Hay un dato que debería incomodar a cualquiera que siga creyendo que el empleo es el antídoto universal contra la exclusión social: en España, más de dos millones de personas trabajan y no llegan a fin de mes con dignidad. Son los llamados trabajadores pobres, una categoría que Eurostat define como aquellas personas empleadas —asalariadas o autónomas— cuyos ingresos del hogar se sitúan por debajo del umbral del 60% de la mediana de la renta disponible equivalente. Dicho de otra forma: trabajan, cotizan, se levantan cada mañana para ir a su puesto, y el sistema no les devuelve lo suficiente para vivir sin angustia económica.

Según los últimos datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del INE, la tasa de trabajadores en riesgo de pobreza en España ronda el 12-13%, por encima de la media europea del 9,4% que registró Eurostat para 2023. Pero ese porcentaje nacional esconde diferencias brutales entre territorios. No es lo mismo trabajar en Vitoria-Gasteiz que en Almería, ni cobrar el salario mínimo en Badajoz que en San Sebastián. La geografía de la pobreza laboral en España tiene nombre, apellidos y código postal. Este artículo los pone sobre la mesa.

Metodología: Qué se ha medido y con qué datos

Este ranking se ha elaborado combinando varias fuentes oficiales y estudios recientes. La base principal son los microdatos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del INE, con los últimos resultados publicados correspondientes a 2023 (con referencia de ingresos de 2022), complementados con el informe El estado de la pobreza de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN España) en su edición de 2024, que desagrega indicadores AROPE por comunidades autónomas y, en algunos casos, por provincias y grandes municipios. También se han usado datos del Observatorio de la Vulnerabilidad del Consejo General del Trabajo Social y estadísticas de contratos y salarios del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

El indicador principal es la tasa de riesgo de pobreza entre la población ocupada: el porcentaje de trabajadores —asalariados a tiempo parcial, temporales y autónomos con bajos ingresos— cuyos ingresos del hogar no alcanzan el umbral de pobreza relativa. Se han priorizado municipios con más de 100.000 habitantes para garantizar la representatividad estadística. Cuando los datos municipales directos no están disponibles, se han usado los de la provincia o área metropolitana como aproximación, indicándolo expresamente. El ranking no pretende ser una sentencia inapelable, sino una fotografía orientativa de dónde se concentra la precariedad laboral en España.

El ranking: Las 15 ciudades con más trabajadores en riesgo de pobreza

1. Almería. La provincia de Almería encabeza sistemáticamente los indicadores de pobreza laboral en España. Su economía depende en una proporción muy elevada del sector agrícola intensivo —el famoso «mar de plástico»—, un modelo productivo que genera empleo abundante pero de baja calidad: contratos temporales, jornadas irregulares y salarios que en muchos casos apenas superan el Salario Mínimo Interprofesional. Según los datos de EAPN España 2024, Andalucía oriental acumula algunas de las tasas más altas de trabajadores pobres del país, y Almería ciudad, como capital de esa dinámica provincial, lidera este ranking con estimaciones que sitúan la tasa de riesgo de pobreza entre ocupados por encima del 18%.

2. Huelva. Otra capital andaluza marcada por la estacionalidad. El sector agrícola —fresas, frutos rojos— y el turismo de temporada generan un mercado laboral profundamente fragmentado, donde la parcialidad involuntaria y la temporalidad son la norma. Los datos del INE para Andalucía occidental muestran tasas de pobreza laboral que doblan la media nacional en determinados segmentos de la población ocupada. Huelva ciudad concentra además bolsas importantes de pobreza energética entre hogares con al menos un miembro trabajando.

3. Badajoz. Extremadura es, según Eurostat, la región más pobre de la Unión Europea en términos de PIB per cápita, y Badajoz, su ciudad más poblada, refleja esa realidad con crudeza. La estructura productiva local se apoya en la administración pública, el comercio minorista y una industria escasa, lo que limita las oportunidades de empleo bien remunerado. Los últimos datos disponibles del Observatorio de la Vulnerabilidad sitúan a Extremadura como la comunidad con mayor proporción de trabajadores pobres en términos absolutos, con Badajoz como epicentro urbano de esa estadística.

