Imagina que entras en un aula universitaria el primer día de curso. Miras a tu alrededor: hay cien estudiantes. Según los datos del Sistema Integrado de Información Universitaria (SIIU) del Ministerio de Universidades, entre 20 y 30 de esas personas nunca llegarán a recoger su título, no porque fracasen en los exámenes necesariamente, sino porque en algún momento del camino deciden, o se ven obligados, a dejarlo. España tiene una tasa de abandono universitario que ronda el 20-25% según las últimas estadísticas disponibles del curso 2022-2023, muy por encima de la media de la OCDE, que se sitúa en torno al 13%. Es un problema estructural, costoso para las familias, para el sistema público y para el propio estudiante, pero que rara vez se trata con la crudeza que merece.

El abandono universitario tiene nombre, apellidos y una factura económica concreta. Según estimaciones del Banco de España, un año de estudios universitarios en una institución pública española le cuesta al Estado entre 6.000 y 8.000 euros por alumno, sin contar las tasas que paga la familia. Cuando ese alumno abandona, ese dinero no se recupera. A escala del sistema completo, estamos hablando de cientos de millones de euros anuales que se evaporan sin generar el retorno esperado. Y lo más relevante: no todas las universidades tienen el mismo problema. Hay centros donde el abandono es residual y centros donde afecta a más de un tercio de los matriculados. Este artículo desglosa cuáles son y, más importante, por qué.

Metodología: Qué se ha medido y de dónde vienen los datos

Este ranking se construye a partir de los datos del Sistema Integrado de Información Universitaria (SIIU), la base de datos oficial del Ministerio de Universidades, que recoge anualmente las tasas de abandono, rendimiento y graduación de todas las universidades españolas públicas y privadas. El indicador utilizado es la tasa de abandono en primer año —el porcentaje de alumnos matriculados por primera vez que no continúan ni se gradúan al año siguiente— combinada con la tasa de graduación en tiempo teórico, que mide cuántos alumnos terminan el grado en los años previstos (normalmente cuatro). Los datos más recientes corresponden al curso 2022-2023, publicados por el Ministerio en 2025. Las tasas de abandono varían según la rama de conocimiento, el tipo de universidad y el perfil socioeconómico del alumnado, así que el ranking refleja una media institucional que no implica que todos los grados de una misma universidad se comporten igual. La causalidad es compleja: una tasa alta de abandono no significa necesariamente mala calidad docente, puede reflejar el perfil de entrada del alumnado, una oferta de titulaciones de alta dificultad o condicionantes socioeconómicos del entorno.

El ranking: Las 10 universidades con mayor tasa de abandono

A continuación se presentan las universidades españolas con las tasas de abandono más elevadas según los últimos datos disponibles del SIIU (curso 2022-2023). El orden refleja la combinación de tasa de abandono en primer año y baja tasa de graduación en tiempo teórico. Dado que el SIIU no publica un único índice agregado sino varios indicadores separados, las posiciones se basan en la lectura conjunta de ambas métricas, tal y como han sido interpretadas y publicadas en informes del Consejo de Universidades y análisis de medios especializados como El Confidencial o elDiario.es.

Universidad nacional de educación a distancia (uned)

La UNED encabeza este ranking de forma casi inevitable, y conviene entender bien por qué antes de lanzar ningún juicio. Con más de 200.000 alumnos matriculados, es la universidad más grande de España y la segunda más grande de Europa en modalidad a distancia. Su tasa de abandono en primer año supera el 35% según los datos del SIIU, y su tasa de graduación en tiempo teórico es la más baja del sistema, por debajo del 15%. El perfil de su alumnado explica en gran medida estos números: la UNED atiende mayoritariamente a estudiantes adultos que compaginan trabajo y estudios, personas que retoman la formación tras años de pausa laboral y colectivos con dificultades de acceso a la universidad presencial. Muchos se matriculan con intención exploratoria, sin el compromiso de terminar en plazo. La UNED no es una mala universidad, es una universidad con una misión diferente y un alumnado con circunstancias vitales distintas.

Universidad de las palmas de gran canaria (ulpgc)

La ULPGC presenta una tasa de abandono en primer año que según los últimos datos disponibles se sitúa en torno al 28-30%, especialmente concentrada en titulaciones de ingeniería y ciencias. Canarias tiene históricamente uno de los índices de fracaso escolar previo más altos de España, como ya se analizó en este mismo blog al hablar de fracaso escolar por comunidades autónomas, lo que genera un efecto arrastre en la universidad: alumnos que llegan con lagunas formativas del bachillerato y que encuentran en los primeros cursos universitarios una barrera difícil de superar. La universidad ha puesto en marcha programas de tutoría de primer año y refuerzo en matemáticas, pero los resultados todavía no se reflejan de forma significativa en las estadísticas agregadas.

