En España mueren cada año más de 1.000 personas en accidentes de tráfico. Detrás de cada cifra hay una historia, una familia y, casi siempre, una carretera que ya había protagonizado tragedias anteriores. La DGT publica anualmente sus informes de siniestralidad vial y los datos son contundentes: no todos los kilómetros de asfalto son igual de letales. Hay tramos que concentran accidentes con una regularidad que va mucho más allá de la mala suerte. Son los llamados «puntos negros» de la red viaria española, y conviene conocerlos antes de subirte al coche.

Lo que hace especialmente relevante este análisis en 2026 es que, pese a las mejoras en infraestructuras y en los sistemas de seguridad activa de los vehículos, la siniestralidad en determinadas carreteras convencionales no cede. Según los últimos datos consolidados de la DGT de 2024, las carreteras convencionales acumulan más del 70% de las víctimas mortales pese a que por ellas circula un volumen de tráfico considerablemente menor que por autovías y autopistas. El problema no es solo la velocidad: es la combinación de trazado antiguo, falta de mediana separadora, arcenes estrechos y una señalización que no ha evolucionado al ritmo del parque automovilístico.

Metodología: Cómo se elabora este ranking

Este ranking se basa en los informes de siniestralidad de la DGT y en los del Ministerio de Transportes sobre el estado de la red viaria. Se han tenido en cuenta tres indicadores: el número de accidentes con víctimas mortales registrados en el tramo entre 2022 y 2024, la tasa de mortalidad por kilómetro y la reincidencia del tramo como «punto negro» en informes sucesivos. No se incluyen únicamente autovías o autopistas, que estadísticamente son las vías más seguras por kilómetro recorrido, sino que el ranking refleja toda la red, con especial peso en las carreteras convencionales de titularidad estatal y autonómica. Allí donde los datos exactos no están disponibles de forma desagregada por tramo, se indica expresamente.

El ranking de las 15 carreteras más peligrosas de españa

Los tramos y vías que se desarrollan a continuación son los que, según los datos disponibles de la DGT y los informes de siniestralidad, han concentrado de forma sistemática el mayor número de accidentes graves y víctimas mortales en los últimos años. El orden refleja una combinación de mortalidad acumulada, reincidencia como punto negro y densidad de siniestros por kilómetro.

1. n-340 (carretera del mediterráneo)

La N-340 es, sin discusión, la carretera más letal de España en términos absolutos de víctimas acumuladas a lo largo de las décadas. Con más de 1.200 kilómetros que recorren la costa mediterránea desde Cádiz hasta Barcelona, este eje histórico concentra una siniestralidad crónica en sus tramos más antiguos y sin duplicar. Los más conflictivos están en Málaga, Almería y Tarragona, donde el trazado original, diseñado para velocidades muy inferiores a las actuales, convive con un tráfico intensísimo de vehículos pesados, turistas y residentes locales. La DGT ha señalado reiteradamente varios puntos de esta vía como prioritarios para actuación, aunque las mejoras han sido desiguales a lo largo de su recorrido.

2. n-630 (ruta de la plata)

La N-630 atraviesa España de norte a sur, desde Gijón hasta Sevilla, cruzando territorios despoblados de Castilla y León y Extremadura donde la vigilancia policial es escasa y los servicios de emergencia pueden tardar en llegar. Su peligrosidad no reside tanto en el volumen de tráfico, que es moderado, como en la falsa sensación de seguridad que genera una carretera recta y aparentemente tranquila. Los adelantamientos imprudentes y las salidas de vía por microsueño son las causas más frecuentes de accidente mortal en este eje, según los informes de la DGT de los últimos años.