4. Sevilla. La capital andaluza es la ciudad más poblada de este ranking y, precisamente por eso, concentra en términos absolutos uno de los mayores volúmenes de trabajadores en riesgo de pobreza de España. El peso del turismo, la hostelería y el comercio —sectores con alta temporalidad y salarios bajos— explica en parte esta posición. Según el informe de EAPN 2024, la provincia de Sevilla supera el 15% de tasa de pobreza laboral entre ocupados, y la ciudad arrastra además una tasa de parcialidad involuntaria especialmente elevada entre mujeres menores de 35 años.

5. Murcia. La Región de Murcia presenta una tasa de riesgo de pobreza entre trabajadores que, según los microdatos de la ECV del INE, se ha mantenido persistentemente por encima de la media nacional durante la última década. El modelo productivo murciano combina agricultura intensiva, industria agroalimentaria y un sector servicios de baja cualificación, lo que genera una base salarial deprimida. La ciudad de Murcia, con más de 450.000 habitantes, acumula el grueso de esa precariedad urbana.

6. Jerez de la Frontera. Jerez es quizás el ejemplo más claro de ciudad española donde el empleo existe pero no protege. Con una tasa de desempleo históricamente elevada que alterna con periodos de empleo estacional vinculado a la vendimia y la hostelería, Jerez encadena años consecutivos entre los municipios con mayor pobreza laboral de España. Los datos del SEPE muestran que una parte significativa de los contratos registrados en el municipio son de duración inferior a una semana, lo que hace prácticamente imposible acumular ingresos estables.

7. Granada. Granada combina una economía universitaria y turística con una base productiva que no genera suficiente empleo de calidad para su población activa. La ciudad tiene una de las rentas medias por hogar más bajas entre las capitales de provincia españolas, según el Atlas de Distribución de Renta del INE. El peso del empleo a tiempo parcial entre los jóvenes —muchos de ellos estudiantes que trabajan en hostelería y comercio— infla artificialmente la tasa de pobreza laboral, aunque también refleja una realidad estructural que va más allá de la etapa formativa.

8. Córdoba. La capital cordobesa presenta indicadores de vulnerabilidad laboral que la sitúan en la mitad superior de este ranking. Con una industria limitada y un sector servicios que no termina de diversificarse, Córdoba acumula bolsas de pobreza laboral en barrios periféricos donde la tasa de contratos a tiempo parcial involuntario supera el 30% entre la población ocupada, según estimaciones del Observatorio Socioeconómico de Andalucía.

9. Málaga. Málaga es el caso más paradójico de este ranking. La ciudad ha vivido un boom económico y turístico sin precedentes en la última década, con precios de vivienda que se han disparado más de un 60% desde 2015 según el Banco de España. Ese crecimiento, sin embargo, no se ha traducido en mejoras salariales proporcionales para los trabajadores locales. El resultado es una brecha creciente entre el coste de vida —especialmente el alquiler— y los salarios del sector servicios, que convierte a muchos trabajadores malagueños en pobres relativos incluso con jornada completa.

10. Alicante. La economía alicantina depende en gran medida del turismo, la construcción y el comercio, tres sectores con alta rotación, temporalidad y salarios moderados. Los datos de la ECV para la Comunidad Valenciana muestran que la provincia de Alicante supera consistentemente a Valencia en tasa de pobreza laboral, en parte porque su base industrial es menor y su dependencia del empleo estacional, mayor. La ciudad de Alicante concentra además un número relevante de trabajadores autónomos con ingresos por debajo del umbral de pobreza.

11. Elche. A diferencia de otras ciudades de este ranking, Elche tiene una base industrial real —el calzado, el plástico, la agroalimentación—, pero es precisamente esa industria la que explica su presencia aquí. Los salarios del sector manufacturero ilicitano se han mantenido históricamente por debajo de la media nacional, y la competencia con la producción asiática ha presionado a la baja las condiciones laborales durante años. Según datos del SEPE, el salario medio de los contratos registrados en Elche se sitúa entre los más bajos de las ciudades industriales españolas.