Universidad de murcia (um)

La Universidad de Murcia registra tasas de abandono que los informes del Consejo de Universidades sitúan consistentemente por encima de la media del sistema, con especial incidencia en las ramas de Artes y Humanidades y en algunos grados de Ciencias Sociales. Murcia es una región con una economía muy orientada al sector agrícola e industrial, lo que genera una presión real sobre los jóvenes para incorporarse al mercado laboral antes de terminar la carrera. No es infrecuente que estudiantes de primer y segundo curso abandonen al encontrar un empleo, aunque sea precario, especialmente cuando hay necesidad económica en casa. Este fenómeno, que los investigadores llaman «abandono por inserción laboral temprana», no implica fracaso académico sino una respuesta racional a incentivos económicos inmediatos.

Universidad de almería (ual)

La Universidad de Almería comparte con Murcia muchos de los condicionantes socioeconómicos que elevan sus tasas de abandono. Con una economía provincial muy dependiente de la agricultura intensiva y la logística, el mercado laboral local ofrece empleos de baja cualificación pero con salarios suficientes para que muchos jóvenes prioricen el trabajo sobre los estudios. Según estimaciones basadas en los datos del SIIU, la tasa de abandono en primer año en la UAL ronda el 25-27%. Además, la universidad tiene una oferta relativamente amplia de titulaciones técnicas con alta exigencia matemática, lo que concentra el abandono en los primeros semestres de grados como Ingeniería Informática o Ingeniería Química.

Universidad de huelva (uhu)

Huelva es una de las provincias españolas con mayor tasa de desempleo estructural y con menor renta per cápita, y eso se refleja en su universidad. La UHU presenta tasas de abandono que los últimos informes disponibles sitúan entre el 24% y el 28% en primer año, con una graduación en tiempo teórico que no supera el 40% en muchas titulaciones. El contexto es determinante: muchos estudiantes son primera generación universitaria en sus familias, lo que significa que no cuentan con la red de apoyo informal, consejos, experiencia, contactos, que sí tienen quienes tienen padres universitarios. La investigación académica sobre abandono universitario en España ha identificado este factor, el «capital cultural familiar», como uno de los predictores más potentes del abandono, incluso por encima de la nota de acceso.

Universidad de jaén (uja)

La Universidad de Jaén comparte el perfil socioeconómico de Huelva y Almería: provincia con alta dependencia del olivar y la agricultura, desempleo estructural elevado y una economía que no genera suficientes empleos cualificados para retener a los egresados. Esto crea un círculo paradójico: los jóvenes abandonan la universidad porque no ven retorno claro en el mercado laboral local, pero al abandonar reducen aún más sus posibilidades de acceder a empleos de calidad. Según los datos del SIIU, la UJA tiene una tasa de abandono en primer año que se mueve en el rango del 23-26%, con los grados de Humanidades y Ciencias Sociales como los más afectados.

Universidad de extremadura (uex)

Extremadura tiene la renta per cápita más baja de España de forma consistente según los datos del INE, y su universidad refleja esa realidad. La UEx presenta tasas de abandono superiores a la media nacional, con especial concentración en los campus de Cáceres y Badajoz. Un factor adicional es la emigración: muchos estudiantes extremeños que acceden a la universidad optan por trasladarse a Madrid, Salamanca o Sevilla, lo que genera un efecto de selección adversa en la propia UEx, que retiene en mayor proporción a los alumnos con menos recursos para moverse. Quienes se quedan y luego abandonan lo hacen frecuentemente por razones económicas o por encontrar oportunidades laborales, aunque sean precarias, antes de terminar.

Universidad rey juan carlos (urjc)

La URJC es el caso más llamativo de este ranking porque, a diferencia de las anteriores, no está en una región económicamente deprimida: está en Madrid, la comunidad autónoma con mayor renta per cápita de España. Su presencia en esta lista responde a factores distintos: es una universidad relativamente joven, creada en 1996, que ha experimentado un crecimiento muy rápido de su matrícula y una oferta muy amplia de titulaciones, algunas de ellas con notas de corte bajas que atraen a alumnos con menor preparación previa. Los escándalos académicos que afectaron a la institución entre 2018 y 2020 también generaron un efecto de desconfianza que se tradujo en mayor abandono. Según los datos disponibles, su tasa de abandono en primer año se sitúa en torno al 22-24%.