3. n-232 (aragón-castellón)

Este eje que conecta Vinaròs con Logroño atravesando el interior de Aragón y La Rioja acumula una siniestralidad desproporcionada respecto a su intensidad de tráfico. El tramo entre Alcañiz y Zaragoza ha sido señalado repetidamente en los informes de la DGT como uno de los más peligrosos de la red estatal. Las curvas cerradas, la presencia de vehículos agrícolas y la niebla persistente en otoño e invierno se combinan con una infraestructura que en muchos puntos no ha sido renovada en décadas.

4. n-ii (madrid-barcelona por el interior)

La antigua Nacional II, que une Madrid con la frontera francesa atravesando Guadalajara, Zaragoza y Lleida, sigue siendo uno de los ejes con mayor número de accidentes graves pese a la existencia de la autovía A-2 paralela. El tráfico local y de vehículos pesados que no puede acceder a la autovía sigue usando la carretera convencional, con tramos de visibilidad reducida y cruces a nivel especialmente peligrosos en Guadalajara y Zaragoza.

5. c-31 (costa brava, cataluña)

La C-31, que discurre por la costa catalana entre Barcelona y Palamós, combina dos factores explosivos: un tráfico estival muy elevado y un trazado costero con curvas, desniveles y accesos a núcleos urbanos que obligan a frenadas bruscas y maniobras de riesgo. Los fines de semana de verano, su peligrosidad se multiplica de forma exponencial. Según datos de la Generalitat de Catalunya, varios tramos de esta vía han figurado de forma recurrente en los mapas de siniestralidad de la región.

6. n-iv (madrid-cádiz)

La N-IV es uno de los ejes históricos más transitados de España y también uno de los que más víctimas ha acumulado. Los tramos más peligrosos se concentran en el paso por Sierra Morena y en los accesos a las grandes ciudades andaluzas, donde la mezcla de tráfico interurbano, accesos locales y velocidades elevadas genera las condiciones perfectas para el accidente grave. La DGT ha actuado en varios puntos, pero la longitud del eje, más de 600 kilómetros, hace que la mejora integral sea un proceso lento.

7. n-301 (albacete-murcia)

Este tramo que une Albacete con Murcia atravesando la llanura manchega acumula una siniestralidad notable en relación con su longitud. La monotonía del paisaje, la calzada estrecha en algunos puntos y la velocidad elevada a la que suelen circular los conductores son factores que la DGT ha identificado como determinantes. Los accidentes por distracción y por salida de vía son los más frecuentes en este eje.

8. n-634 (cornisa cantábrica)

La N-634 recorre la cornisa cantábrica desde San Sebastián hasta Santiago de Compostela atravesando paisajes de gran belleza, pero también de gran peligrosidad vial. La lluvia casi constante, el firme mojado, las curvas pronunciadas y la presencia de ciclistas y peatones en algunos tramos hacen de esta carretera uno de los ejes más complejos de circular con seguridad en el norte de España. Varios tramos en Cantabria y Asturias han sido señalados por las autoridades autonómicas como prioritarios para actuación.

9. a-92 (sevilla-granada)

Aunque técnicamente es una autovía, la A-92 merece una mención especial porque su siniestralidad es sistemáticamente superior a la media de las vías de alta capacidad españolas. El tramo entre Antequera y Granada, con sus pronunciados desniveles y el tráfico de camiones que comunica el litoral malagueño con el interior, concentra un número de accidentes graves que la sitúa entre las vías más peligrosas de Andalucía según los datos de la Junta y de la DGT.

10. n-550 (pontevedra-santiago de compostela)

La N-550, que une Pontevedra con Santiago de Compostela, es uno de los ejes más transitados de Galicia y también uno de los más peligrosos de la comunidad autónoma. Un tráfico muy denso, especialmente en los accesos a las dos ciudades, un trazado con múltiples intersecciones y accesos a polígonos industriales, y la climatología gallega hacen de esta carretera un punto de riesgo permanente. La Xunta ha ejecutado mejoras en varios tramos, pero los datos de siniestralidad siguen siendo preocupantes.