12. Cartagena. Cartagena combina industria petroquímica y naval —con salarios relativamente altos en ese segmento— con una amplia base de trabajadores en servicios, comercio y agricultura que quedan muy por debajo de esos estándares. Esa dualidad hace que la media salarial de la ciudad parezca razonable, pero oculta una polarización extrema. Los últimos datos del Atlas de Renta del INE para Cartagena muestran barrios con renta media por hogar inferior a 12.000 euros anuales donde la mayoría de los residentes trabaja.

13. Palma de Mallorca. Como Málaga, Palma es otro caso donde el auge turístico y el encarecimiento brutal de la vivienda han creado una trampa de pobreza laboral para los trabajadores locales. El salario medio en hostelería y comercio en Baleares no ha crecido al mismo ritmo que el coste de vida, y el alquiler medio en Palma supera los 1.200 euros mensuales, según datos del portal Idealista para 2025. Muchos trabajadores del sector turístico —que sostiene la economía insular— no pueden permitirse vivir en la ciudad donde trabajan.

14. Valencia. Valencia aparece en este ranking no por tener las tasas más altas de pobreza laboral, sino por el volumen absoluto de trabajadores afectados. Como tercera ciudad de España, concentra un número elevado de personas empleadas en sectores de baja remuneración. Los datos del INE para 2023 muestran que la tasa de riesgo de pobreza entre ocupados en la Comunitat Valenciana se sitúa en torno al 11,5%, y Valencia ciudad aporta una parte desproporcionada de esa cifra por su tamaño y por la estructura de su mercado laboral, dominado por servicios, logística y comercio.

15. Las Palmas de Gran Canaria. Canarias es, junto con Andalucía y Extremadura, una de las comunidades con mayor tasa de pobreza laboral de España. Las Palmas de Gran Canaria, su ciudad más poblada, refleja esa realidad: una economía muy dependiente del turismo, con salarios bajos en hostelería y comercio, y un coste de vida que ha aumentado significativamente en los últimos años por el encarecimiento de la vivienda y los productos básicos. Según EAPN España 2024, Canarias supera el 14% de tasa de pobreza laboral entre ocupados, varias décimas por encima de la media nacional.

Qué tienen en común estas ciudades: Los patrones estructurales

Si observas el ranking con perspectiva, lo primero que salta a la vista es la concentración geográfica: doce de las quince ciudades están en el sur o en territorios insulares. Andalucía aporta ocho representantes, y no es casualidad. La estructura productiva del sur de España lleva décadas apoyándose en sectores intensivos en mano de obra pero poco intensivos en valor añadido: agricultura, hostelería, comercio y construcción. Estos sectores generan empleo —y en eso son fundamentales para reducir el desempleo—, pero producen salarios que, especialmente cuando se combinan con jornadas parciales o contratos temporales, no alcanzan para superar el umbral de pobreza relativa. Conviene no confundir correlación con causalidad: no es que estas ciudades sean pobres porque sus trabajadores sean menos productivos, sino que el modelo productivo local no genera suficiente valor para remunerar el trabajo por encima de ciertos umbrales.

El segundo patrón es la trampa del turismo. Málaga, Palma, Las Palmas y, en menor medida, Alicante y Sevilla ilustran un fenómeno que los economistas llaman «crecimiento sin distribución»: la actividad económica crece, los precios suben, el PIB regional mejora, pero los salarios del grueso de los trabajadores no siguen ese ritmo. El turismo genera ingresos que se concentran en propietarios de activos —hoteles, apartamentos, restaurantes— mientras que los trabajadores que sostienen esa maquinaria económica cobran salarios que, en términos reales, han perdido poder adquisitivo frente al encarecimiento del alquiler y la cesta de la compra. Es una contradicción que está en el corazón del modelo turístico español y que ningún plan de competitividad ha resuelto de forma estructural.

El tercer patrón es la feminización de la pobreza laboral. En todas las ciudades de este ranking, las mujeres presentan tasas de pobreza laboral significativamente superiores a las de los hombres, por su mayor concentración en empleos a tiempo parcial —muchas veces involuntario—, en sectores de cuidados y hostelería con salarios bajos, y en contratos temporales. Según el INE, la brecha de pobreza laboral por género en España supera los 4 puntos porcentuales, y en algunas de las ciudades de este ranking esa brecha se amplía considerablemente. Señalar este dato no es hacer política: es describir una asimetría que los datos muestran de forma consistente y que tiene consecuencias directas en las pensiones, el ahorro y la autonomía económica de millones de mujeres.