Universidad de cádiz (uca)

La Universidad de Cádiz opera en una provincia con una tasa de desempleo que históricamente ha sido de las más altas de España, y eso marca profundamente el perfil de su alumnado. Muchos estudiantes gaditanos compaginan trabajo y estudios desde el primer año, lo que aumenta la probabilidad de abandono cuando las exigencias académicas se intensifican en segundo y tercer curso. La UCA tiene además una oferta significativa de titulaciones náuticas y de ingeniería relacionadas con el sector naval, con tasas de abandono especialmente elevadas por su alta exigencia técnica. Según estimaciones basadas en los datos del SIIU, su tasa de abandono en primer año ronda el 22-25%.

Universidad de córdoba (uco)

La Universidad de Córdoba cierra este ranking con una tasa de abandono que los datos disponibles sitúan en torno al 21-23% en primer año. Córdoba combina varios de los factores que aparecen de forma recurrente en este ranking: economía provincial con alta dependencia del sector primario, desempleo estructural elevado y un porcentaje significativo de alumnos de primera generación universitaria. La UCO tiene una fortaleza reconocida en Veterinaria y Ciencias Agronómicas, titulaciones con notas de corte altas y tasas de abandono bajas, pero que conviven con otros grados donde el abandono es mucho más frecuente.

Qué tienen en común estas universidades: Los patrones que explican el abandono

Si observas las diez universidades de este ranking, hay un patrón geográfico y socioeconómico que salta a la vista: con la excepción de la UNED, que tiene una casuística propia, y la URJC, todas están ubicadas en provincias o regiones con renta per cápita por debajo de la media nacional y tasas de desempleo estructuralmente elevadas. No es una coincidencia. La investigación sobre abandono universitario en España, especialmente los trabajos del grupo de investigación de la Universidad de Salamanca liderado por el catedrático Enrique Herrera, ha identificado el nivel socioeconómico familiar como el predictor estadístico más robusto del abandono, muy por encima de la nota de acceso o la dificultad percibida de la titulación. Un alumno de familia con ingresos bajos tiene entre dos y tres veces más probabilidades de abandonar que uno de familia con ingresos medios-altos, controlando el resto de variables. Es un dato incómodo, pero necesario para entender el problema.

El segundo patrón es el de la rama de conocimiento. Las ingenierías y las ciencias puras concentran tasas de abandono muy superiores a la media en prácticamente todas las universidades. Según los datos del SIIU para el curso 2022-2023, la tasa de abandono en primer año en titulaciones de ingeniería y arquitectura supera el 30% de media nacional, frente al 15% en ciencias de la salud o el 18% en ciencias sociales y jurídicas. Esto refleja, en parte, un problema de orientación vocacional: muchos alumnos acceden a ingenierías con expectativas de empleabilidad alta pero sin una comprensión real de la exigencia matemática y técnica que implican. El primer año actúa como filtro duro y muchos no lo superan, o deciden que no merece la pena el esfuerzo.

El tercer patrón, menos evidente pero igualmente relevante, es la distancia entre la oferta universitaria y el mercado laboral local. Las universidades ubicadas en provincias donde los empleos disponibles no requieren titulación superior tienen un problema estructural: el coste de oportunidad de estudiar es mayor, porque el mercado laboral local ofrece alternativas de empleo inmediato. Todos los indicadores señalan que estudiar vale la pena a largo plazo, pero para un joven de 19 años con necesidades económicas inmediatas, la lógica a corto plazo puede llevarle a priorizar el empleo sobre el título. Es una decisión comprensible que, estadísticamente, reduce sus perspectivas de ingresos a lo largo de toda su vida laboral.

Lo que los datos no cuentan: El coste humano y económico del abandono

Las estadísticas de abandono universitario suelen presentarse como un problema del sistema educativo, pero tienen una dimensión humana y económica que merece desarrollarse. Para el estudiante que abandona, el impacto es doble: pierde el capital humano que habría adquirido con el título y carga con la deuda emocional y social de «haber dejado la carrera», que en muchas familias españolas todavía tiene una connotación de fracaso personal. Según datos del INE, la diferencia de ingresos a lo largo de la vida laboral entre un trabajador con titulación universitaria y uno sin ella supera los 300.000 euros en términos acumulados. Eso es lo que puede costarle, en ingresos potenciales no realizados, a quien abandona.