11. n-420 (córdoba-tarragona)

La N-420 supera los 900 kilómetros y atraviesa territorios de interior con escasa densidad de población y, en consecuencia, con tiempos de respuesta de los servicios de emergencia más elevados. Los tramos más peligrosos se localizan en Cuenca y Teruel, donde el trazado montañoso y el firme en mal estado en algunos puntos elevan el riesgo de accidente grave.

12. gc-1 (gran canaria)

En el contexto insular, la GC-1 que recorre el sur de Gran Canaria entre Las Palmas y Maspalomas destaca por su elevada siniestralidad en relación con su longitud. El volumen de tráfico turístico, la mezcla de vehículos de alquiler conducidos por personas poco familiarizadas con la vía y los accesos a urbanizaciones turísticas la convierten en una de las carreteras más peligrosas del archipiélago según los datos del Cabildo de Gran Canaria.

13. n-110 (ávila-soria)

Esta carretera de montaña que une Ávila con Soria a través del Sistema Central acumula una siniestralidad notable en sus tramos de mayor altitud, especialmente en invierno. Las nevadas, el hielo y la niebla son compañeros habituales en este eje, que además carece de mediana separadora y tiene arcenes muy estrechos en varios puntos. Los últimos datos disponibles de la DGT sitúan varios tramos de esta vía entre los más peligrosos de Castilla y León.

14. n-623 (burgos-santander)

El paso de los Puertos de la Brújula y del Escudo, por los que discurre la N-623 entre Burgos y Santander, es uno de los puntos más temidos por los conductores del norte de España. Las condiciones meteorológicas extremas en invierno, la presencia constante de camiones que comunican la meseta con el puerto de Santander y un trazado de montaña sin apenas margen de error hacen de este eje un punto de riesgo permanente, especialmente de noviembre a marzo.

15. rm-f15 y carreteras secundarias de la región de murcia

La Región de Murcia tiene la tasa de mortalidad en carretera más alta de España por millón de habitantes según los últimos datos de la DGT, y buena parte de esa siniestralidad se concentra en su red de carreteras secundarias y comarcales. La RM-F15 y otros ejes similares combinan un tráfico agrícola intenso con conductores que recorren largas distancias en condiciones de fatiga. La ausencia de inversión sostenida en estas vías secundarias es un factor estructural que explica, al menos en parte, esta triste estadística.

Qué tienen en común las carreteras más peligrosas de españa

Analizar el conjunto del ranking permite identificar patrones que van mucho más allá de la mala suerte o la imprudencia individual. El primer denominador común es el tipo de vía: la inmensa mayoría son carreteras convencionales sin mediana separadora, lo que convierte cualquier salida involuntaria del carril en un potencial accidente frontal. Según la DGT, los accidentes frontales y frontolaterales son los más letales y se producen de forma casi exclusiva en carreteras sin separación física entre sentidos. Invertir en duplicar calzadas o instalar sistemas de contención en estas vías es, probablemente, la medida con mayor retorno en vidas humanas por euro invertido.

El segundo patrón es la geografía del interior. Las carreteras más peligrosas no son necesariamente las más transitadas, sino las que combinan un trazado antiguo con un tráfico que ha crecido muy por encima de lo que esa infraestructura fue diseñada para soportar. Las provincias del interior, Cuenca, Teruel, Soria, Ávila, concentran una red viaria que en muchos casos data de los años 60 y 70 y que no ha recibido inversiones de mejora equiparables a las de los grandes ejes radiales. El resultado es una brecha de seguridad vial entre el centro y la periferia urbana que se traduce, año tras año, en vidas perdidas.

El tercer factor es la fatiga y la distracción. En carreteras largas, rectas y aparentemente seguras como la N-630 o la N-301, el mayor enemigo no es el trazado sino el propio conductor. El microsueño, el uso del teléfono móvil y la conducción monótona son causas directas de accidente en estos ejes, y los datos de la DGT así lo confirman. La tecnología de los vehículos modernos, con sistemas de mantenimiento de carril, alertas de fatiga y frenado de emergencia autónomo, está ayudando a reducir estos accidentes, pero el ritmo de renovación del parque automovilístico español es lento: la edad media de los turismos supera los 13 años, según el Observatorio del Vehículo.