Lo que el dato no dice: Matices imprescindibles para entender el ranking

Hay un elemento que este ranking —como cualquier ranking basado en pobreza relativa— no puede capturar por sí solo: el coste de vida local. Una persona que gana 1.100 euros al mes en Badajoz puede tener una situación material mejor que alguien que gana 1.400 euros en Madrid o Barcelona, donde el alquiler puede consumir el 60% o más del salario. La pobreza relativa mide la distancia respecto a la mediana de ingresos nacional, no el bienestar material absoluto. Esto no invalida el indicador —es el estándar europeo y el más comparable—, pero sí obliga a leerlo con matices. Ciudades como Málaga o Palma aparecen en el ranking no solo porque sus salarios sean bajos en términos absolutos, sino porque el coste de vida ha subido tanto que incluso salarios moderados ya no permiten una vida digna.

Otro matiz relevante es la economía sumergida. En algunas de las ciudades de este ranking —especialmente las de base agrícola como Almería o Huelva—, una parte de los ingresos reales de los hogares no aparece en las estadísticas fiscales ni en las encuestas de condiciones de vida. Esto significa que la pobreza laboral medida puede sobreestimar la precariedad real en esos territorios, o al menos no capturar toda la complejidad de las estrategias de supervivencia económica de los hogares. Dicho esto, la economía informal no es una solución: refuerza la vulnerabilidad de los trabajadores, los priva de derechos laborales y de protección social, y perpetúa el círculo de la precariedad.

Si te preocupa la situación del mercado laboral español —y tiene sentido que lo haga, porque afecta directamente a la capacidad de ahorro, al acceso a la vivienda y a la estabilidad financiera de millones de familias—, este ranking es un punto de partida, no un destino. Los datos están ahí, publicados por el INE, Eurostat y EAPN España, accesibles para cualquiera que quiera profundizar. La pregunta que queda pendiente, y que merece un debate serio más allá de las campañas electorales, es si España puede permitirse seguir construyendo un modelo de crecimiento económico que genera empleo pero no genera suficiente bienestar para quien trabaja. ¿Conoces alguna ciudad que debería estar en este ranking o que crees que ha mejorado en los últimos años? Déjalo en los comentarios.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos trabajadores pobres hay en España?

En España hay más de dos millones de personas que trabajan pero no llegan a fin de mes con dignidad. La tasa de trabajadores en riesgo de pobreza ronda el 12-13%, lo que está por encima de la media europea del 9,4% registrada por Eurostat en 2023.

¿Qué se considera trabajador pobre en España?

Un trabajador pobre es una persona empleada, ya sea asalariada o autónoma, cuyos ingresos del hogar están por debajo del 60% de la mediana de la renta disponible equivalente. Es decir, trabaja y cotiza, pero sus ingresos no son suficientes para vivir sin angustia económica.

¿Cuál es la ciudad española con más trabajadores en riesgo de pobreza?

Almería encabeza el ranking, con estimaciones que sitúan la tasa de riesgo de pobreza entre ocupados por encima del 18%. Su economía depende en gran medida de la agricultura intensiva, un sector que genera empleo abundante pero de muy baja calidad.

¿Por qué Almería y Huelva tienen tantos trabajadores pobres?

Ambas ciudades dependen fuertemente de la agricultura estacional y el turismo de temporada, sectores que generan contratos temporales, jornadas irregulares y salarios bajos. Esta estructura laboral fragmentada hace que muchos trabajadores no alcancen el umbral de pobreza relativa aunque estén empleados.

¿Cuándo se publicaron los datos en los que se basa este ranking?

El ranking utiliza los últimos microdatos de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE publicados en 2023, con referencia de ingresos de 2022. También se apoya en el informe de EAPN España de 2024 y estadísticas del SEPE.

¿Tener trabajo garantiza no ser pobre en España?

No, el empleo no es un antídoto universal contra la exclusión social en España. Más de dos millones de personas trabajan y aun así se encuentran en riesgo de pobreza, lo que demuestra que el problema no es solo el desempleo, sino también la calidad y los salarios de los empleos disponibles.