El mercado del petróleo lleva varios días nervioso llegando ayer a entrar en pánico Sin previo aviso más allá de un mensaje en redes sociales, Donald Trump ha anunciado que Estados Unidos reimpone el bloqueo del estrecho de Ormuz y, para rematar la jugada, cobrará una comisión del 20% sobre toda la carga que transite por esta arteria vital del comercio energético mundial. El resultado ha sido inmediato: el Brent se ha disparado un 9,5%, superando los 83 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate ha roto la barrera de los 78 dólares. Son niveles que no se veían desde hace casi un mes, y el Brent encamina su mayor subida diaria desde mayo de 2020.
Lo verdaderamente insólito de este anuncio no es tanto el bloqueo en sí —Washington ya lo había ensayado entre abril y junio— sino la pretensión de cobrar por ello. Trump ha bautizado la medida como el «bloqueo iraní», insistiendo en que el estrecho permanecerá abierto para todos salvo para los buques y clientes de Irán. Pero el detalle que ha desatado la incredumbre entre analistas y operadores es la tasa del 20% sobre «toda la carga transportada», que Estados Unidos cobraría en concepto de garantizar la seguridad de la zona.
El problema, y no es menor, es que Washington ni siquiera es parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), el tratado que precisamente prohíbe cobrar peajes en estrechos internacionales como Ormuz. No se ha aclarado bajo qué autoridad legal se pretende recaudar esta tasa, ni cómo se aplicaría en la práctica a los cientos de petroleros que cruzan diariamente esta ruta, por la que discurre cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el planeta.
Este anuncio no llega en el vacío. El fin de semana, el Ejército estadounidense llevó a cabo ataques sobre unos 140 objetivos, según el Mando Central de EEUU (CENTCOM). Irán respondió este lunes por la mañana atacando bases e infraestructuras militares estadounidenses en otros países del Golfo, según medios estatales iraníes, y la Guardia Revolucionaria aseguró haber interceptado dos buques que utilizaban una ruta «ilegal» dentro del propio estrecho.
El bloqueo, según CENTCOM, entrará en vigor hoy a las 22:00 horas (hora española) y contempla la redirección de buques «conformes» y la neutralización de aquellos que no lo sean. Durante la primera fase del bloqueo, entre abril y junio, el Ejército estadounidense ya redirigió más de 140 buques y llegó a inutilizar nueve de ellos.
Por qué el mercado reacciona con tanta violencia
Ormuz no es un estrecho cualquiera: es el cuello de botella energético más importante del mundo. Cualquier amenaza creíble de interrupción del tráfico —y más aún, cualquier intento de gravar ese tráfico— introduce una prima de riesgo que los mercados no dudan en pagar de inmediato. La subida de casi 7 dólares en el Brent en una sola sesión no responde solo a un problema de oferta física, sino al miedo a que esta escalada retórica se traduzca en una disrupción real y prolongada del comercio marítimo, justo quando gran parte del crudo que sale del Golfo Pérsico no tiene rutas alternativas viables a corto plazo.
A esto se suma la incertidumbre regulatoria: ningún operador sabe todavía cómo se aplicaría ese 20%, quién lo recaudaría, ni qué ocurriría con los cargamentos que se nieguen a pagarlo. Esa ambigüedad, en un mercado que odia la falta de certidumbre, es en sí misma un factor alcista.
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