Lo que los datos no dicen: El coste invisible de la siniestralidad vial

Más allá de las cifras de muertos y heridos, la siniestralidad vial tiene un coste económico y social que raramente se cuantifica en el debate público. Según estimaciones del Ministerio de Transportes, el coste total de los accidentes de tráfico en España, incluyendo atención sanitaria, pérdida de productividad, daños materiales y costes judiciales, supera los 10.000 millones de euros anuales. Es una cifra que equivale, aproximadamente, al presupuesto anual de varias comunidades autónomas medianas, y que podría financiar una renovación integral de buena parte de la red viaria secundaria española.

Hay otro elemento que los rankings de siniestralidad no capturan bien: el impacto desigual sobre la población rural. En las zonas despobladas del interior, un accidente grave no solo es más probable por el estado de las carreteras, sino también más letal, porque el tiempo de respuesta de los servicios de emergencia es mucho mayor. La «hora de oro» en traumatología, ese período crítico tras un accidente grave en el que la atención médica puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, se convierte en una carrera imposible de ganar cuando el hospital más cercano está a 45 minutos. Es un problema de equidad territorial que va mucho más allá de la seguridad vial, pero que se manifiesta con especial crudeza en los datos de mortalidad en carretera.

Si vas a recorrer alguna de estas carreteras, no te quedes solo con el susto de leer el ranking. Consulta el mapa de tramos en obras y de puntos de especial peligrosidad que publica la DGT en su web antes de salir, adapta la velocidad a las condiciones reales de la vía y no a lo que pone la señal, y si el trayecto es largo, planifica paradas. Los datos son claros: la mayoría de los accidentes mortales en carretera no son inevitables, sino el resultado de una combinación de infraestructura deficiente, velocidad inadecuada y distracción que, con información y precaución, se puede evitar.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la carretera más peligrosa de España?

La N-340, conocida como la carretera del Mediterráneo, es la más letal en términos absolutos de víctimas acumuladas. Con más de 1.200 kilómetros entre Cádiz y Barcelona, sus tramos más peligrosos se concentran en Málaga, Almería y Tarragona.

¿Cuántas personas mueren al año en accidentes de tráfico en España?

En España mueren más de 1.000 personas cada año en accidentes de tráfico, según los datos de la DGT. Las carreteras convencionales acumulan más del 70% de esas víctimas mortales, pese a tener menos tráfico que autovías y autopistas.

¿Por qué son más peligrosas las carreteras convencionales que las autopistas?

Las carreteras convencionales combinan trazados antiguos, falta de mediana separadora, arcenes estrechos y señalización obsoleta. Estos factores, más que la velocidad en sí, explican su elevada siniestralidad.

¿Cuándo actualizó la DGT los últimos datos de siniestralidad en carreteras?

Los últimos datos consolidados disponibles son los de 2024, publicados por la DGT. Este ranking se elabora además con informes de siniestralidad del período 2022-2024 para identificar tramos con reincidencia como puntos negros.

¿Qué hace tan peligrosa la N-630 si tiene poco tráfico?

La N-630 genera una falsa sensación de seguridad por su trazado recto y su escaso tráfico. Las causas más frecuentes de accidente mortal son los adelantamientos imprudentes y las salidas de vía por microsueño, agravadas por la lejanía de los servicios de emergencia.

¿Cómo se determina que una carretera es un punto negro en España?

La DGT clasifica un tramo como punto negro considerando el número de accidentes con víctimas mortales, la tasa de mortalidad por kilómetro y la reincidencia en informes sucesivos. Un tramo debe aparecer de forma sistemática en esos tres indicadores para ser considerado prioritario.