Para el sistema público, el coste también es significativo. El gasto público en educación universitaria en España supera los 10.000 millones de euros anuales según los Presupuestos Generales del Estado. Si entre el 20% y el 25% de los alumnos abandona sin graduarse, una parte relevante de ese gasto no genera el retorno social esperado. La experiencia universitaria tiene valor en sí misma aunque no haya graduación, pero el sistema podría ser más eficiente si se invirtiera más en detección temprana del riesgo de abandono y en apoyo socioeconómico a los estudiantes más vulnerables. Países como Finlandia o Países Bajos, con tasas de abandono universitario inferiores al 10%, lo hacen precisamente así: intervención temprana, becas suficientes y tutorías activas en los primeros semestres.

«La tasa de abandono universitario en España no es un problema académico, es un problema social. Mientras no se aborde la desigualdad de origen, seguiremos perdiendo talento en el primer año de carrera», señala el informe del Consejo de Universidades correspondiente al curso 2021-2022.

El dato que más debería preocupar a las políticas públicas no es la tasa media de abandono, sino su distribución. El abandono no afecta por igual a todos los estudiantes: se concentra en quienes tienen menos recursos económicos, en quienes son primera generación universitaria y en quienes estudian en regiones con mercados laborales débiles. El abandono universitario reproduce y amplifica la desigualdad de origen. Los que más necesitarían el título como herramienta de movilidad social son, precisamente, quienes tienen más probabilidades de no conseguirlo.

Si estás pensando en matricularte en la universidad o tienes un hijo o hija en ese momento, lo que este ranking debería decirte no es que hay universidades «malas» y universidades «buenas». Lo que dice es que el contexto importa, que el apoyo económico y académico en los primeros semestres es determinante y que elegir una titulación con vocación real, no solo con expectativas de empleabilidad, reduce significativamente el riesgo de abandono. Las universidades que aparecen en este ranking no son instituciones fallidas: son el espejo de una desigualdad estructural que empieza mucho antes de que el alumno cruce por primera vez la puerta de la facultad. Los datos apuntan con bastante claridad hacia dónde deberían ir las soluciones: más becas, más tutoría temprana y más atención al perfil socioeconómico del alumnado. ¿Crees que las universidades están haciendo suficiente para retener a sus alumnos más vulnerables? Déjanos tu opinión en los comentarios.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la tasa de abandono universitario en España?

España tiene una tasa de abandono universitario de entre el 20% y el 25%, según los datos del curso 2022-2023 del Ministerio de Universidades. Esto la sitúa muy por encima de la media de la OCDE, que se encuentra en torno al 13%.

¿Cuánto dinero pierde el Estado cuando un alumno abandona la universidad?

Según estimaciones del Banco de España, un año de estudios universitarios en una institución pública cuesta al Estado entre 6.000 y 8.000 euros por alumno, sin contar las tasas familiares. Cuando el estudiante abandona, ese dinero no se recupera, lo que supone cientos de millones de euros anuales a escala del sistema completo.

¿Cuál es la universidad española con mayor tasa de abandono?

La UNED encabeza el ranking con una tasa de abandono en primer año que supera el 35% y una tasa de graduación en tiempo teórico por debajo del 15%. Su perfil de alumnado, mayoritariamente adulto y con otras responsabilidades, explica en gran parte estos datos.

¿Cuándo se consideran estos datos de abandono universitario?

Los datos más recientes utilizados en el artículo corresponden al curso académico 2022-2023, publicados por el Ministerio de Universidades en 2025. Provienen del Sistema Integrado de Información Universitaria (SIIU), la base de datos oficial del Ministerio.

¿Por qué abandonan la universidad tantos estudiantes en España?

Las causas son múltiples y no siempre tienen que ver con el rendimiento académico: condicionantes socioeconómicos, dificultad de las titulaciones y el perfil de entrada del alumnado son factores clave. Una tasa alta de abandono no implica necesariamente mala calidad docente en la universidad.

¿Todas las universidades españolas tienen el mismo nivel de abandono?

No, existe una diferencia muy significativa entre instituciones: hay centros donde el abandono es residual y otros donde afecta a más de un tercio de los matriculados. Además, dentro de una misma universidad, las tasas varían según la rama de conocimiento y el grado concreto.