega para un proyecto. Sabes que vas un poco retrasado y tu jefe te pregunta. Tú sabes que lo acabarás a tiempo, pero no quieres que te agobie en esos momentos que sabes que queda mucho trabajo por delante y dices eso de “todo está bajo control”.

Estos son tan sólo algunos ejemplos, pero hay personas que incluso diciendo estas pequeñas mentiras, lo pasan mal, tartamudean, les tiembla la voz o se ponen rojos. Para que esto no te pase a ti, te dejo algunos pequeños consejos para controlarlo:

Actúa.  Trata de mostrar confianza y trata de ser percibido como una persona optimista aunque en ese momento no sientes eso. Parece difícil pero siguiendo por ejemplo el método de Stanislavsky, que simplificando mucho consiste en crear una imagen viva sobre una base de forma que el actor (en este caso tú), no debe aparentar en el escenario, sino existir de verdad; no debe representar, sino vivir. Es decir sentir, pensar y comportarse sinceramente en las circunstancias de la ficción.

Relájate. El hecho de adoptar posturas relajadas durante unos minutos, como sentarse estirando las piernas, las manos detrás de la cabeza, hacen que te sientas realmente relajado, de ahí que todo pueda fluir más tranquilamente y sin nervios.

Mantén el contacto visual.  Si no mantienes el contacto visual y miras continuamente hacia abajo o tus ojos se mueven rápidamente por toda la habitación, esto denotará que no te sientes cómodo ahí o que tienes algo que ocultar.  Para practicar esto, lo mejor es averiguar cuál es el color de ojos de todos tus compañeros, así te acostumbrarás a no tener miedo al contacto visual.

Baja el tono de voz. Cuando estás ansioso o nervioso, tu tono de voz tiende a subir. Antes de hablar con tu jefe, deja que tu voz se relaje hasta llegar a tu tono de voz habitual, para ello una buena técnica es mantener los labios juntos y hacer que sonidos como “hum hum, hum hum, hum hum”. Hablar muy bajito tampoco es la solución, puesto que directamente, parecerá una mentira. 

Habla con tus manos. Cada gesto está vinculado por entero a la palabra, así que evita los gestos nerviosos, como jugar con papelitos o con cualquier otra cosa. Evita morderte las uñas, así como gesticular demasiado.

Sonríe.  Una sonrisa genuina no sólo estimula tu propio sentido de bienestar, sino que también señala a tu jefe que eres una persona en la que se puede confiar. Cuando sonríes a alguien, casi siempre sonríe a cambio. Las expresiones faciales desencadenan sentimientos correspondientes.

Vístete para el éxito. El refrán de “No juzgues un libro por su tapa”, puede ser cierto, pero en la sociedad se ha creado toda una cultura de juzgar los productos sobre la base de cómo se ven. En tu caso, tu jefe te estará juzgando, por lo menos hasta cierto punto, por tu apariencia.  Si quieres que tu jefe te reconozca como el profesional que realmente eres, mi consejo es que te vistas para la ocasión.

Deja que tu cuerpo hable por ti. Estar de pie es una forma de demostrar un alto nivel de confianza. Cuanto más cubras tu cuerpo con los brazos cruzados, las piernas cruzadas, etc, más parece que necesites protegerte o defenderte. Los pies juntos denotan una persona tímida o vacilante. 

¡Cuidado no te engañen a ti!

 

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